Qué ver en Costa Rica en 15 días de viaje

· 5 octubre, 2018
Si algo caracteriza Costa Rica es su maravillosa naturaleza. Esta ruta de dos semanas te llevará a descubrir sus rincones más hermosos.

Costa Rica es un país lleno de encantos, por lo que para verlos todos con detenimiento es recomendable disponer, al menos, de quince días de vacaciones. A continuación, te ofrecemos una pequeña guía para que no pierdas detalle de toda esa belleza. ¿Qué hay que ver en Costa Rica? Acompáñanos a descubrirlo.

Qué ver en Costa Rica del día 1 al 5: San José y Alajuela

Empezamos el recorrido por la capital, San José. Aquí se puede aprovechar para hacer turismo cultural, histórico y, por tanto, distinto al ecoturismo que se realiza en el resto del país. Algunos de los lugares que hay que visitar son el barrio de Amón, el Museo del Jade, el Teatro Nacional o la Plaza de la Democracia.

Volcán Poas en Costa Rica
Volcán Poas

De ahí nos trasladamos a Alajuela, donde se extiende parte de la Cordillera Volcánica Central. Aquí visitaremos uno de los grandes atractivos del país, el volcán Poas. Tiene uno de los cráteres más grandes del mundo y se puede acceder casi hasta el borde.

Después nos dirigiremos al Parque Nacional Braulio Carrillo. Cuenta con un área de conservación de casi cincuenta mil hectáreas, por lo que se trata de la zona protegida más grande de la región central de Costa Rica.

Tras regresar y descansar en nuestro alojamiento, ya esté en San José o Alajuela, es hora de poner rumbo al Cafetal Britt, ubicado en la granja Barva de Heredia. Allí conoceremos el proceso completo de la elaboración del café, producto de gran importancia en el país y que merece la pena degustar en algún momento.

Superado el tercer día, queda por visitar el Parque Natural La Paz Waterfalls Garden, que incluye la famosa catarata La Paz, en la que el agua se precipita desde una altura de treinta siete metros. O se puede hacer rafting en La Fortuna a partir de unos sesenta dólares, hay diversas empresas que ofrecen el servicio.

Del día 6 al 10: parques nacionales y Playa Tamarindo

Río Celeste, una de las cosas que ver en Costa Rica
Río Celeste

El sexto día se puede dedicar a conocer el Parque Nacional Volcán Arenal y sus diversos encantos: las coladas de lava, el árbol de ceiba de más de cuatrocientos años de antigüedad y un largo etcétera de maravillas naturales. También se puede hacer senderismo en él para así apreciar la fauna que lo habita.

En las siguientes jornadas toca visitar el Parque Nacional Volcán Tenorio y la zona de Monteverde, con sus puentes colgantes en medio del bosque. Este se encuentra a unas dos horas de Río Celeste, que, como su nombre indica, tiene unas aguas de un impresionante azul.

Otro lugar que debemos ver en Costa Rica es el Parque Nacional Barra Honda, de una gran importancia geológica. Aquí podremos practicar espeleología en alguna de sus muchas cuevas.

Llegados al décimo día, es el momento de disfrutar de la Playa Tamarindo, una de las más famosas y accesibles de Costa Rica. Se caracteriza por su suave oleaje y por sus aguas cristalinas, pero también por sus arrecifes o por la exuberante vegetación que la rodea. Además, permite realizar diversas actividades como surfing.

Del día 11 al 15: Parque Nacional Manuel Antonio y las playas del Caribe

Playa en Costa Rica
Playa en Costa Rica

En estos últimos días conoceremos el Parque Nacional Manuel Antonio, uno de los parques más bellos de todo el mundo. No es para menos, pues cuenta con numerosas playas de arena blanca o con exuberantes follajes en medio de montañas imponentes.

La última jornada la pasaremos en San José y aprovecharemos para ver todo aquello que no dio tiempo al principio o, simplemente, para descansar después de tantos días dedicados a todo lo que hay que ver en Costa Rica.

Pero antes haremos una parada en la provincia de Limón, donde se encuentran numerosas y populares playas caribeñas. Perfectas para tomar un poco de color antes de regresar a casa.

Una de las más famosas es la de Punta Uva, conocida por su arrecife, de ahí que tenga poco oleaje y arena blanca. También hay que mencionar la de Manzanillo, un auténtico paraíso tropical que permite a sus bañistas practicar deportes como el esnórquel o la natación, pero también relajarse y disfrutar del entorno que les rodea.