La playa de la Pelosa, la más paradisíaca de Cerdeña

5 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
Con sus aguas de un profundo turquesa y su vieja torre de vigilancia, esta es una de las playas más bonitas del Mediterráneo.

La playa de la Pelosa no solo está considerada como la más paradisíaca de Cerdeña, también es una de las más bellas de Italia e incluso de Europa. ¿Por qué? Porque pese a estar en esta isla del mar Mediterráneo, sus aguas azul turquesa y las arenas blancas nos pueden evocar fácilmente el Caribe.

La playa de la Pelosa, al norte de Cerdeña

Los lugares más famosos de la isla de Cerdeña se encuentran en su zona norte. En concreto, hablamos de su conocida Costa Esmeralda. Pues bien, la playa de la Pelosa aún está más al norte. Lo cierto es que su ubicación más remota, junto a la población de Stintino, hace que sea menos visitada. Si bien, cada vez es más conocida.

El encanto de la playa de la Pelosa

Vista de la playa de la Pelos y la torre Aragonesa

Como os vamos a contar a continuación, la playa de la Pelosa no es la única que rodea a la población de Stintino, ni el único lugar destacado de esta región sarda del cabo Falcone. Hay más, pero ninguna playa de la zona es tan atractiva como esta.

La estampa es de lo más hermosa por el color del mar. Pero también por la vegetación mediterránea del entorno y un tamaño suficientemente amplio como para disfrutarla sin agobios.

Y además como telón de fondo está la Torre Aragonesa que se recorta sobre el horizonte. Una de esas construcciones defensivas que tan habituales fueron antaño para vigilar el tráfico marítimo por esta zona del Mare Nostrum.

El viento y los deportes acuáticos

Vista aérea de la playa de la Pelosa
Playa de la Pelosa y Torre Aragonesa

Las aguas de la playa de la Pelosa son cálidas. Eso, y su escasa profundidad cerca de la orilla, hacen de ella un lugar fantástico para pasar un día en familia.

Pero en esta playa sarda también hay otros visitantes más inquietos. Son los que practican tanto windsurf como kitesurf, ya que es habitual la presencia de viento en el cabo Falcone. Por ello, es un escenario ideal para disfrutar del mar y de este tipo de deportes acuáticos.

El pueblo pesquero de Stintino

Vista de la Isla Asinara
Isla Asinara

La población de Stintino es relativamente nueva. Como tal no se creó hasta el siglo XIX. Fue entonces cuando los habitantes de la cercana isla de Asinara la tuvieron que abandonar al transformarse en un espacio protegido.

De esa manera, desembarcaron en Stintino. Fue aquí donde se asentaron para crear un pueblo de pescadores. Si bien en la actualidad, la actividad pesquera se compagina con la turística. Por eso hay diversos alojamientos en la zona.

Por otra parte, hoy en día se hace el camino a la inversa. Es decir, desde Stintino parten las embarcaciones con turistas para visitar esa misma isla. Asinara es un parque nacional con gran riqueza de flora y fauna.

Además de disfrutar de playa de la Pelosa, no os perdáis la excursión a esta isla. Allí veréis unos burros albinos únicos, así como entre la densa vegetación de matorral mediterráneo se pueden descubrir los rastros de jabalíes o de muflones. Y de paso, se puede visitar una isla que también fue una prisión.

Las playas de cabo Falcone

Como hemos dicho, en esta zona hay más playas aparte de la playa de la Pelosa. Las hay de finas piedrecillas blancas, como las de Ezi Mannu, Punta d’Elice, Pazzona o la de la Salina.

Y también tenemos la playa de Le Tonnare, donde todavía se ve lo que fue una fábrica atunera, abastecida de materia prima por los pescadores de la zona.

Todas esas playas nos las encontramos antes de llegar a Stinto por carretera. Y una vez atravesada la población, nos esperan varias calas como las del Lobo o de la Vaca, que son la antesala de nuestra playa de la Pelosa.

Esta es una de esas maravillas que hasta hace poco no eran muy conocidas, pero que poco a poco se van ganando un renombre internacional. En definitiva, que esta zona del norte de Cerdeña puede ser ideal para pasar una magníficos días de vacaciones, sin demasiados agobios y con la sensación de disfrutar de un pequeño paraíso.