Pistoia, la pequeña Florencia

En plena región de la Toscana (sin dudas una de las más bonitas de Italia), Pistoia es considerada como la “pequeña Florencia” debido a sus numerosas obras de arte, iglesias e historia. ¿Nos acompañas a conocer esta joya arquitectónica y cultural?

Pistoia, privilegiada y hermosa

Si bien los primeros asentamientos en la zona se remontan a la antigüedad, en el siglo VI a.C. se convierte en una colonia romana dentro de la Vía Cassia. A partir del siglo V el Obispado y el Reino de los lombardos le otorgan varios beneficios o privilegios. La edad “de oro” de Pistoia comienza en 1177, cuando declara su libertad. En esa época se convierte en un enclave protegido por murallas y plagado de edificios públicos y religiosos.

Pistoia
Pistoia – carlo deviti

En 1254 pasa a formar parte de Florencia. Posteriormente, Dante Alighieri la menciona en su Divina Comedia como la ciudad de Vanni Fucci, a quien encuentra en el infierno rodeado por un nudo de serpientes y maldiciendo a Dios.

Por otra parte, Miguel Ángel llamó a los pobladores de Pistoia como “enemigos del cielo” y el nombre de la ciudad se empleó para denominar a la pistola, arma que se empezó a fabricarse en el siglo XVI.

De paseo por Pistoia

En la actualidad, la ciudad es famosa por sus invernaderos, sus mercados de flores y por la gran cantidad de actividades culturales. Podemos visitar Pistoia (o al menos sus principales atractivos del centro) en un solo día.

La Plaza del Duomo

Catedral de Pistoia
Catedral de San Zeno – Alberto Masnovo

El punto de inicio de cualquier recorrido es la Plaza del Duomo, con su gran cantidad de edificios destacados construidos en la Edad Media. Destaca la catedral, consagrada a San Zeno y que alberga una estatua del patrón de la ciudad y otra de San Jacobo (cuyas reliquias se llevaron desde Santiago de Compostela). El templo es de estilo románico y fue erigido en el siglo XI.

A la izquierda de la catedral encontramos el campanario, de 67 metros de altura y levantado de la base de una antigua torre. La cúspide es del siglo XVI y si te animas a subir 200 peldaños llegarás a lo más alto para obtener una hermosa panorámica.

También se destaca el Palazzo dei Vescovi, que acoge la Oficina de Turismo; el Baptisterio di San Giovanni in Corte (construido con mármol blanco y verde); la Piazza della Sala, donde se celebra el mercado; el Palazzo del Podestá, sede del Tribunal de Justicia y el Palazzo di Giano o del Comune, sede del gobierno de Pistoia.

Otros rincones de Pistoia

Iglesia de San Paolo en Pistoia
Iglesia de San Paolo – Gabriele Maltinti

Al dejar la Plaza del Duomo toma la calle Pacini para llegar al Ospedale del Ceppo, fundado en el siglo XIII y muy importante durante el brote de peste negra en la región. Frente al hospicio se encuentra la Piazza Giovanni XXIII.

Continua hasta la iglesia del mismo nombre que la plaza con una fachada de mármol verde y blanco y sigue conociendo edificios importantes: las iglesias de San Pier Maggiore, de San Bartolomeo, de Sant’Andrea y de San Michele; la Biblioteca San Giorgio (la más grande de la Toscana) y los museos Cívico, Diocesano y Marino Marini.

“Vayas a donde vayas, ve con todo tu corazón.”

– Confucio –

En los alrededores de Pistoia

Collodi
Collodi – Eder

Si te quedas más de un día en Pistoia te recomendamos que hagas una excursión por la provincia, sobre todo al pueblo de Collodi. Esta villa es conocida porque aquí se desarrolla la historia de un personaje entrañable de nuestras infancias: Pinocho. Aquí hay un parque temático más que original y perfecto para visitar con niños.

Por otra parte, si viajas en invierno podrás disfrutar del esquí en el pico del Abetone, en plenos Montes Apeninos. Para los turistas estivales merece la pena conocer Pistoia en julio, cuando se lleva a cabo la Giostra del Orso, un festival que revive la época medieval con desfiles, costumbres y comidas típicas.

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