Un paseo por el encantador barrio de Sacromonte en Granada

En la zona oriental de la capital granadina, el barrio de Sacromonte es uno de los seis que conforman el famoso distrito de Albaicín, frente a la majestuosa Alhambra y muy cerca del valle de Valparaíso. Un lugar lleno de magia, de sabor y de arte que vamos a recorrer.

El barrio de Sacromonte: entre cuevas y arrabales

Este lugar idílico y pintoresco se encuentra fuera del núcleo urbano de Granada. El origen del barrio de Sacromonte no está del todo claro, pero sí se sabe que sus cuevas han sido las viviendas habituales de la zona al menos desde el siglo XVI.

Fue en esa época cuando judíos y musulmanes fueron expulsados de sus hogares tras la Reconquista. A ellos se les sumarían gitanos nómadas. El Sacromonte se convertiría así en una zona ocupada por marginados

La seña de identidad: las cuevas

Cueva en el barrio de Sacromonte
Cueva en el Sacromonte – Roberaten

Construidas de una misma manera, no hay dos cuevas idénticas en el barrio de Sacromonte. Las hay modestas y las hay más grandes, las hay con la fachada decorada con plantas o con todo tipo de cacharros. Y todas ellas crean una estampa tan peculiar como hermosa.

Para construir la vivienda se realizaba un desmonte de la parte del cerro donde luego se realizaba la excavación. El corte vertical de la “entrada” servía también de fachada. Luego se abría un arco de medio punto (puerta) y posteriormente se excavaban las habitaciones (la cantidad de ambientes dependía de la familia y del terreno).

Es el Sacromonte un lugar de tradiciones y también de leyendas. Un barrio donde se respira música y buen arte y donde, en definitiva, disfrutar de un buen espectáculo de flamenco. Si se visita Granada, pasear por él y descubrir su encanto es obligatorio.

Barrio de Sacromonte
Barrio de Sacromonte – Andersen Pecorone / Flickr.com

De paseo por el barrio de Sacromonte

La ubicación de este barrio es realmente estratégica: a orillas del río Darro y frente a la Alhambra. Y, si bien las cuevas son lo más famoso, hay otros sitios que no te puedes perder durante tu recorrido por el barrio.

“Todas las ciudades tienen su encanto, Granada el suyo y el de todas las demás”.

Antonio Machado-

La Abadía del Sacromonte

En lo más alto del barrio, en el monte Valparaíso, se levanta la abadía, el monumento más destacado del barrio y sede canónica de la Hermandad de los Gitanos. Es un complejo que alberga además las Santas Cuevas, el Colegio Viejo, el Colegio Nuevo, un importante museo y una interesante biblioteca.

Abadía en el barrio de Sacromonte
Abadía de Sacromonte – Cryteck / Flickr.com

Es en este lugar donde se guardan los conocidos “Libros Plúmbeos”, unas 200 planchas circulares grabadas con dibujos y textos en latín y árabe, que llegaron a ser considerados como “el quinto testamento” cuando se descubrieron. Algo que, sin embargo, con el tiempo se demostró que fue una ingeniosa falsificación.

La abadía fue construida por el arzobispo Pedro de Castro en el siglo XVII, en el lugar en el que se encontraron dichos manuscritos. Al lado de este edificio se localizan las catacumbas y sus capillas. Allí tiene lugar la romería de San Cecilio (el primer domingo de febrero).

De la abadía a la Carrera del Darro

Desde el barrio de Sacromonte podemos recorrer la Carrera del Darro. Este es uno de los paseos más encantadores que podrás recorrer en Granada. A lo largo del paseo se descubren pequeños puentes desde los que admirar rincones llenos de encanto.

La Alhambra desde el Darro
La Alhambra desde el Darro – trabantos

El paseo permite, además, ver toda una serie de hermosos edificios que muestran una parte destacada de la historia de Granada. Entre ellos, hay que contemplar la Casa Árabe de Zafra, del siglo XIV y hoy Centro de Estudios Históricos, o el convento de Santa Catalina de Zafra, fundado en 1520 y que conserva una casa árabe del siglo XI.

Otros tesoros son la Casa de Castril, del siglo XVI con fachada plateresca y artesonados mudéjares, y el Palacio de los Córdova, que pertenecía a los duques de Montellano y en la actualidad es el archivo de la ciudad.

Mención aparte merece el Bañuelo. Se trata de unos baños árabes sobre el río Darro que datan de la época del rey Zirí Badís y que están perfectamente conservados. Y hay más, también hay que fijarse en las iglesias de Santa Ana y San Gil, del siglo XVI.

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