El misterioso Ojo de Mar en Paraguay

El misterioso Ojo de Mar en Paraguay

Un lugar realmente curioso y desconocido para la mayoría de los turistas… e incluso para los habitantes del país. El llamado Ojo de Mar llama la atención ya con su nombre porque en Paraguay no hay mares… sino ríos y demás espejos de agua dulce. ¿Por qué lo han bautizado de esta manera? ¡Entérate en el siguiente artículo!

Un lago con nombre de mar

En la localidad de Bella Vista podemos encontrar, como sucede en casi todo Paraguay, una gran cantidad de ríos, lagos y arroyos…. Uno de los más impresionantes es el llamado Ojo de Mar, una laguna bellísima muy cerca del Abismo de Mar (otro lago), los cerros de la cordillera del Amambay, los arroyos Estrella y Negla y el río Apa.

A unos 50 kilómetros de la frontera con Brasil (donde conviven las ciudades hermanadas Bella Vista y Bela Vista), podemos encontrar este lago calcáreo, que está dentro de la propiedad de Colonia Rinconada. Para llegar al Ojo de Mar debes atravesar una senda selvática donde mejor que no llueva… o puede que te quedes a mitad de camino.

Ojo de Mar Paraguay

Ojo de Mar – bienvenidoaparaguay.com

El lago está “escondido” entre la densa vegetación subtropical y te sentirás un Indiana Jones o Jhon Rolfe, el príncipe de Pocahontas. En lo que ubicación geográfica y mapas se refiere (dejando de lado las alegorías fantásticas) debemos decir que para llegar has de tomar el desvío de la ruta 5 y hacer 77 kilómetros por un camino mientras disfrutar de los hermosos paisajes panorámicos que nos ofrecen los cerros bien verdes.

Conociendo el Ojo de Mar

Las explicaciones científicas serán olvidadas apenas pongas un pie en ese lugar porque su belleza te asombrará. Pero, como suele decirse “nobleza obliga” y hablaremos un poco de las características de este hermoso lago con nombre de mar.

Según las investigaciones se formó hace más de 250 millones de años tras una falla geológica. Aquí viven una gran variedad de peces e incluso el salvaje cocodrilo blanco (llamado yacaré morotí), tal vez no lo veas “en vivo y en directo”, pero vale la pena que sepas que habita estas latitudes.

Ojo de Mar en Paraguay

Ojo de Mar – bienvenidoaparaguay.com

El lago está repleto de leyendas, historias y creencias. Por ejemplo, se dice que aquellos que han intentado atravesarlo fueron “tragados” por una fuerza extraña y muy poderosa.

Leyendas aparte, debes saber que la profundidad de este espejo de agua verdosa puede llegar a los 100 metros y que además sus dimensiones pueden alcanzar los 100 metros de ancho en la época del año donde hay más lluvias y aumenta su caudal.

El Ojo de Mar es un lugar perfecto para los que aman las aventuras, la naturaleza y los safaris. En una jornada puedes tomar cientos de fotos mientras prestas atención a no encontrarte con uno de esos cocodrilos enormes o cualquier otro animal poco amigable.

“Con tus ríos tan lentos, que el secreto perciben. De los bosques salvajes y en vivo cofre reciben el subyugante aliento que la virgen selva apuntala.”

– Renée Checa –

Bella Vista, entre aborígenes y misiones religiosas

Una vez que termine el paseo por el lago te recomendamos que recorras las inmediaciones para conocer más sobre la historia del hombre en este fascinante sitio. Si bien las tribus guaraníes vivieron aquí desde hace siglos, muchas de las construcciones que podemos ver hoy en día datan de la época de la llegada del hombre blanco a la zona.

Río Apa

Río Apa – Alceu Mauro Denes / en.wikipedia.org

De posesión española, el antiguo territorio de Jerez era de tránsito entre Asunción (la capital de Paraguay) y las misiones jesuitas y franciscanas al norte. Los viajes se hacían principalmente por río o por tierra, siguiendo los senderos aborígenes. Así fue como se fueron levantando los primeros “ranchos” donde descansar de las altas temperaturas y la humedad.

Los fuertes que protegían los asentamientos coloniales de los mbayas se repartieron por lo que hoy es Bella Vista, en las inmediaciones del río Apa. El más importante estaba en lo alto de una colina y en un paseo podemos encontrar sus restos, así como también las casas que se fueron asentando bajo su protección.

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