Mora de Rubielos en la sierra turolense de Gúdar-Javalambre

Armando Cerra 22 agosto, 2017

Una de las comarcas más interesantes de toda la provincia de Teruel es la de Gúdar-Javalambre. Pues bien, vamos a descubrir la capital de este hermoso territorio. Mora de Rubielos es una preciosa villa de trazado medieval que se encuentra ni más ni menos que a 1.035 metros de altitud.

La altura a la que está este pueblo es algo significativo de su carácter serrano, pero que no debe asustar a los viajeros, ya que allí os esperan rincones realmente interesantes. Muchos de ellos te los vamos a presentar a continuación.

El entorno natural de Mora de Rubielos

La villa en sí es un conjunto monumental destacado, pero ya que el único acceso posible hasta Mora de Rubielos es por carretera, os vamos a hablar de todo aquello que os vais a encontrar durante el trayecto de aproximación. El camino hasta ella está plagado de curvas, pero pasa muy rápido dada la belleza del recorrido.

Sierra de Gúdar en Mora de Rubielos
Sierra de Gúdar – CASTELLON EN RUTA /Flickr.com

Parte de este municipio se ve regado por las aguas del río Mora, que transita entre montes donde cada espacio llano, por pequeño que sea, está cultivado.

Pero no son los cultivos lo más característico de la zona. Abundan mucho más los bosques de sabinas y encinas, aquí llamadas carrascas. Y entre esos bosques y los cultivos se van descubriendo numerosas masías que son auténticas joyas de la arquitectura popular.

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”

-Fernando Pessoa-

El patrimonio de Mora de Rubielos

Una vez en el pueblo, lo primero que hay que decir es que vamos a visitar un lugar excelentemente conservado y de gran valor. De hecho, hace décadas fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. Y mucho antes ya habían sido declarados monumentos nacionales tanto su castillo como su colegiata.

El castillo de Mora de Rubielos

Castillo de Mora de Rubielos
Castillo de Mora de Rubielos – Ana del Castillo

Todo el núcleo urbano queda bajo la protección del impresionante castillo. Una gran obra originada en tiempos del románico, si bien su factura es en su mayor parte es de formas góticas. De hecho, está considerada como una de las mejores fortalezas del estilo gótico mediterráneo.

Eso en cuanto a la vista desde el exterior, pero una vez que nos acercamos se aprecian los grandes portales de su muralla o el patio interno porticado, en torno al cual se organizan todas las estancias de este castillo de carácter palaciego.

Excolegiata de la Natividad de Nuestra Señora

Excolegiata de Santa María en Mora de Rubielos
Excolegiata de la Natividad – holbox

Junto al castillo se levanta el otro gran monumento de Mora de Rubielos, su antigua colegiata. También se trata de una construcción gótica del siglo XV. Tiene una única nave, pero de dimensiones espectaculares: 19 metros de ancho, 36 de largo y 21 de altura. Es,por ello, el más imponente ejemplo de gótico levantino, solo por detrás en tamaño de la catedral de Girona.

Si visitáis esta localidad no dejéis de entrar a su interior. Allí os espera un templo elegante en el que merece la pena detenerse a contemplar su zona del coro, cerrado con una rejería de forja de enorme belleza.

Más joyas del patrimonio de Mora de Rubielos

No acaban aquí los elementos monumentales de la población. Dentro de todo su trazado medieval hay numerosas construcciones llamativas, como el ayuntamiento, de estilo herreriano. E igualmente son atractivas otras casonas como la llamada Casa del Curato o el Caserón de Marín.

La villa tiene también cinco ermitas construidas entre los siglos XVI y XVIII. La más antigua es la de Loreto, construida en 1547.

Comer en Mora de Rubielos

Portal de Cabra en Mora de Rubielos
Mora de Rubielos – Alberto / Flickr.com

Una vez visitada la población os recomendamos fervientemente que entréis a comer a alguno de los restaurantes que hay en la localidad. Allí os espera un enorme banquete, sobre todo a base de carne. En él no puede faltar del jamón de Teruel y diferentes embutidos típicos.

Pero además de eso, hay que probar alguno de los guisos locales, muchos de ellos con el sabor especial de la trufa, el cotizado hongo que tan abundante es por esa zona de la provincia.

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