Mohenjo-Daro en Pakistán: una historia apasionante

Una ciudad milenaria que disponía de alcantarillado y un cuidado urbanismo. Son algunas de las curiosidades de Mohenho-Daro, ciudad de la que vamos a conocer su historia.

La ciudad antigua de Mohenjo-Daro en Pakistán nos propone un viaje a los mismos orígenes de la civilización, tal y como la conocemos en la actualidad. Y es que este yacimiento con varios milenios de historia se corresponde con una urbe que fue uno de los centros de desarrollo de la cultura del valle del Indo o Cultura Harappa.

La antigüedad Mohenjo-Daro en Pakistán

Vista de Mohenjo-Daro en Pakistán
Mohenjo-Daro – suronin / Shutterstock.com

Hoy en día, el yacimiento de Mohenjo-Daro en Pakistán está abandonado y solo se visitan sus magníficas ruinas. Pero cuando se llega allí hay que pensar que estamos pisando un lugar en el que se desarrolló una cultura contemporánea a otras más conocidas, como las que se dieron en las ciudades del Antiguo Egipto o en Mesopotamia.

Es decir, estamos hablando de una ciudad que estuvo habitada en la Edad del Bronce, más o menos desde el año 2500 antes de Cristo. Unas fechas que también son aplicables a otro descubrimiento arqueológico en Harappa, al noroeste de Pakistán. De ahí la denominación de esta cultura que se extendió como el valle del río Indo.

“La historia es cuestión de supervivencia. Si no tuviéramos pasado, estaríamos desprovistos de la impresión que define a nuestro ser.”

-Robert Burns-

El urbanismo en Mohenjo-Daro

Vista de Mohenjo-Daro en Pakistán
Mohenjo-Daro – suronin / Shutterstock.com

Lo cierto es que no se sabe mucho sobre esta cultura tan antigua. Pero cuando se hace la visita al yacimiento de Mohenjo-Daroen Pakistán se pude apreciar fácilmente que aquellas gentes estaban tremendamente organizadas. Una ciudad con un urbanismo tan cuidado como este no surge sin un plan establecido previamente y con un estricto orden de trabajo.

Mohenjo-Daro, ciudad amurallada

Todo el núcleo urbano estaba amurallado. Esa muralla de ladrillo se prolonga durante un perímetro de aproximadamente 5 kilómetros y bajo su protección quedan dos partes bien diferenciadas dentro de la planta urbanística de Mohenjo-Daro. Hay una zona alta o ciudadela. Y otra más baja que fue la residencial.

La ciudadela

Es cierto que ni en Mohenjo-Daro, ni en Harappa, nos han llegado grandes edificios que nos den una idea de un estilo arquitectónico concreto. Y si hubo esas obras más esplendorosas, posiblemente estarían en el área de la ciudadela que se eleva sobre una colina.

Allí se han descubierto los restos de lo que serían edificios religiosos, o quizás administrativos, ya que se distingue un amplio espacio que sería una sala de audiencias, también un enorme almacén. E incluso hay unos grandes baños públicos.

Piscina en Mohenjo-Daro
Mohenjo-Daro – Jawwad Ali

La zona residencial

Esta otra área baja es más extensa. Allí se ven los restos de muchas viviendas, pero también lo que eran talleres de trabajo. Y por supuesto, hay graneros y almacenes varios, así como un mercado central. Eso sí, todo dispuesto siguiendo un rígido plan de manzanas regulares a base de calles paralelas y rectangulares.

No hay que olvidar que cuando Mohenjo-Daro alcanzó su esplendor entre el III y el II milenio antes de Cristo, la agricultura era su fuente de riqueza, y esta a su vez surgía de la fertilidad de la tierras que bañaban las aguas del Indo.

Alcantarillas históricas

Como decimos, todo el planeamiento y distribución de la ciudad tiene mucha lógica, basándose en un sistema de diseño en cuadrícula. Pero todavía no os hemos comentado lo mejor. ¡Hay un sistema de alcantarillado milenario!

Sí. Si Ur en Mesopotamia fue la primera ciudad del planeta, se considera que Mohenjo-Daro es la primera que se diseñó antes de crearse. Y en ese meditado diseño se incluyó una red de alcantarillas que  almacenaba el agua de lluvia y también conducía las aguas residuales de cada casa. Porque, ¡cada vivienda tenía su baño!

El abandono de Mohenjo-Daro en Pakistán

Mohenjo-Daro
Mohenjo-Daro – Usman.pg / commons.wikimedia.org

En su momento la urbe pudo acoger a 35.000 habitantes. Sin embargo, todos ellos vivían al antojo del río Indo. Al igual que fertilizaba sus tierras y les enriquecía, también provocaba grandes riadas que acababan por inundar la urbe. De hecho, se sabe que sufrió devastadoras inundaciones en diversas ocasiones.

Y quizás tras una de esas brutales avenidas fluviales el cauce del río cambiará su recorrido, alejando así a la ciudad de su fuente de vida. De esta manera, Mohenjo-Daro acabó abandonada hacia el 1.600 a. C y poco a poco quedó enterrada por el paso del tiempo.

A pesar de ello y por fortuna, hoy en día es en gran parte visitable para deleite de los viajeros que recorren esta zona de Pakistán.

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