Los Antiguos, la puerta a la Patagonia profunda

Edith Sánchez · 24 abril, 2019
Los Antiguos es sinónimo de tranquilidad y belleza. Allí la vida transcurre a otro ritmo y tiene un plus de serenidad que se encuentra en pocos lugares. El lugar es conocido como la capital nacional de la cereza.

Los Antiguos es un pequeño poblado situado en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, en Argentina. Los ancestros de los indígenas tehuelches decían que el lugar era un paraíso, por eso, era el sitio que elegían para ir a morir. De esa tradición tomó el pueblo su nombre, que en lengua nativa equivale a ‘los ancestros’.

Como indicamos en el título, esta pequeña localidad es la verdadera puerta de entrada a la Patagonia profunda de Argentina. Se ubica en la costa sur del lago Buenos Aires y tiene a la cordillera de los Andes como un marco espectacular que se impone en el horizonte.

El lugar es muy tranquilo, apto para el descanso o para tomarlo como base para recorrer otros sitios de la zona. Gracias a su posición geográfica, tiene un clima suave y destaca porque es la capital nacional de la cereza. Además de este fruto, también se cultivan allí las fresas, frambuesas y manzanas.

Hay muchos recorridos maravillosos que se pueden realizar allí. Queremos mostrarte solo algunos de ellos, para que sientas curiosidad y te animes a descubrir por ti mismo muchos otros rincones de estas tierras.

Los miradores de Los Antiguos

Vista del parque Jeimeni en Los Antiguos
Parque Jeimeni – Serge / Flickr.com

En Los Antiguos hay tres miradores y todos ofrecen vistas espectaculares. El primero de ellos se llama Uendeunk, que significa ‘espíritu bueno’. Está en pleno centro y tiene una larga escalinata que lleva a la cima. En la cumbre se puede observar el pueblo en su totalidad y el lago Buenos Aires.

Desde ese punto se llega al mirador del Valle, que es el punto panorámico más elevado de la zona. Dos kilómetros más adelante está el mirador del río Jeinimeni, desde donde se pueden apreciar los cultivos y sus métodos de riego, teniendo como telón de fondo al cerro El Castillo, que está siempre nevado.

La chacra de Antonio

Hay varias chacras en Los Antiguos que abren sus puertas a los visitantes. Allí se puede conocer de primera mano cómo es la vida en la zona rural de la zona. También es posible degustar muchos de los productos locales o adquirir artesanías.

La chacra de Antonio es una de las más conocidas, principalmente por el carisma de Antonio, su dueño. Él es un profundo conocedor de la región y un hombre lleno de sabiduría, que comparte con todos. Tiene miles de historias para contar y es un excelente conversador. En su chacra se venden conservas, dulces y licores regionales.

La cueva de las Manos, una excursión desde Los Antiguos

Pinturas en la cueva de las Manos en Argentina
Cueva de las Manos – Hiroki Ogawa / Wikimedia Commons

Uno de los grandes atractivos de la zona es la cueva de las Manos, a 226 kilómetros de Los Antiguos. El sitio forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, pues constituye un lugar de gran interés antropológico.

Allí se alojan pinturas rupestres que tienen entre 10 000 y 15 000 años de antigüedad. A las figuras de las manos las acompañan representaciones de animales como guanacos y ñandúes, muy propios de la región. Todo un viaje a través del tiempo y de la cultura.

El encanto del lago Buenos Aires

Lago Buenos Aires en Argentina
Lago Buenos Aires – M M / Wikimedia Commons

Por si no lo sabías, el lago Buenos Aires es el segundo más grande de toda Sudamérica, después del Titicaca. Una parte de este está en territorio chileno (en ese país se le llama lago Carrera) y otra parte es de Argentina. Pasear por su orilla es una delicia, especialmente si te gustan las aves y de la naturaleza en general.

Sin embargo, quienes mayor partido le sacan a la visita son los amantes de la pesca. En el lago hay gran variedad de especies, como trucha arco iris, el salmón perro o el pejerrey patagónico. Se pesca con mosca, como le gusta a los grandes aficionados.

Caminata al monte Zeballos

El monte Zeballos tiene 2748 metros. Más allá del desafío que supone subir hasta su cumbre, su gran atractivo son los paisajes de otro mundo que se divisan en el recorrido. Durante el ascenso se pasa de una vegetación de estepa a un bosque denso. Y de este se llega a un paisaje antártico que parece lunar.

Durante el trayecto hay varios arroyos, cascadas de deshielo y misteriosas formaciones geológicas. El sitio suele ser muy solitario, por lo que es un paraje ideal para quienes quieran alejarse del mundanal ruido. Al final hay un gran descenso que que conduce hacia los lagos Posadas, Columna y Pueyrredón.