Cómo llegar a la Sirenita, el símbolo Copenhague

Pedro 24 marzo, 2018
Descubre los secretos de la Sirenita en Copenhague, entre ellos, cómo llegar al que es el símbolo de la capital danesa.

El símbolo de Copenhague y de Dinamarca más reconocible es la Sirenita. No cabe duda de que está a la altura de otras obras mundialmente conocidas como la Estatua de la Libertad en Nueva York o el Manneken Pis en Bruselas. Pero la creación que aquí nos ocupa está inspirada en el famoso cuento de Andersen. Por eso los visitantes pueden verla posando sobre una roca del puerto de la capital danesa.

¿Cómo pasó un personaje de cuento a un emblema de la ciudad?

Rostro de la Sirenita
Rostro de la Sirenita – lachrimae72 / Pixabay.com

La Sirenita de Copenhague fue realizada a principios del siglo XX por Edvard Eriksen. Este escultor recibió un encargo de la familia Jacobsen, propietarios de la archiconocida cerveza Carlsberg.

Según se dice, en un principio las intenciones de Eriksen eran que la modelo de la escultura fuera Ellen Price, una bailarina famosa del Ballet Real. Pero ella se negó a posar sin ropa, por lo que decidió tomar como referencia a su propia mujer.

La sirena en medidas

Mark Hughes / Flickr.com

La sirena de bronce mide algo más de un metro, pero pesa 180 kilos, siendo esculpida para homenajear el cuento de Andersen. Aunque la historia de Disney está bastante dulcificada, lo cierto es que el relato original es mucho más oscuro.

La familia cervecera después cedió esta estatua al ayuntamiento. Fue este el que tomó la decisión de instalarla sobre una roca en el Parque Langelinie, que se ubica justo al lado del puerto de Copenhague. Así pasó a ser todo un lugar lleno de simbolismo para la capital danesa.

La Sirenita no lo ha tenido fácil

La Sirenita de Copenhague
Sirenita – philuis / Pixabay.com

Desde que se instala en la roca en 1913, no podemos decir que la Sirenita haya tenido una estancia tranquila. Lamentablemente, ha sufrido toda clase de actos vandálicos y no pocas reivindicaciones.

Podemos decir que le han cortado la cabeza en dos ocasiones. También le han amputado un brazo y la han pintado de colores. Estos incidentes han llegado a que incluso haya sido vestida con burka, como protesta contra la posibilidad de una entrada de Turquía en la UE Y ha llegado a llevar un traje del Ku Klux Klan.

Aunque ha sufrido todos estos actos vandálicos, siempre volvió a ser restaurada. Cuenta con la ventaja de que los moldes originales están restaurados, por lo que, a pesar de los sobresaltos, ya tiene más de un siglo de vida.

Pero bueno, no todo han sido peripecias negativas. En 2010 llegó a viajar hasta Shanghai, donde presidió el pabellón de Dinamarca durante el transcurso de la Expo.

El monumento más visitado de Dinamarca

Han, compañero de La Sirenita
Han – tommpouce / Flickr.com

Desde hace unos pocos años, tiene homólogo masculino, llamado “Han”. Este se encuentra en Elsinor, otra población de Dinamarca. Como la Sirenita, está subido a una roca y mira de forma lánguida hacia el mar. Pero en en este caso está fabricado en acero inoxidable.

En el año 2000 se instaló a unos metros de ella una hermana más moderna. Fue una escultura de Bjorn Noergaard, a la que llaman La Sirenita genéticamente alterada.

Y bien… ¿Cómo llegamos?

sirenita de Copenhague
Sirenita – FilipFilipovic / Pixabay.com

Si quieres llegar a la estatua, debes recorrer el paseo de Langelinie, que se extiende a lo largo del puerto. Es una de las zonas más agradables de la ciudad, donde vas a poder escuchar el sonido de las gaviotas y ver los barcos que se aproximan para atracar en el puerto.

Lo bueno es que está próxima al centro de Copenhague y es posible llegar de manera sencilla, tanto a pie como en bicicleta. La estación de metro de nombre Osterport está a solo unos pasos. Si te mueves en coche, vas a poder encontrar aparcamiento de pago en el puerto. También puedes verla desde alguno de los barcos que recorren la bahía.

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”.

-Henry Miller-

Y eso sí, con la Sirenita ocurre como con el Mannekken Pis en Bruselas. Hay personas que al verla se sienten decepcionadas por su pequeño tamaño, pero no deja de ser un símbolo sin discusión de la ciudad, y el monumento con más visitas de todo el país.

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