Historia y leyendas del puente de los Suspiros de Venecia

Es uno de los rincones de Venecia más fotografiados. El puente de los Suspiros está envuelto en leyendas, aunque su origen no es, precisamente, romántico.

El puente de los Suspiros de Venecia es uno de los rincones más conocidos de la ciudad y, por tanto, es parada obligatoria para todos aquellos que la visitan. Su fama no solo se debe a su arquitectura o al hecho de haber sido inspiración para muchos escritores del siglo XIX, sino también a su historia o a las leyendas que se cuentan sobre él.

Historia del puente de los Suspiros de Venecia

Puente de los Suspiros de Venecia
Puente de los Suspiros – Alexander Cher

El monumento, de estilo barroco, fue construido en el siglo XVII por el arquitecto italiano Antonio Contin, sobrino de Antonio da Ponte, constructor del también emblemático puente de Rialto. Como resultado, tenemos una obra que se caracteriza, entre otras cosas, por su notable altura sobre el nivel del canal.

Por otra parte, el puente de los Suspiros de Venecia se construyó con piedra caliza blanca, tiene once metros de ancho y trazado curvo. Está decorado con cabezas y presenta una franja horizontal donde apoyan seis pilastras de fuste almohadillado, además de un arco rebajado que tiene un relieve de la Justicia centrada entre dos leones.

El puente de los condenados

Vista desde el interior del puente
Vista desde el puente – Scott Garner / Flickr.com

El objetivo de su construcción, a pesar de su nombre, no fue nada romántico. Se trataba de unir las dependencias legales del Palacio Ducal (salas de la Quarintía, del Tribunal y de la Avogatoría) con las estrechas y oscuras celdas de la Nueva Prisión de la Serenísima, edificada entre los siglos XVI y XVII. Así lo quiso el dux Marino Grimani.

Para evitar la fuga de cualquier preso, el puente se construyó de manera que contase con dos estrechos pasillos separados, y se cerró en sus flancos. Aun así, algún condenado consiguió huir, como Giacomo Casanova. El famoso aventurero fue encarcelado por impiedad y prácticas mágicas, escapándose al año acompañado de un monje.

Hoy el puente de los Suspiros es uno de los máximos atractivos de la ciudad. Se puede atravesar una vez que se ha pagado la entrada al Palacio Ducal; o bien, disfrutar de su belleza arquitectónica a lo lejos. Para ello hay dos opciones: cruzar por debajo del monumento en góndola o situarnos en el cercano puente de la Paja.

Leyendas del puente de los Suspiros de Venecia

Puente de los Suspiros de Venecia
Puente de los Suspiros – leoks

Según cuenta la leyenda más extendida, los habitantes de Venecia escuchaban los suspiros de los presos que cruzaban el puente para ir del tribunal a la cárcel después de escuchar su sentencia. Era, asimismo, la última vez que los reos veían la luz del día y la belleza de la ciudad. De ahí que el trayecto fuera tan lastimero.

Aunque la culpa de que el puente pasase a llamarse así se debe al poeta inglés Lord Byron. Y es que en una de sus obras, más concretamente en Las peregrinaciones de Childe Harold, se puede leer el siguiente verso:

“Me detuve en Venecia, en el Puente de los Suspiros. Un palacio y una prisión en cada mano.”

Historias, curiosidades y cine

Puente de los Suspiros de Venecia
Puente de los Suspiros – Lee Yiu Tung

Decíamos que se ha relacionado al monumento con el amor. No solo porque Lord Byron, responsable de su nombre como acabamos de ver, es una de las mayores personalidades del movimiento romántico, sino también por la gran cantidad de parejas de enamorados que avanzan por los canales de Venecia en góndola.

Precisamente, estas lo hacen alentadas por otra leyenda local que dice que si dos amantes se besan al atardecer en una góndola cuando pasan por debajo del puente y al son de las campanas del Campanile di San Marco, serán bendecidos con el amor eterno. Dicha leyenda sirvió de argumento para A Little Romance.

El monumento ha aparecido en infinidad de obras cinematográficas y literarias, muchas de ellas homónimas, como por ejemplo la película dirigida en 1964 por Piero Pierotti y Carlo Campo; o las novelas de los escritores Richard Russo, Michel Zévaco y Elena Peroni.

Una última curiosidad. Existen más puentes de los Suspiros en otras partes del mundo. Sin ir más lejos, en Cambridge, perteneciente al St. John’s College; en Oxford, perteneciente al Hertford College; y en el distrito de Barranco, en Lima. Este último, construido en madera, ha sido escenario para amores de diversas épocas.

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