Las fantásticas cataratas de Kaieteur

18 julio, 2016

Las cataratas de Kaieteur están ubicadas en Guyana Esequiba, en el Parque Nacional de Kaieteur. Unas cataratas que se encuentran entre las veinte de mayor volumen en el mundo. Además, son cinco veces más alta que las del Niágara, con 226 metros de altura, aunque son mucho menos conocidas.

Las cataratas de Kaieteur, espectaculares

Las cataratas de Kaieteur, fueron descubiertas por el geólogo británico Charles Barrington Brown, en el año 1870. Estas nacen en el río Potaro, en el centro de Guyana. Presentan una capacidad promedio de hasta 663 metro cúbicos por segundo.

Cataratas Kaieteur
Cataratas Kaieteur – Anton_Ivanov

Como hemos señalado, tienen una caída de 226 metros, pero tras el primer salto de agua hay otros de menor altura que hacen que las cataratas alcancen los 256 metros . Por volumen, la de Kaieteur es la decimonovena catarata del mundo. Es decir, que esta maravilla se distingue de otras tanto por su altura como por el caudal que se precipita entre las rocas. Además, se encuentran en medio de una exótica selva tropical, donde existe poco acceso y el clima es de 30ºC.

Las cataratas Kaieteur reciben año tras año a más de 40.000 turistas. Y es que, a pesar del complicado acceso a la zona de las cataratas, existen diversos senderos por los cuales los visitantes podrán disfrutar del paisaje de la selva tropical. Además de llegar a pie, otra forma de acceso muy común es la vía aérea, desde el aeropuerto Georgetown.

Cataratas Kaieteur
Cataratas Kaieteur – Gail Johnson

Las caminatas para llegar hasta las cataratas Kaieteur duran aproximadamente entre 4 y 5 días. Como no existe una ruta trazada de forma específica, diversos guías del Parque Nacional Kaieteur dirigirán a los visitantes hacia el lugar.

Existen otras opciones para llegar más rápido, como navegar en bote durante todo un día desde Pamela Landing o tomar una avioneta hasta el parque. Sea cual sea el medio elegido, la primera visión de las cataratas siempre impresiona y sobrecoge.

¿Cómo es el entorno en el Parque Nacional Kaieteur?

Este lugar cuenta con distintos senderos y miradores que se encontrarán desde distintos ángulos del parque y que son ideales para tomar fotografías panorámicas. Por ello, la mejor forma de recorrer el entorno del Parque Nacional Kaieteur es realizando rutas a pie donde se pueda percibir la naturaleza en su estado más virgen.

Cataratas Kaieteur
Cataratas Kaieteur – Gail Johnson

La selva tropical que se encuentra rodeando las cataratas Kaieteur forma una especie de microclima donde se podrán avistar múltiples animales exóticos como ranas brillantes y multicolores o mariposas de distintos tipos y tamaños. Algunas de las plantas más llamativas que se encontrarán son las bromelias y orquídeas, flor nacional de Venezuela.

El paisaje de la selva  cercana a las cataratas Kaieteur es único en el mundo y alberga uno de los mayores índices de biodiversidad del planeta, aunque ciertas especies están en peligro de extinción.

Qué hacer cerca de las cataratas Kaieteur

Se trata de un área netamente virgen, por lo que la acampada libre no está permitida. Hay que tener en cuenta, además, que las dificultades de acceso son muchas. La gran ventaja es que se puede disfrutar casi en soledad de la visión de las cataratas desde cualquier de los miradores habilitados para ello.

Río Potaro
Río Potaro – Anton_Ivanov

Practicar senderismo por los alrededores de la caída de agua es una experiencia única por la belleza del paisaje, pero también alejándose de ellas se pueden encontrar parajes increíbles. Será un verdadero placer a la vista recorrer los bosques tropicales cercanos, los más hermosos de Sudamérica.

“Adopta el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia.”

-Ralph Waldo Emerson-

Si el visitante desea conocer las zonas más cercanas a las cataratas se puede dirigir hacia las montañas Pakaraima o hasta el área desde donde se une el río Potaro con el Essequibo. Este río se encuentra catalogado como uno de los más anchos y salvajes de América Latina.

Las cataratas de Kaieteur es uno de esos tesoros de la naturaleza escondidos, pero que merece la pena descubrir.

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