La península de Osa, tesoro natural de Costa Rica

Juan Luis Minarro 23 febrero, 2016

Costa Rica cuenta con una de las biodiversidades más extraordinarias del planeta, sus riquezas son tan abundantes que no es posible contabilizarlas. Este país centroamericano preserva su belleza en espacios naturales tan extraordinarios como la península de Osa, un tesoro de carácter mágico.

En Costa Rica es posible encontrar rincones nunca imaginados y playas maravillosas, así como algún que otro volcán y selvas con follajes inexpugnables. Sin embargo, a causa del cambio climático y a la destrucción forestal muchas especies autóctonas se hallan en peligro de extinción.

La península de Osa es un verdadero edén, un paraíso para la flora y fauna más asombrosa que se pueda imaginar.

Penísula de Osa: la vida en el paraíso

Península de Osa
Península de Osa – Stacy Funderburke

Debido a la gran afluencia de turistas que acuden a este icónico espacio selvático, el pueblo de Puerto Jiménez ha habilitado algunos hoteles. Esta población, situada en la provincia de Puntarenas cuenta con aproximadamente 8.000 habitantes.

Aquí, los visitantes podrán dar un agradable paseo por sus pintorescas calles, recibir el cariño de sus gentes y probar deliciosas recetas tropicales. Asimismo, se nos presentará la oportunidad de vislumbrar iguanas, monos y demás animales que suelen rondar por las inmediaciones en total libertad.

“La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes.”

-Thomas Edison-

Es recomendable adquirir cualquiera de los productos que necesitemos para nuestra posterior excursión antes de penetrar en el Parque de Corcovado. Es necesario que decidamos de antemano qué actividades que deseamos practicar. Entre las posibilidades destacan la pesca, un recorrido sobre kayak entre los inquietantes manglares y montar a caballo o en bicicleta. No hay que abandonar la localidad sin pasar un agradable día tomando el sol en la playa cercana.

Cómo visitar la península de Osa

Esta península ubicada en el Pacífico es un área plagada de altos bosques, bellas playas y gran cantidad de calas.

En la costa tiene lugar el avistamiento de delfines, e incluso es muy probable que nos permitan nadar junto a ellos. Eso sí, si nos lanzamos a vivir esta experiencia debemos extremar las precauciones, es una zona habitada por tiburones.

Fauna en la península de Osa
Selva en la península de Osa – orgidie / Flickr.com

Por otro lado, en lo que al terreno sólido se refiere, encontraremos gran variedad de aves, insectos y mamíferos típicamente costarricenses. Dichos animales conviven en gigantescas junglas conformadas repletas de riqueza natural. El explorador podrá caminar por ellas y subir por empinadas montañas mientras se subyuga escuchando el sonido de las cataratas o el particular balanceo de los árboles.

Para llegar a este pequeño edén solo necesitaremos invertir una hora y media, que pasaremos encajados en un pequeño bote o, si lo preferimos, una hora en avión comercial. La ruta por carretera ha de llevarse a cabo en un todoterreno 4×4 para que las ruedas no queden estancadas en ciénagas a mitad del camino. Existe un autobús preparado para recorrer estos parajes pero tarda en llegar a su destino poco más de 8 horas.

Increíbles espacios naturales en península de Osa

La bahía de Drake

La bahía de Drake ocupa un tercio de la península de Osa. Se puede llegar a ella atravesando el río Sierpe y continuando el trayecto por mar durante aproximadamente dos horas. Los más aventureros suelen decantarse por esta opción.

Por otra parte, también es accesible por aire desde el aeropuerto de San José. El itinerario puede llevarse a cabo por carretera, pero solamente durante la épocas secas. Esto es así porque durante el resto del año los manglares se desbordan.

Bahía Drake en la península de Osa
Bahía Drake – Andaman

El nombre de este lugar se originó por la leyenda que afirmaba que el famosísimo pirata Drake fue quien la descubrió, utilizándola posteriormente como escondrijo de las fortunas que robaba.

Hoy en día, su principal núcleo urbano, Agujitas, está habitado por únicamente por unas 1000 personas. Las razones por las que esta playa recibe tantos bañistas es simple, se trata de un lugar muy tranquilo cuya calma se asemeja al auténtico paraíso. Darse un chapuzón o bucear en sus aguas es una verdadera delicia. Quizá con un poco de suerte hallaremos alguna pieza perteneciente a alguno de los miles de tesoros que los corsarios guardaron en estas orillas.

Parque Nacional de Corcovado

Este parque puede considerarse como uno de los más sigulares que existen en el planeta, además de ser uno de los más extensos. No es fácil para el público común llegar a él, lo que resulta beneficioso ya que, gracias a ello, se encuentra muy bien conservado.

Manglares en la península de Osa
Parque Nacional Corcovado – Hugh Lansdown

Dentro de esta reserva existen varias zonas de interés entre las que destacan los manglares y los espacios pantanosos. En ellos puede que nos crcemos con algún que otro cocodrilo. Igualmente, si pasamos cerca de la desembocadura de los ríos hallaremos tiburones.

La franja selvática, por su parte, cuenta con una gran diversidad de fauna. De ella los que más suelen llamar la atención son los coloridos guacamayos, los extraños reptiles y anfibios y los imponentes jaguares.

Aquí el clima es tropical, húmedo y muy lluvioso por lo que es aconsejable acudir con un guía especializado, así como llevar botas de agua de caño alto. Esto último puede llegar a impedir que suframos la picadura de alguna serpiente.

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