La monumental Plaza de la Ciudad Vieja de Praga

Sin duda alguna, el corazón de Praga es la plaza de la Ciudad Vieja, o lo que es lo mismo: Staromestske namesti, en la lengua checa. Ese es el lugar adonde se dirige cualquiera que esté haciendo turismo en Praga, ya que es uno de sus lugares más monumentales, lo cual ya es mucho decir en una ciudad tan monumental como la capital de Chequia.

La Plaza de la Ciudad Vieja, el corazón de Praga

Hemos dicho que hoy en día es el punto de encuentro de los miles de turistas de todo el mundo que cualquier día del año están de viaje en Praga. Pues bien, antes de este uso tan festivo, el lugar ha cumplido otras muchas funciones desde que se abrió en la Edad Media. Aquí se han celebrado mercados, pero también actos políticos y militares, así como ejecuciones, torneos y festivales de lo más variado.

Ayuntamiento de la Ciudad Vieja

Ayuntamiento de Praga
Ayuntamiento – Steven Bostock

Uno de los edificios más característicos de esta plaza es el Ayuntamiento. La verdad es que hoy en día, los despachos, oficinas y servicios municipales no se encuentran aquí, y esta bella construcción tan solo se usa para eventos protocolarios.

Y por supuesto, es una visita turística obligada, sobre todo al estar en su planta baja el Servicio de Información de Praga.

La torre y el Reloj astronómico

Relojes famosos Praga
Reloj astronómico – Paolo Gianti

Pero además también forma parte del Viejo Ayuntamiento la torre donde se halla el famoso Reloj astronómico. Una joya histórica y artística cuyo funcionamiento es todo espectáculo de ingenio y también de belleza, cuando las diferentes figuras salen puntualmente a dar una vuelta por el exterior con motivo de avisar del paso del tiempo.

Fachadas destacadas de la Plaza de la Ciudad Vieja

Decimos fachadas destacadas, porque en realidad podemos nombrar todas y cada una de las que componen este rincón de Praga. Allí están la arquitectura renacentista de la casa Kriz, o la neorrenacentista de la casa del peletero Mikes, por no mencionar el arte gótico de la casa Del Gallo.

Plaza de la Ciudad Vieja de Praga
Plaza de la Ciudad Vieja – Vladimir Sazonov

Pero no acaban aquí. También hay que citar la Casa “Al minuto” donde se descubren escenas bíblicas esgrafiadas en el siglo XVII. Y por si fuera poco, aquí vivió entre 1889 y 1896 la familia de uno de los praguenses más universales: Franz Kafka.

Hay más huellas de Kafka en esta plaza, ya que en la Casa de las Cigüeñas se halla un museo con su nombre, y en la Casa del Unicornio Dorado se reunía el escritor con sus amigos.

“El antiguo esplendor y la belleza de Praga, una ciudad incomparable, dejó una impresión imborrable en mi imaginación”.

– Richard Wagner –

Las iglesias de la plaza

Iglesia de Tyn en Praga
Iglesia de Tyn – Andrew Mayovskyy

Hay dos templos que se integran a la perfección en este monumental conjunto. En una esquina está la antigua abadía benedictina de San Mikulas, cuya arquitectura dieciochesca  de inspiración italiana pone un  claro toque de formas barrocas y rococós a la plaza más importante de Praga.

Mientras que en la esquina contraria se levanta el templo de Tyn. Este es un edificio más antiguo, ya que sus orígenes se remontan al Medievo, concretamente al estilo gótico. Si bien se ha ido transformando con el tiempo. Y una de esas incorporaciones posteriores fueron sus torres del siglo XVI que se alzan hasta los 80 metros de altura.

Estatua de Jan Hus

Habría otros edificios mencionables en la plaza, como la Casa del Zorro Rojo, la del Pobre Diablo o la Casa Storch, incluso el palacio rococó de Goltz Kisnky, entre otros. Y sobre cada uno de estos lugares en los cuatro laterales de la plaza se podría escribir un artículo tan largo como este. Sin embargo, ahora vamos a hablar del centro de la plaza, donde se encuentra la estatua de Jan Hus.

Estatua de Jan Hus
Estatua de Jan Hus – Kiev.Victor

En cuanto al grupo escultórico en sí, tenemos que decir que es una obra en bronce de entre 1900 y 1915, estilísticamente muy influida por el arte de Rodin. Lo más importante es el valor afectivo que le tienen los praguenses al personaje que representa: Jan Hus, uno de los pilares de la Reforma Protestante.

Y más que eso, se trata de un símbolo del nacionalismo checo, tanto el personaje como la propia escultura que pasó sus avatares tanto durante la ocupación nazi como con los soviéticos.

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