La ciudad de Buenos Aires y su evolución en el siglo XIX

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador David Díaz
4 julio, 2019
Buenos Aires es una ciudad que puede despertarte un amor profundo. Una urbe mágica cuyos cimientos podemos establecerlos en el siglo XIX. Veámos cómo fue su evolución.

La ciudad de Buenos Aires es una ciudad de contrastes. Una urbe donde puedes disfrutar de su magnífico cielo azul y en pocos minutos caer un diluvio que transforma las avenidas en grandes ríos, o donde puedes encontrar infraestructuras tradicionales junto a modernos edificios. Una ciudad fascinante, la mires por donde la mires.

La megaurbe que conocemos hoy en día fue, durante el dominio hispano de América, una ciudad periférica. Poco a poco fue adquiriendo importancia por ser un puerto de contrabando de esclavos y de plata potosina. En este artículo, queremos hablar un de cómo fue la evolución de esta ciudad en el siglo XIX.

Y es que ese fue un siglo de cambios políticos, crecimiento económico, expansión territorial y aumento de la población. También fue un siglo marcado por la modernización urbanística, la expansión del ferrocarril y el desarrollo cultural. Una centuria que, sin duda, dejó una huella imborrable en el tiempo.

Los cambios políticos de la Argentina

El Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810
‘El Cabildo Abierto’ (22 de mayo de 1810), de Pedro Subercaseaux

Uno de los eventos históricos más significativos de aquellos años fue la Revolución de Mayo de 1810, que culminó con la caída del Vierreinato del Río de la Plata. A partir de entonces empezó, tímidamente, el proceso de construcción de la nación. El 9 de julio de 1816 se declara la independencia de otras regiones del Virreinato y se crearon las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Desde 1820, las élites dirigentes disputaron en torno a dos proyectos de país diferenciados. Los federales defendían un proyecto descentralizado y los unitarios querían centralizar el poder en la ciudad de Buenos Aires. Diversos fueron los episodios bélicos que se generaron entorno a este conflicto.

Fue en el último cuarto del siglo XIX cuando las élites dirigentes se pusieron de acuerdo con el modelo de estado que querían construir. Pusieron todos los esfuerzos en ello y emprendieron la denominada ‘Conquista del Desierto‘ con la finalidad de aumentar la disponibilidad de tierras para llevar a cabo su proyecto económico.

La región pampeano-patagónica nunca fue incorporada de forma efectiva a los territorios del Imperio hispano. Tampoco sus habitantes estuvieron bajo el control de la corona ni, tras las independencias, de los poderes estatales que surgieron.

Para revertir esto, en el año 1879 se emprendió una avanzada militar que quería incorporar unos territorios que se consideraban formaban parte del territorio nacional. Fue un episodio bélico muy cruel. La gran mayoría de población indígena falleció y los que sobrevivieron fueron sometidos a concentraciones y deportaciones forzosas.

Prosperidad y desarrollo urbano de la ciudad de Buenos Aires

En este contexto político comenzó una etapa de gran prosperidad económica para la ciudad, con la pujanza del modelo agroexportador que se había consolidado en torno al gran puerto de Buenos Aires. Este modelo consistía en la exportación de materias primas y la importación de productos elaborados provenientes de la actividad industrial.

Primer Ferrocarril de Buenos Aires
Primer Ferrocarril de Buenos Aires – Wikimedia Commons

Este auge de la actividad exportadora de materias primas impulsó la construcción de un sistema de comunicaciones para trasladar estas mercancías de la periferia hacia el centro. Buenos Aires se articularía con el resto del territorio a través del ferrocarril. Las estaciones de Retiro, Constitución y Plaza Miserere, aún operativas, eran las principales entradas a la ciudad.

En 1857 se puso en funcionamiento el primer ferrocarril, que unía la estación Parque con el barrio de Floresta. La red ferroviaria constituyó la primera red de transporte de la ciudad. Además, en 1870 aparecieron las primeras líneas de tranvía, el Tramway Central, cuyos coches eran tirados por caballos.

Como parte del desarrollo del transporte urbano, se emprendió la creación de la avenida de Mayo para facilitar el tráfico comercial. Además, contribuyó a dar un aire moderno y elegante a la ciudad. Se inauguró en 1894, convirtiéndose en la primera gran avenida de Argentina y una de las primeras de Sudamérica.

El crecimiento de la economía y de la población retroalimentó el desarrollo del sector de la construcción, del comercio, de los servicios y del transporte.

Buenos Aires, el París de América del Sur

Hipódromo Argentino
Hipódromo Argentino – orourkepatricio / Wikimedia Commons

La mirada puesta en Europa y la ambición de crear ‘el París de América del Sur’ inspiró la construcción de grandes avenidas y plazas. También se levantaron edificios públicos ostentosos y otras obras emblemáticas.

Algunas de estas construcciones fueron el Parque Palermo en 1875 y el Hipódromo, un año después. Además, en 1882 comenzó la construcción del Puerto Madero, convertido hoy en día en uno de los centros lúdicos más conocidos.

Pese al impulso que la actividad exportadora de materias primas dio al crecimiento de la ciudad, este fue el origen de un modelo de crecimiento que consolidaría las características del subdesarrollo económico del país.

Crecimiento de la población y la aparición del fenómeno del tango

La ciudad de Buenos Aires en 1888
Buenos Aires en 1888

En 1862 Buenos Aires se convirtió en la capital de la nación. Pocos años después se iniciaría un período de masiva inmigración que multiplicó, en pocos años, varias veces su población. Llegaron españoles, italianos, franceses y otros europeos. La atracción de inmigrantes europeos fue una política impulsada con mucho énfasis por el estado.

La Ley Avellaneda de 1876 llevó a la inmigración a sus cuotas más altas. De este proceso surgieron los conocidos ‘conventillos’, viviendas baratas para los recién desembarcados. Estos pequeños habitáculos cobijaban a numerosas personas. Las condiciones de pobreza y falta de higiene, en poco tiempo, los convirtieron en epicentros de epidemias.

Las epidemias y la falta de higiene llevaron a que las clases más acomodadas a espacios alejados de esos focos de infección. Los más pudientes se trasladaron a lo que hoy en día son Recoleta, Barrio Norte y Palermo. Siguiendo las corrientes de moda, allí construyeron sus pequeños palacios.

El tango, expresión artística de los suburbios

Pareja bailando el tango

Los espacios donde se concentraron la mayoría de los recién llegados se fueron conformando los arrabales de la ciudad, espacios marginales. La pobreza y la nostalgia dieron lugar a diversas expresiones culturales, como el tango. El conocido como Café Hansen o Antiguo Hansen fue centro de encuentros tangueros desde 1877 hasta 1912.

El tango es fruto de estas expresiones culturales diversas y colectivas. Su coreografía de ascendencia africana era socialmente repudiada, una danza prohibida por la religión y la ley. Pero el arte rompe muros, es una expresión de humanismo, libertad y diversidad. Por eso, el tango, que unía los cuerpos en un abrazo, se convirtió en un signo de identidad de Buenos Aires.

  • Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (s.f.). La ciudad producida. Recuperado el 25 de mayo de 2019 de: http://www.ssplan.buenosaires.gov.ar/MODELO%20TERRITORIAL/1.%20Ciudad%20Producida/1_ciudad_producida.pdf
  • Revolución de Mayo. (s.f.). En Enciclopedia de Historia. Recuperado el 25 de junio de 2019 de https://enciclopediadehistoria.com/revolucion-de-mayo/