Una visita a la abadía de Melrose en Escocia

· 24 agosto, 2018
La ruinas de este antiguo monasterio evocan tempos gloriosos de Escocia. Tiempos que han tenido un reflejo cinematográfico.

La abadía de Melrose es uno de los monumentos más singulares de Escocia, y uno de los más espectaculares. Y sin embargo, estamos hablando de una grandiosa ruina. No obstante, su belleza impresiona a todo aquel que la visita. Además de que posee un valor afectivo e histórico muy apreciado por los escoceses.

Dónde está la abadía de Melrose

Abadía de Melrose
Abadía de Melrose – Barnyz / Flickr.com

La importancia histórica de la abadía de Melrose se debe a su emplazamiento geográfico. Y es que este templo se ubica en la región de The Borders, un territorio escocés fronterizo con Inglaterra. Y por lo tanto, una zona conflictiva en el pasado.

Si os encontráis alojados en Edimburgo, para visitar la abadía de Melrose solo necesitaréis una hora de viaje por carretera. Y hasta allí también podréis llegar en autobús público, o haciendo gran parte del desplazamiento en tren.

No obstante, lo más cómodo es optar por excursiones programadas, las cuales abundann al ser un lugar habitual de visita en Escocia.

Un pedazo de la historia

Interior de la Abadía de Melrose
Abadía Melrose – Ia Cylkowski / Flickr.com

El edificio se comenzó a construir a mediados del siglo XII. Y desde el comienzo estuvo muy vinculado con la monarquía escocesa, ya que la abadía de Melrose fue un empeño personal del rey David I.

Pero no solo eso, sino que posteriormente varios reyes escoceses fueron enterrados aquí. Y entre ellos, el más mítico de todos, Roberto Bruce o Roberto I, del cual se sepultó aquí su corazón.

Pero después de ese periodo de esplendor, su ubicación en la frontera con una Inglaterra invasora le supuso infinidad de ataques y destrucciones. Así, desde el siglo XIV hasta el XVI diversos bombardeos e incendios la dejaron en la impresionante ruina que se visita en la actualidad.

La abadía de Melrose y Braveheart

Abadía de Melrose
Abadía de Melrose -David Marvin / Flickr.com

¿Quién no ha visto la película Braveheart? En ella vemos al héroe William Wallace, que se ve traicionado por el legítimo rey de Escocia en su lucha contra el dominio inglés.

Pues bien, la historia no fue exactamente así. Y ese rey fue Robert Bruce, el cual nunca se alió con los enemigos, a los que en realidad llegó a vencer. Él fue el auténtico Braveheart, el “corazón valiente”.

Esa denominación se debe a que poco antes de morir, a uno de sus caballeros de confianza le ordenó que tras su muerte le arrancara el corazón para llevarlo a Tierra Santa. Y ese caballero, Sir James Douglas, cumplió con la primera parte de quitarle el corazón y emprendió el viaje a Jerusalén.

Sin embargo, al pasar por España murió en una escaramuza. De manera que sus compañeros regresaron a Escocia, y depositaron el corazón en la abadía de Melrose. El caso es que hace unos años los arqueólogos hallaron un cofre de plomo enterrado aquí. Y aunque nadie lo abrió, se dio por hecho que ahí está el “braveheart” de Roberto I de Escocia.

Entrar a la abadía de Melrose

Como decimos, en la actualidad la abadía de Melrose es una enorme ruina. Pero una ruina consolidada, de manera que no es peligrosa su visita. Y de hecho, es un lugar cerrado, por el que hay que pagar por entrar.

Un sitio con recorridos pautados y audioguiados, por lo que la visita es muy cómoda e instructiva sobre el monumento y también sobre la historia de Escocia.

Puntos destacados de la visita

Iglesia de la abadía de Melrose
Iglesia de la abadía de Melrose – alljengi / Flickr.com

Al comienzo se pasa por uno de los lugares más carismáticos de la abadía: el viejo claustro del monasterio cisterciense. El paseo por aquí es obligado y de lo más evocador. Así sin darnos cuenta se llega al punto donde permanece el mítico Braveheart protegido por una placa. En ella se lee:

“Un corazón noble no puede estar en paz si carece de libertad”.

Desde ahí ya nos adentramos en las ruinas más impresionantes, las de la iglesia abacial. Una hermosa construcción gótica de la que llaman la atención sus ventanales.

También hay que fijarse en las diferentes decoraciones que se guardan en forma de relieves de santos, motivos vegetales o dragones. Algunas tan curiosas como una gárgola que muestra un cerdo tocando la gaita escocesa.

Tras eso, lo más recomendable es encaminarse hacia el viejo cementerio. Un buen sitio para las vistas de conjunto. Y como complemento, quedaría por ver el Museo de la Abadía, donde se muestran objetos que han aparecido aquí. Con ellos se ha reconstruido la historia de este sitio, que seguramente no sería tan encantador sin su aspecto ruinoso.