Descubrimos la isla de Robinson Crusoe

· 9 agosto, 2017

Si has leído la novela de Daniel Defoe sobre este marino aventurero que pasa varios años en una isla desierta, seguro te habrás preguntado si ese lugar existe de verdad. La respuesta es afirmativa. La isla de Robinson Crusoe existe y está en Chile, al sur del continente americano. ¿Te gustaría visitarla con nosotros?

La historia de la isla de Robinson Crusoe

Esta isla forma parte del archipiélago Juan Fernández y tiene una extensión de casi 48 km². Hay que decir que esta isla fue bautizada así hace poco más de medio siglo, antes era conocida como Más a Tierra

A pesar de que en la novela de Daniel Defoe no estaba habitada, hoy residen allí alrededor de 600 personas. La mayoría de sus habitantes residen en el poblado de San Juan Bautista, en la bahía Cumberland, fundado en 1877 por un barón, Alfredo Van Rodt. Sin embargo la isla había sido descubierta en noviembre de 1574 por un navegante español llamado Juan Fernandez (de allí el nombre del archipiélago).

Bahía Cumberland en la isla de Robinson Crusoe
Bahía Cumberland – JeremyRichards

Por su situación estratégica en el Pacífico Sur, a 670 kilómetros del litoral central chileno, la isla de Robinson Crusoe fue un refugio ideal para los piratas y corsarios franceses e ingleses, que llegaban a la región buscando oro y joyas.

En varias ocasiones durante los siglos XIX y XX se usó como prisión y a partir de 1935 se la declaró Parque Nacional. Desde 1977 tiene el título de Reserva de la Biósfera por parte de la Unesco.

La isla de Robinson Crusoe, una isla muy literaria

Daniel Defoe inmortalizó esta isla en su tan famosa novela. Pero, al igual que otras tantas obras, no fue del todo fruto de su creatividad. El escritor se inspiró en un hombre de carne y hueso llamado Alejandro Selkirk. Aunque le cambió el nombre por Robinson Crusoe, las aventuras relatadas, al parecer, son verdaderas.

Isla de Robinson Crusoe
Isla de Robinson Crusoe – SJ Travel Photo and Video

El libro, publicado en 1719, mezcla realidad y ficción para reflejar la vida de este marinero de origen escocés. Selkrik fue abandonado en una isla como castigo por no obedecer las órdenes del capitán del navío Cinque Points, en 1704. Allí permaneció 4 años y 4 meses, hasta que fue rescatado por el capitán del barco inglés Duke, Woodes Rogers.

Los lugares de la novela

En esos 4 años, el marinero vivió donde hoy en día se encuentra el pueblo de San Juan Bautista y trepaba periódicamente una empinada ladera que en la actualidad se la conoce como “mirador de Selkirk”.

Una pequeña placa recuerda que el hombre subía a lo alto de ese monte. Y es que es es el único punto desde el cual se contemplan las laderas que dividen a la isla (de un lado la bahía, del otro los riscos y los acantilados). Lugar perfecto, por ello, para divisar a lo lejos si aparecía un barco que lo pudiese rescatar.

Isla de Robinson Crusoe
Isla de Robinson Crusoe – JeremyRichards

A 15 minutos en barca desde la bahía Cumberland se llega a Puerto Inglés, donde está la “Cueva de Robinson Crusoe”. Situada en una pequeña cala de piedras, este es el primer lugar en el que se refugió Selkirk, según la historia.

Pero además, Puerto Inglés es un sitio elegido por los buscadores de tesoros. Se cree que aquí el español Juan Esteban Ubilia y Echeverría enterró 800 barriles de oro, 100 cofres de plata y piedras preciosas. Por el momento no se ha encontrado nada, incluso después de una expedición pagada por un holandés en 1995.

Aún queda otro lugar relacionado con las aventuras del náufrago más famoso de la historia. Y es que cuando se acabaron las cabras que sacrificaba para comer, Selkirk se trasladó a un sitio que se conoce como Buenas Aguas. Aquí es donde los arqueólogos encontraron una brújula supuestamente del escocés.

“Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.”

-Daniel Defoe-

La isla de Robinson Crusoe, un pequeño paraíso

Isla de Robinson Crusoe
Isla de Robinson Crusoe – Nadezda Zavitaeva

No es fácil llegar a la isla de Robinson Crusoe, pero la aventura merece la pena. Es una isla con una enorme riqueza natural, de hecho, en ella hay más de un centenar de endemismos. Para preservarlos, se fomenta  un tipo de turismo sostenible.

No solo evocar la historia de Robinson Crusoe (o Alejandro Selkirk), en esta isla se pueden hacer muchas más cosas. Practicar senderismo por su interior es una actividad imprescindible, como lo es bucear para descubrir sus magníficos fondos marinos.