Historia y curiosidades de los colosos de Memnón

Patricia 31 mayo, 2018
Protegían la entrada de un fabuloso templo que hoy no existe. Pero si hay algo que llama la atención de estas estatuas es que, según las leyendas,

Los colosos de Memnón son dos estatuas de piedra gigantes que representan al faraón Amenhotep III. Se encuentran frente a la ciudad egipcia de Luxor y están declarados Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco. Queremos descubrirte la historia y las leyendas que se cuentan sobre estas figuras espectaculares. ¿Nos acompañas en este viaje al Antiguo Egipto?

Conoce el origen y las características de los colosos de Memnón

Colosos de Memnón
Pakhnyushchy

Las esculturas fueron realizadas por el arquitecto Men en un solo bloque de cuarcita. Material que se extrajo, posiblemente, de las canteras de Gebel el-Ahmar, cerca de El Cairo. Las figuras marcaban el punto de entrada al templo funerario de Amenhotep III. Este fue el noveno faraón de la dinastía XVIII y reinó en el Antiguo Egipto hace unos 3.4000 años.

Dicho templo se extendía a lo largo de casi un kilómetro de longitud, siendo, por tanto, un inmenso centro de culto en el que se adoraba al faraón como a un dios en la tierra. De hecho, el complejo del templo era el mayor y más espectacular de todo Egipto, superando incluso en dimensiones al templo de Karnak.

Por desgracia, el templo, que era conocido como el Templo de Millones de Años de Amenhotep III, sufrió grandes daños a consecuencia de las inundaciones anuales del Nilo. De ahí que los faraones posteriores decidieran demolerlo y reutilizar sus materiales para construir otros edificios.

Detalles de los colosos

Colosos de Memnón
Novak Hunsky / Flickr.com

Volviendo a las esculturas sedentes de Amenhotep III, miden casi veinte metros de altura y pesan unas mil toneladas. Junto a sus piernas hay representadas varias mujeres. Entre ellas están Mutemwya, madre del faraón; Tiyi, su mujer; y una de sus hijas, cuyo nombre se desconoce.

Asimismo, los paneles laterales situados a ambos lados de cada estatua conservan diversas inscripciones. Se peuden ver jeroglíficos con el protocolo del faraón, o los bajorrelieves que muestran al dios Hapy, emblema de la abundancia y de los dones del Nilo, anudando el símbolo de la unión del Alto y Bajo Egipto.

Por si estos dos colosos no fueran lo suficientemente imponentes, existían otros cuatro que cayeron y que una misión internacional intenta recuperar en la actualidad. Uno de ellos, de 300 toneladas de peso, ha sido reconstruido gracias a la labor del arqueólogo español Miguel Ángel López Marcos. 

“La arqueología es el lugar donde se entretienen los hombres que no se preocupan hacia dónde van, sino que simplemente quieren saber donde todos han estado.”

-Jim Bishop-

La leyenda del canto de los colosos de Memnón

LexyK

Un terremoto acontecido en el año 27 a.C. dañó a los colosos de Memnón. Desde entonces, se decía que las estatuas “cantaban” cada mañana al amanecer, pues la situada más al sur producía un extraño sonido musical. Decenas de turistas griegos y romanos decidieron entonces trasladarse al lugar para ser testigos de este fenómeno.

Entre esos curiosos visitantes estaba Estrabón, historiador y geógrafo procedente de Grecia, que dijo que el hipotético canto sonaba como un golpe. También viajó para escuchar el fenómeno Pausanias, que comparó el sonido con el de las cuerdas de una lira. Otros turistas menos conocidos no dudaron en dejar su inscripción en la base de la estatua.

Sin embargo, desde que el emperador romano Septimio decidiera reparar la estatua en el año 199 d.C. el extraño sonido musical no ha vuelto a escucharse. Y es que el fenómeno era producido seguramente por el aumento de las temperaturas y la evaporación del rocío que pasaba por las grietas de la estatua.

La leyenda a propósito de su nombre

Coloso de Memnon
Jeremy Red

Por otro lado, existe la teoría de que el famoso sonido les valió a los colosos su nombre, ya que Memnón fue un rey de Etiopía que condujo a sus ejércitos a Troya y murió a manos de Aquiles. Su madre Eos, la diosa de la aurora, empezó a derramar lágrimas de rocío cada mañana en señal de luto, acción que se relacionaba con el “canto” de las estatuas.

La otra teoría del nombre de los colosos mantiene que a los viajeros griegos, la pronunciación real de Amenhotep, “Phamenoth”, les recordaba a la de Memnón. De hecho, muchos visitantes creían que las estatuas representaban al héroe de la guerra de Troya, en vez de al famoso faraón egipcio.

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