Nos adentramos en la historia del Alcázar de Toledo

Cristina Blanco 23 febrero, 2018
El Alcázar es una de las joyas de Toledo. Un magnífico edificio que ha sido sede de la corte, que ha sufrido incendios y ha sido testigo de terribles capítulos de la historia española.

Hoy vamos a descubrir una de las joyas de Toledo. En concreto, visitamos el Alcázar de Toledo, una fortificación situada en la parte más alta de la ciudad. Su situación estratégica ha dado mucho que hablar en los libros de historia, protagonizando algunos capítulos importantes. ¿Preparado para saber más?

Historia del Alcázar de Toledo

Al estar situado en lo más alto de la colina sobre la que se levanta la ciudad, a lo largo de su historia la fortaleza ha desempeñado dos funciones principales. Por un lado, su belleza y situación lo hacían ideal para ejercer funciones de gobierno. Por otro lado, su situación estratégica hizo que sirviera como lugar de defensa.

De los romanos a la Edad Media

Alcázar de Toledo
Alcázar de Toledo – Wenjie, Zhang / Flickr.com

El comienzo de la historia de esta fortaleza se remonta al periodo romano. En concreto, al siglo III. En aquel momento, en el lugar que hoy ocupa el Alcázar había un palacio que servía de cuartel general del ejército y residencia del gobernador de la provincia.

Más tarde, en el año 568, los visigodos establecieron la capital de su reino en Toledo y comenzaron a realizar mejoras en el palacio, que pasaría a convertirse en el lugar de residencia de la familia real. No obstante, la situación estratégica de la construcción hizo que su principal función fuese defensiva.

Durante el dominio musulmán el alcázar continuó mejorando, pues también fue el lugar de residencia de los gobernadores musulmanes. Tras la reconquista en 1085, los sucesivos reyes continúan ampliándolo. El Alcázar comienza así a tomar forma, con su planta cuadrada, torres en los ángulos y fachada principal de tres cuerpos

La llegada del emperador Carlos I

Patio del Alcázar deToledo
Patio del Alcázar – Jose Castillo / Flickr.com

Carlos I de España y V de Alemania asentaría su corte en la ciudad de Toledo y se alojó en el Alcázar. Fue entonces cuando ordenó modificar su aspecto degradado y convocó a los mejores arquitectos de la época, entre ellos Alonso de Covarrubias, Francisco de Villalpando y Juan de Herrera. Este último, fue el arquitecto de los conocidos palacios de El Escorial y Aranjuez.

Las modificaciones trajeron consigo un cambio en el aspecto del edificio, que ahora sería más cerrado y oscuro, estructurado en torno  a un patio y de decoración sobria. Y contaría, además, con dos nuevas fachadas.

Sin embargo, en el año 1561 el emperador traslada su corte a Madrid. Es entonces cuando el Alcázar de Toledo entra en una etapa de abandono y decadencia. Entre sus usos, sirvió de cárcel o cuartel de caballería, entre otros.

Edad Moderna, incendios y guerras en el Alcázar de Toledo

Alcázar de Toledo
Alcázar de Toledo – Simon / Flickr.com

Durante la Guerra de Sucesión, en el siglo XVIII, el Alcázar de Toledo se convierte en un cuartel que defiende al bando archiduque Carlos. Los enfrentamientos provocaron en 1710 un terrible incendio que destruyó el palacio, aunque fue restaurado.

No obstante, durante la Guerra de la Independencia, el 31 de enero de 1810, el Alcázar volvió a sufrir un incendio. Se desconocen las causas, pero prácticamente solo quedó en pie la estructura principal del edificio. Se trató de restaurar durante el reinado de Isabel II, pero los trabajos avanzaban muy lentamente. Finalmente, en el año 1887, el Alcázar sufriría un tercer incendio en la biblioteca.

Etapa final del Alcázar

Vista del Alcázar de Toledo
Alcázar de Toledo – jordi gandreu /Flickr.com

Uno de los episodios más conocidos en la historia del Alcázar tendría lugar en los inicios de la Guerra Civil, en 1936. Durante este periodo, el coronel José Moscardó lo utilizó como lugar de defensa. Durante casi setenta días, el Alcázar de Toledo sufrió un duro asedio por parte de las tropas republicanas que acabaría con el edificio prácticamente en ruinas.

Franco recuperó el Alcázar, que fue restaurado y terminando en 1961. Posteriormente, pasó a convertirse en la sede de la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Desde 2010 alberga los fondos del Museo del Ejército y exposiciones temporales relacionadas con él.

“Toda historia no es otra cosa que una infinita catástrofe de la cual intentamos salir lo mejor posible.”

-Italo Calvino-

El Alcázar de Toledo es, sin duda, uno de los lugares imprescindibles de la capital manchega. Una magnífica construcción testigo de la historia de la ciudad, que ha sufrido episodios dramáticos y que, sin embargo, se ha mantenido a lo largo de la historia. ¿A qué esperas para visitarlo?

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