Retazos de la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Es un monumento emblemático en muchos sentidos, por eso, siempre es interesante conocer la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Una construcción de una elegancia y belleza únicas. Si quieres saber algo más de ella, acompáñanos, vamos a hacer un recorrido por los momentos más destacados de su construcción.

Conozcamos la Mezquita-Catedral de Córdoba

Mezquita-Catedral de Córdoba
Mezquita-Catedral – Sean Pavone

Este monumento se ha convertido en un símbolo representativo, tanto cultural como religioso, de la ciudad de Córdoba. Además, se le considera el monumento más destacado de la arquitectura andalusí, junto con la Alhambra. 

El patio de los naranjos, con el alminar reconvertido en campanario es la antesala de una auténtica maravilla. En su interior se descubre un fabuloso bosque de columnas, 1.300, sobre las que se apoyan 365 arcos característicos por sus colores. Y destaca también el mihrab, hecho en mármol y estuco y decorado con mosaicos bizantinos.

Es mezquita y es catedral, ya que en su interior se levantó una nave catedralicia de estilo renacentista. Esa es otra de las grandes peculiaridades de esta fabulosa construcción. Por ello, para entender por qué hoy es lo que es, es importante conocer, aunque sea de manera sucinta, la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba.

Episodios de la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba

Con más de 1.200 años en su muros, resumir la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba puede ser muy complicado. Vamos a fijarnos en momentos especialmente relevantes.

Su origen

Bosque de columnas de la mezquita de Córdoba
Bosque de columnas – bogitw / Pixabay.com

La mezquita comenzó a levantarse a finales del siglo VIII bajo el reinado de Abderramán I. Se hizo sobre una antigua basílica visigoda, la de San Vicente. La primitiva mezquita se diseñó con once naves, la central algo más ancha, que miran hacia el río Guadalquivir.

Para su construcción se reutilizaron materiales de edificios anteriores de las épocas romana y visigoda. Y ya desde el principio se elevaron arcos dobles entre las columnas, que servían de muros de carga para dar estabilidad al edificio y que imprimían al interior la apariencia de un gran palmeral.

Y una curiosidad: la mezquita no se diseñó con el muro de la de la quibla orientado a La Meca, como es  habitual en los templos musulmanes. ¿Fue un error de cálculo o algo intencionado? Hay diferentes hipótesis.

Ampliaciones

Interior de la Mezquita de Córdoba
Interior de la mezquita – bogitw / Pixabay.com

Hixén I fue quien terminó el patio y construyó el primer alminar, el cual fue destruido más tarde por Abderramán III, que más tarde hizo otro, del que hoy solo quedan los restos.

Abderramán II también cumplió su papel en esta construcción. La primera gran ampliación de la mezquita corresponde al momento de su gobierno. En esta época se añadieron ocho nuevas naves hacia el sur y se amplió el patio de abluciones.

Ya en el siglo X se realizaría otra gran ampliación, en este caso bajo el mandato de Alhakén II. En las obras se amplía el oratorio, se abren lucernarios, se levantan nuevos arcos y un sinfín de detalles que embellecieron de manera significativa la Mezquita-Catedral de Córdoba

Más adelante, Almanzor ampliaría el oratorio y el patio. Se levantaron entonces ocho nuevas naves hacia el este. Sería la última gran intervención en la mezquita musulmana.

La conversión en catedral

La conquista de la ciudad marca un cambio significativo en la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba. En el año 1236 Fernando III de Castilla convierte la mezquita en catedral. A partir de entonces se irían acometiendo pequeños cambios, como la construcción de la Capilla Real en el siglo XIV.

Mezquita-Catedral de Córdoba
Catedral – Bogitw / Pixabay.com

Pero no pasaría mucho tiempo sin que se decidiera que era necesario acometer obras mayores para adaptar el templo al culto cristiano. Así, auspiciadas por el obispo Íñigo Manrique, a finales del siglo XV comienzan las obras de construcción de una capilla catedralicia, ocupando seis de las naves del templo.

Es en el siglo XVI cuando se acomete la obra de mayor envergadura para construir la nave central de la catedral. Una obra que estuvo rodeada de polémica. Tuvo incluso que intervenir el emperador Carlos I, que dio su beneplácito a las obras, aunque más tarde lo lamentara con una frase lapidaria:

“Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes.”

En el siglo XVII se levantaría el altar mayor y un siglo más tarde se realizaría el coro. A partir de entonces, las obras en el templo serían mínimas. Esta es, a grandes rasgos, la historia de la Mezquita-Catedral de Córdoba. Datos imprescindibles para comprender su significado en la historia española.

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