La Mezquita-Catedral de Córdoba, hermosa y singular

Córdoba es una de las ciudades andaluzas más hermosas. Paseando entre sus callejuelas pintadas de blanco se pueden palpar todos los recuerdos que aún quedan de la cultura árabe que impregnó Al-Andalus durante su conquista de la Península Ibérica. Pero si hay un edificio magnífico que destaca es la Mezquita-Catedral de Córdoba, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984. 

Córdoba: perfecta mezcla de culturas

La Mezquita-Catedral de Córdoba es un claro ejemplo de mezcla de culturas, ya que todos los pueblos que han pasado por la ciudad han querido dejar su impronta entre sus paredes. Por ello, son varios los estilos arquitectónicos que en ella encontramos.

Mezquita catedral de Córdoba
Mezquita-Catedral de Córdoba – Cortyn / Shutterstock.com

Pero antes de los árabes, que establecieron en esta ciudad un califato, Córdoba ya tuvo gran relevancia. En época romana fue la urbe más importante población Bética y lugar de paso de la ajetreada Via Augusta, que transcurría junto al Guadalquivir y que servía de unión entre los enclaves hispánicos.

En el lugar en el que hoy se levanta la mezquita ya hubo una iglesia en tiempos de los visigodos. Respondía al nombre de Basílica de San Vicente y fue el monarca Recadero quien ordenó su levantamiento como método de camuflaje de una construcción romana anterior.

La Mezquita-Catedral de Córdoba

La Mezquita de Córdoba se construyó entre 786 y 988. Fue durante el gobierno de Abderramám I cuando comenzó su planificación. En un primer momento se alzaron once naves repletas de columnas. Éstas fueron acabadas en dos alturas: la planta baja contaba con arcos de herradura como método de reutilización de parte del templo visigodo y la parte superior con arcos de medio punto. La combinación de ambos provoca que la iluminación interna sea de calidad superior.

Mezquita de Córdoba
Mezquita de Córdoba – manasesistvan

Tras esto, fue Abderraman II quien edificó ocho nuevos pabellones decorados con columnas de tipo romano. Por todo ello, este espacio de oración terminó albergando un total de diecinueve alas.

Por si esto fuera poco, Abderraman III, deseoso de participar en el proyecto, fomentó una reforma gracias a la cual acabó ampliando el gran patio con diversos pórticos.

Mirhab de la mezquita de Córdoba
Mirhab de la mezquita de Córdoba – Jose Ignacio Soto

No obstante, fue el califa Alhakam II el creador de la pieza de mayor valor: bajo su mandato se ideó el Mihrab de mármol, cuya maravillosa cúpula está situada en el muro de la qible.

La última modificación fue llevada a cabo por Almanzor, que instaló muchas más columnas marmoladas en color azul y arena.

Un tesoro arquitectónico

Se trata de una de las obras más importantes del arte islámico en España. Cuando el turista se halla frente a la muralla que rodea a esta maravilla con sus imponentes paredes, algunas de las cuales terminan en almenas, no será capaz de imaginar lo que esconde dentro de sus más de veinte mil metros cuadrados.

Patio de los naranjos de Córdoba
Patio de los Naranjos – Farbregas Hareluya

El acceso se realiza a través de uno de sus 19 portones, desde el que se entra en el Patio de los Naranjos, llamado así por estar plagado de ellos, todos colocados en una perfecta alineación que permite disfrutar de un agradable paseo.

Nada más poner un pie en la mezquita, el visitante se queda sin habla debido al placer de la contemplación de su magnífico bosque de columnas, así como por la perfecta simetría de sus arcos. Igual que encandila su magnífico colorido, en el que destacan el blanco y el rojo teja.

Mezquita de Córdoba
Mezquita-Catedral de Córdoba – Toni Genes / Shutterstock.com

No podemos marcharnos sin pasar por el mihrab, las salas de oración y especialmente el maqsura, es decir, el espacio regentado por el califa habitualmente que cuenta con arcadas entrecruzadas. Todos y cada uno de estos pequeños detalles son los que convirtieron a este recito en el lugar de culto musulmán más importante del territorio andalusí.

La consagración como catedral

Fue en 1236, tras la conquista de Córdoba por parte de Fernando III, cuando la mezquita fue consagrada como catedral. Años más tarde, en 1266, bajo los auspicios de Alfonso X de Castilla y León, se construiría una capilla mayor.

Mezquita catedral de Córdoba
Mezquita-Catedral de Córdoba – njaj

A lo largo de los años se irían haciendo sucesivas reformas. La más importante se realizó en el siglo XVI, cuando se decidió edificar una nave catedralicia en el interior de la mezquita, respetando muros y techos. Una obra que estuvo rodeada de polémica, hasta tal punto que tuvo que intervenir el emperador Carlos I para dar su beneplácito. Parece ser, sin embargo, que más tarde se lamentó de ello.

“Habéis destruido lo que era único en el mundo, y habéis puesto en su lugar lo que se puede ver en todas partes.”

-Carlos I-

Así es como el templo acabó con una planta de cruz latina y bóvedas góticas, así como una inmensa cúpula de estilo renacentista custodiada por púlpitos tallados en madera de caoba. Cerca se sitúa la sillería de coro, claro ejemplo barroco, elaborado por el artista Pedro Duque Cornejo.

La mezquita-catedral de Córdoba, con su larga historia y su fisonomía particular es un verdadero tesoro, una joya arquitectónica única en el mundo.

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