Historia y curiosidades de la Necrópolis de Gizah

· 9 octubre, 2017

Egipto es un país lleno de rincones fabulosos y misterios. Tanto su milenaria cultura como sus imponentes monumentos merecen ser descubiertos y entre ellos destaca uno en particular. La Necrópolis de Gizah es uno de esos lugares que jamás decepciona a quien lo visita. Más bien todo lo contrario. Hoy queremos contarte todo sobre él.

Gizah, una construcción prodigiosa

El arquitecto de la Gran Pirámide, Hemiunu, probablemente tenía en mente que se legado perdurase toda la eternidad. y, de momento, esta fantástica necrópolis lleva en pie cerca del El Cairo nada menos que 4000 años.

Una maravilla del mundo antiguo

Pirámides de Gizah
Pirámides de Gizah – Waj

Las pirámides de Gizah son los monumentos más famosos no solo de Egipto, sino de todo el mundo. No por nada, la Gran Pirámide es considerada una de las maravillas del mundo antiguo, una lista formada por solo siete espectaculares obras creadas por la humanidad miles de años antes del nacimiento de Cristo.

Junto a Gizah, en esa lista aparecían, entre otros, los Jardines Colgantes de Babilonia y el Mausoleo de Halicarnaso, en la actual Turquía. Lugares hoy desaparecidos, excepto Gizah, que fue de los primeros sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

La figura de Keops

Gizah
Gizah – Kanuman

Keops es el faraón que encargó la construcción de la Necropólis de Gizah. Jufu, Khufu o Keops, es considerado como uno de los gobernantes más duros del Antiguo Egipto. Su carácter tirano es una de las pocas cosas que aún se recuerdan sobre su persona y sus 34 años de reinado.

Los eruditos apuntan a que pudo ser cruel incluso con su propia familia para conseguir su ascenso al más allá. Muestra de ello fue el modo en el que se presupone que obtuvo la financiación necesaria para la construcción del complejo. No dudó en obligar a su hija a mantener relaciones con el hombre que más estuviera dispuesto a pagar por ella.

Curiosidades en torno a la Gran Pirámide de Gizah

La gigantesca altura de este edificio piramidal es llamativa, 146 metros. Llama la atención el hecho de se la considerase como la construcción más alta del mundo. Retuvo dicho título durante varios siglos, hasta la llegada de los modernos y prominentes rascacielos. Y recordemos que estos recientes ejemplos de arquitectura no hicieron su aparición hasta finales del siglo XIX.

Gran Pirámide de Gizah
Gran Pirámide – sarawut khunpetch

Otra curiosidad que cabe añadir es la enorme área que ocupa su planta. Se suele decir que la superficie total ocupa nada menos que el equivalente a un mínimo de 20 piscinas olímpicas. En otras palabras, 52000 m².

Cabe añadir que miles de esclavos tardaron en construirla aproximadamente 20 años. Durante los cuales se vieron obligados a transportar y apilar un total de casi dos millones y medio de rocas. A esto se le suma el hecho de que cada una de esas piedras pesaba alrededor de dos toneladas.

En su interior esconde infinidad de pasadizos, galerías y recovecos que en algunos casos no tienen salida. De hecho se cree que aún hay muchos sin descubrir. Y una curiosidad más: aunque en el exterior la temperatura sea abrasadora, en el interior se mantiene constante a unos 20º.

La Necrópolis de Gizah, ciudad de los muertos

Gran Esfinge en Gizah
Gran Esfinge – Waj

La llegada a la Necrópolis de Gizah supone un gran impacto para la vista y para los sentidos en general. Nada más plantar un pie en ella seremos trasladados al pasado. Imaginar la enorme presencia que tendrían las pirámides en su momento en la vida diaria es natural.

En la meseta destaca la Gran Pirámide, con esas apabullantes dimensiones de las que hablábamos. Junto a ella están sus hermanas menores, las pirámides de Jafra y de Menkaura.

La magnífica y enigmática Gran Esfinge también se asienta en esta ciudad dedicada por completo a los muertos. De hecho, alrededor de las edificaciones podremos contemplar mastabas, hipogeos y demás espacios funerarios. Los habitantes de El Cairo denominan a este personaje con cabeza humana, “padre del terror”. Los pocos devotos del politeísmo antiguo que aún residen allí todavía le regalan ofrendas. Otro tanto ocurre con los supersticiosos.

“Viajar sirve para ajustar la imaginación a la realidad, y para ver las cosas como son en vez de pensar cómo serán”.

-Samuel Johnson-

La Necrópolis de Gizah es de esos lugares que llevan directamente a otras épocas y que siempre fascinan. Un recuerdo del esplendor del Antiguo Egipto, una civilización que aún encierra infinidad de misterios.