Hiroshima, ciudad que vio la peor cara de la humanidad

3 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador David Díaz
Recuperar la memoria histórica es imprescindible para evitar que trágicos sucesos se vuelvan a repetir. La historia de la ciudad de Hiroshima debe recordarse, tarea que desde el gobierno japonés y de la propia ciudad han emprendido con ímpetu.

El ser humano tiene muchas facetas. Algunas de ellas son maravillosas, como su capacidad de adaptación, supervivencia o amor compasivo e incondicional. Otras caras atentan directamente contra la dignidad de la vida humana. La guerra es una de las facetas más crueles y terribles de la humanidad, como nos recuerda la ciudad de Hiroshima.

Vamos a hablar de uno de los actos más bárbaros y crueles perpetrados por el ser humano en una guerra: la utilización de armamento nuclear contra la población civil. Nos centraremos en la bomba que los EE. UU. lanzaron contra la ciudad de Hiroshima, en Japón, durante la Segunda Guerra Mundial.

La ciudad de Hiroshima y la bomba atómica

Hiroshima fue fundada en el año 1589. Es la capital de la prefectura homónima, situada en la región de Chūgoku, al oeste de la isla de Honshu, la principal de Japón. La ciudad está establecida en el curso bajo del río Ota-gawa. Los siete brazos que conforma el delta de este río dividen a la ciudad en seis islas, espacio que hoy corresponde al centro de la ciudad.

Vista de Hiroshima
Hiroshima

La ciudad tenía un futuro prometedor, pues su vinculación con el ámbito castrense favoreció mucho su desarrollo. Esto se vio drásticamente interrumpido el 6 de agosto del año 1945, cuando el ejército de los Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica de la historia sobre población civil en un día trágico para la humanidad.

A 600 metros sobre el centro de la ciudad de Hiroshima se hizo estallar una bomba de uranio que, de forma inmediata, convirtió a la ciudad en tierra yerma y quemada. Toda la estructura urbana de la ciudad fue destruida y se estima que fueron 150 000 las personas que murieron. Además, los que sobrevivieron sufrieron secuelas de todo tipo a causa de la radiación.

La detonación generó una onda expansiva que se desplazó a 1600 kilómetros por hora, abarcando toda la ciudad en pocos segundos. En un radio de un kilómetro, el 90% de los edificios desaparecieron. La ciudad quedó sumida en llamas y no fue hasta 12 horas después que pudieron extinguirlas.

¿Qué ver hoy en Hiroshima?

Hiroshima no puede y no debe olvidar lo que sucedió esta terrorífica mañana del 6 de agosto del 1945. Por ello, lo que fue el centro financiero y político antes de la caída de la bomba se ha convertido en el Parque Conmemorativo de la Paz. En él vamos a poder la Cúpula de la Bomba Atómica, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1996.

Parque Conmemorativo de la Paz
Parque Conmemorativo de la Paz

Este es el único edificio que quedó en pie cerca de donde estalló la bomba (a 150 metros) y, por ello, tiene un gran valor simbólico. Además, en el parque está el Museo Conmemorativo de la Paz, una dura exposición necesaria para evitar el olvido.

El cenotafio para las víctimas de la bomba atómica contiene el nombre de todas las víctimas. En ese espacio, cada 6 de agosto a las 8:15 de la mañana, se realiza una emotiva ceremonia conmemorativa.

La Llama de la Paz es otro monumento que podremos ver en el parque. Esta se encendió en el año 1964 y no se apagará hasta que hayan desaparecido las armas nucleares de la faz de la Tierra.

La Estatua de la Niña de la Bomba Atómica es otro de los espacios del parque dedicados a ese trágico episodio. La historia que hay detrás es realmente triste. Es la de una niña que, con dos años, sobrevivió a la explosión. Nueve años después le diagnosticaron leucemia, enfermedad que la mató el 25 de octubre de 1955.

Por ello, esta construcción tiene como finalidad consolar el alma de los niños muertos por la bomba atómica y promover la construcción de la paz.

La ciudad antes de la bomba nuclear

Castillo de Hiroshima
Castillo de Hiroshima

La ciudad tiene otros espacios que se pueden visitar y que no están relacionados con la bomba nuclear. Algunos de ellos son el castillo, que está totalmente rehabilitado, o los jardines de Shukkeien. Aun con ello, visitar esta ciudad, desgraciadamente, es un viaje al horror, y por ello es importante verle la cara para que no se repita.

Hiroshima y el arte

Es importante destacar el papel que desde la ciudad se le ha otorgado a los artistas implicados con la construcción de la paz de la humanidad. Por ello, la ciudad fundó en 1989 un premio con el que busca promover a través del arte el ‘espiritu de Hiroshima’, que desea la abolición de las armas nucleares y la promoción de una paz mundial.

El arte como arma de paz es tan poderosa que no hará falta desplazarte hasta Japón para ver obras con ese espiritu, pues en España, existen artistas e instituciones con esa vocación. Un ejemplo es el artista japones Yoshihiro Nakashima, cuyo trabajo sobre la ciudad de Hiroshima estuvo expuesto en el Museo de la Casa de Moneda y Timbre en Madrid.

  • Arribas, E.; Beléndez, A., Real Sociedad Española de Física (02/09/2015). Segunda guerra mundial - El código Bushido y las bombas de Hiroshima y Nagasaki. ABC. Recuperado el 7 de diciembre de 2019 de: https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/49550/1/ABC-02-septiembre-2015.pdf
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