Guía práctica para visitar la cueva de Altamira
Puede parecer una paradoja escribir esta pequeña guía para visitar la cueva de Altamira, cuando en realidad no es posible visitarla. No se puede visitar la real, la que posee las pinturas rupestres que hicieron nuestros ancestros del Paleolítico. Pero sí es posible visitar la Neocueva, idéntica a la vieja y que forma parte del Museo Nacional de Altamira, ubicado en el mismo paraje cántabro.
Visitar la verdadera cueva de Altamira
Hemos dicho que no es posible visitar la vieja cueva paleolítica, pero tampoco es completamente cierto. En realidad, si visitas el Museo Nacional de Altamira, al comprar tu entrada puedes solicitar visitarla.
Ese es el modo de entrar en una especie de sorteo semanal entre los visitantes del museo. El premio de ese sorteo, completamente aleatorio entre los visitantes, es tener el privilegio de ser una de las cinco personas que cada semana entran en la auténtica cueva de Altamira.
Una visita que dura poco más de media hora y que sigue un estricto recorrido pautado en cada tramo. Además, hay que acatar un protocolo de indumentaria. Todo ello para no causar ningún daño a las pinturas rupestres.
La cueva de Altamira, joya del Paleolítico
Y, ¿por qué tantas restricciones para visitar la cueva de Altamira? Porque las pinturas pintadas por el hombre paleolítico sobre las rocas de Altamira están consideradas la “Capilla Sixtina del arte rupestre”. Por ello, hablamos de una magnífica y enigmática obra de arte cuya antigüedad hace que sea difícil de conservar. De ahí las medidas de protección.
Pero al mismo tiempo, es una joya que todo el mundo debería conocer. Por esa razón se construyó la Neocueva, que es una réplica exacta a la original milímetro a milímetro.
“Después de Altamira todo el arte parece decadente.”
-Pablo Picasso-
La Neocueva de Altamira
Sin duda alguna, es la estrella del Museo Nacional de Altamira, y la entrada a la misma se incluye con el ticket de acceso al museo. Al adquirir esa entrada, al visitante se le da una hora a la que podrá entrar con un grupo reducido de personas y un guía que le desvelará muchos de los secretos de este tesoro prehistórico.
Y es que hay que tener en cuenta que esta construcción no solo reproduce fidedignamente las pinturas de la cueva de Altamira. También reproduce la propia cavidad rocosa, por lo que no pueden pasar muchas personas al mismo tiempo. Además de que demasiada gente rompería la magia del lugar.
El Museo Nacional de Altamira
El complemento perfecto a la visita a la Neocueva es el recorrido por el museo. Se trata de una exposición de lo más didáctica y con una presentación realmente espectacular. Y gracias a ella se puede conocer cómo vivían los hombres prehistóricos y cómo realizaban esas pinturas tan especiales que suponen el germen de la historia del arte.
Además, a lo largo de las salas del museo hay muchas reproducciones de otras pinturas rupestres, sobre todo ubicadas en la comunidad de Cantabria, donde está la cueva de Altamira, y también del resto de la cornisa norte de España. Un territorio por el que abundan las manifestaciones de arte rupestre.
Llegar a la cueva de Altamira
Nadie debería dejar de visitar la cueva de Altamira, por ello, os vamos a indicar dónde se encuentra. Está en Santillana del Mar, la bella localidad del oeste de Cantabria. Y aunque se encuentra algo alejada del núcleo urbano y rodeada de naturaleza, el Museo Nacional de Altamira tiene una dirección postal que podemos poner en el GPS del automóvil.
Esa dirección es la vía Marcelino Sanz de Santuola, s/n. Un nombre que recuerda al descubridor local de este tesoro, ya que fue él quien dio a conocer la cueva de Altamira en 1875. No obstante, aunque sea un paraje separado de las zonas urbanizadas, no es nada difícil llegar dada la abundante señalización.
Dos consejos para visitar la cueva de Altamira
Ya os hemos dicho cómo llegar, y ahora os vamos a dar un par de consejos. En primer lugar, os recomendamos madrugar, para hacer menos fila y también para disponer de tiempo suficiente para ver el museo, que supone todo un descubrimiento, tanto para niños como para mayores.
Y en segundo lugar, si tenéis opción de elegir, no optéis por entrar lo primero a la Neocueva. Es mejor hacerlo después de dar una vuelta por el Museo Nacional, ya que se disfruta mucho más con unos pocos conocimientos adquiridos.
Y por cierto, aunque sea verano, entrad con una chaqueta o una prenda de abrigo, ya que en la Neocueva se han recreado también las condiciones ambientales de la cueva verdadera, por lo que siempre hace un poco de fresco.