Santillana del Mar, un pueblo privilegiado de Cantabria

Adrián Pérez 8 marzo, 2017

Esta preciosa villa se localiza en la costa occidental de Cantabria. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, Santillana del Mar es uno de los pueblos más bellos del norte español. Y no solo guarda un maravilloso patrimonio monumental y arquitectónico, también una auténtica joya: la Cueva de Altamira. Nos perdemos por las callejuelas de esta preciosa villa ¿Nos acompañas?

Santillana del Mar, una villa muy peculiar

Se la conoce como “la villa de las tres mentiras”, pues no es santa, ni llana y tampoco tiene mar. Desde 2013 forma parte de la red de “Pueblos más bonitos de España” y cuando la visites quedarás asombrado por su belleza y su historia.

Si bien la zona estuvo habitada desde la Prehistoria, fue en la Edad Media cuando Santillana del Mar vivió su época de esplendor, gracias a la fundación de la abadía de Santa Juliana en el siglo IX. Un monasterio pronto formaría parte de un ramal del famoso Camino de Santiago.

Santillana del Mar
Santillana del Mar – roberaten

Poco a poco la villa fue haciéndose en más poderosa a nivel territorial y jurisdiccional. En 1045 el rey Fernando I dio a la abadía el título de colegiata, lo que significaría infinidad de privilegios por parte de los monarcas castellanos.

En 1445 el rey Juan II le otorgó la villa al Marqués de Santillana y a sus sucesores (los duques del Infantado) pasando a ser el “Marquesado de Santillana”. Sin embargo,  perdió su condición de realengo y con él inició la época de decadencia.

En la Edad Moderna pasa a formar parte de las Cuatro Villas Asturianas. La mayoría de las casas que se conservan todavía hoy datan del siglo XVI y XVII. Ya en el siglo XIX se constituyó el Ayuntamiento y comenzó a llamar la atención de políticos, viajeros y escritores.

“Un viaje es una nueva vida, con un nacimiento, un crecimiento y una muerte, que nos es ofrecida en el interior de la otra. Aprovechémoslo.”  

– Paul Morand

Qué ver en Santillana del Mar

Simplemente pasear por Santillana del Mar ya es una delicia. Pero además, hay monumentos y rincones queno hay que perderse.

1. Colegiata de Santa Juliana

Colegiata de Santa Juliana en Santillana del Mar
Colegiata de Santa Juliana – Noreenlam / commons.wikimedia.org

Es uno de los monumentos románicos más destacados de toda la región. Debe su nombre a Juliana de Nicomedia, quien fue martirizada en Turquía en el siglo III. Sus restos fueron trasladados en el siglo IX gracias a los reyes de Asturias. El templo que hoy se puede contemplar data del siglo XII e incluye un monasterio benedictino.

2. Torre del Merino

Llamada también la “Torrona”, es una preciosa construcción gótica ubicada entre la Plaza Civil (antiguo mercado) y la calle de Lindas. Se erigió a fines del siglo XIII y fue posteriormente remodelada. No solo era una residencia, sino que también cumplió fines militares.

3. Torre de Don Borja

Torre de don Borja en Santillana del MAr
Torre de don Borja – Víctor Gómez / Flickr.com

Es un edificio ubicado en la Plaza del Mercado dentro del casco histórico de la villa. De origen medieval, fue erigido en el siglo XV y su nombre deriva de Don Borja Barreda, titular del mayorazgo en el año 1844. Cuenta con otro edificio adicional de que está separado por un patio.

4. Palacio de Paredo

Los lugareños la llaman Palacio del Chon de Oro, es de estilo montañés renacentista y se construyó en el siglo XVII en lo alto de una colina cuando la zona pertenecía a Viveda (posteriormente pasó a formar parte de Santillana del Mar). Consta de dos alturas, tiene un patio central, arcos, crujías, un zaguán y una capilla.

5. Palacio de Velarde

Palacio de Velarde en Santillana del Mar
Palacio de Velarde – Zarateman / commons.wikimedia.org

También conocido como Palacio de las Arenas, se ubica en la plaza del mismo nombre. Data de mediados del siglo XVI y perteneció a Alonso de Velarde. De estilo renacentista, la sala principal del palacio está decorada con azulejos de motivos platerescos.

6. Cueva de Altamira

Esta cavidad natural en roca conserva increíbles pinturas rupestres. De hecho, se la conoce como la “Capilla Sixtina del arte rupestre”. Descubierta en 1868, se ubica a 2 kilómetros del casco urbano y es una de las atracciones turísticas más destacadas de la zona.

La cueva tiene las visitas restringidas, pero en el Museo de Altamira se puede contemplar una reproducción muy precisa.

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