La fuente rojiblanca de Neptuno en Madrid, ¿la conoces?

· 23 julio, 2018
Esta fuente forma parte del corazón de los aficionados del Atlético de Madrid, que celebran en ella los triunfos de su equipo.

A veces un monumento tiene más historia y simbolismo del que pensamos. Ese es el caso de una de las fuentes más famosas de Madrid. De hecho, seguro que has visto más de una imagen de la fuente rojiblanca de Neptuno. Y si decimos rojiblanca es porque son los colores de uno de los equipos de fútbol de la ciudad, que celebra en ella sus triunfos. Hablamos del Atlético de Madrid. ¿Te apetece conocerla un poco más?

Neptuno, la fuente rojiblanca de Madrid

Esta es una de las fuentes más admiradas y queridas de la capital española junto con la Cibeles. La fuente recibe el nombre de Neptuno porque tiene una enorme escultura de este personaje mitológico. Una imponente figura que empuña un tridente en un carro tirado por dos caballos con cola de pez.

Historia

Fuente de Neptuno en Madrid
mmarftrejo / Flickr.com

La idea de esta fuente surgió en el año 1777. Sin embargo, hasta el año 1782 no se comenzó y su construcción fue terminada en 1786. El monumento formaba parte de la idea de Carlos III de embellecer la ciudad de Madrid para ponerla a la altura de grandes capitales europeas.

Un proyecto que el monarca encargó a Ventura Rodríguez. Esta fuente es de inspiración grecorromana, como lo son otros monumentos de aquel proyecto de transformación de Madrid. Hablamos de la fuente de Cibeles y la Puerta de Alcalá.

Inicialmente, se situó en la bajada de la carrera de San Jerónimo, mirando de frente a la Cibeles. Pero en 1898 se decidió su cambio de ubicación. Se movió entonces al centro de la plaza de Cánovas del Castillo, lugar donde hoy se la puede contemplar.

“Madrid es una excusa para contar historias.”

-Francisco Umbral-

El diseño de la fuente

Detalle de la fuente de Neptuno en Madrid
Harvey Barrison / Wikimedia Commons

La realización de la fuente se encargó a Juan Pascual de Mena, aunque murió antes de terminarla, por lo que de la finalización de la obra se encargarían otros artistas. El material del que está hecha es mármol blanco.

El diseño, como indicábamos, gira entorno a la mitología romana. De hecho, en el centro del pilón se puede ver la poderosa figura del dios del mar, Neptuno, una de las divinidades más importantes del Olimpo. El dios agarra un tridente con la mano izquierda y tiene una culebra enroscada en la mano derecha.

El carro donde se sitúa la figura es una concha gigante tirada por otras dos figuras mitológicas: hipocampos. Hay más esculturas acompañando a Neptuno. Son seres marinos, como focas y delfines, que rodean el carro y lanzan chorros de agua

¿Dónde está situada?

Fuente de Neptuno
Diego Delso – Wikimedia Commons

Para visitar la fuente hay que dirigirse al Paseo del Prado. Ya decíamos que está en la plaza Cánovas del Castillo, aunque la rotonda ha tomado el nombre del monumento. De ahí que popularmente se la conozca como la plaza de Neptuno.

Si te encuentras por el centro de la ciudad, debes saber que llegar caminando desde la Puerta del Sol te llevará poco más de 10 minutos. En transporte público también es sencillo, ya que muchas líneas de autobuses pasan por ella. Y si vas en tren, la estación de Atocha está también muy cerca.

Y una vez allí, te recomendamos subir caminando tranquilamente hasta la Cibeles. O buscar algunos de los tesoros que hay en sus inmediaciones. Joyas como el Museo del Prado o el Museo Thyssen-Bornemizsa que, por supuesto, debes visitar.

Algunas curiosidades de la fuente rojiblanca

Fuente rojiblanca de Neptuno en Madrid
Franz Van Pelt / Flickr.com

Para los seguidores del Atlético de Madrid este es un lugar muy especial. La fuente rojiblanca ha sido testigo mudo de los momentos de gloria del club, ya que celebra aquí sus victorias desde 1991. Al igual que ocurre con los seguidores del Real Madrid con la Cibeles.

Pero mucho antes, durante la Guerra Civil, lo que se colgó en ella fue un cartel en el cuello de la figura de Neptuno. En él se podía leer “Dadme de comer o quitadme el tenedor”. Una curiosa forma de protestar contra las penurias que por aquel momento pasaba buena parte de la población madrileña.

Y nos vamos a 1914, año en el que el dios se quedó sin su tridente de bronce. El Ayuntamiento de Madrid puso en su lugar uno nuevo, eso sí, de hierro teñido en dorado. Un modo de evitar la actuación de los amigos de lo ajeno.