Estambul, la bella capital del Imperio otomano

Estambul, la actual capital de Turquía, sin duda alguna es una de las ciudades más fascinantes del mundo. Es la única gran ciudad del planeta a caballo de dos continentes, Europa y Asia, y es la única cuyos nombres antiguos a todos nos suenan y a todos nos evocan historia y leyendas.

El pasado otomano de Estambul

Estambul, en el pasado se llamó Bizancio y  fue la heredera de la Roma Imperial. Y con posterioridad se la conocería como Constantinopla, el centro del Imperio otomano. En esa época nos vamos a centrar para presentaros los principales monumentos otomanos de la actual Estambul.

1. Palacio de Topkapi

Palacio de Topkapi en Estambul
Palacio de Topkapi – Ivo Vitanov Velinov

De todo el patrimonio otomano en Estambul, seguramente lo que mejor refleja la esencia de aquel imperio es el palacio de Topkapi. Fue la residencia de los sultanes desde el siglo XV hasta mediados del siglo XIX. Un largo periodo en el que el palacio fue creciendo con nuevas dependencias, muchas de ellas visitables en la actualidad.

Tiene en total unos 700.000 m2 donde es imprescindible visitar el Tesoro, con algunos de los objetos más valiosos del planeta. También es espectacular el mítico Harem, que era la residencia exclusiva del sultán, su familia y su séquito más personal.

2. La mezquita Azul

Mezquita Azul de Estambul
Mezquita Azul – Krissanapong Wongsawarng

El conjunto de mezquitas monumentales de Estambul es único en el mundo. Algunas valen por sí solas la visita a la capital turca. Y una de ellas es la mezquita Azul o del Sultán Ahmed.

Este templo se construyó entre 1609 y 1616. Su característica principal son los 20.000 azulejos que le dan nombre y que adornan toda su parte superior. Unos azulejos que alcanzan todo su esplendor con la luz natural que entra por las 200 vidrieras del templo y que se complementan con impresionantes lámparas de araña colgando desde el altísimo techo.

3. La Suleimaniye

Suleimaniye en Estambul
Suleimaniye – AHMAD FAIZAL YAHYA

Otra de las mezquitas más impresionantes de Estambul es la Suleimaniye o mezquita de Solimán el Magnífico. Esta es la más grande de todas las mezquitas. También es obra del arquitecto más importante que trabajó en Estambul durante el siglo XVI, el gran Sinan, quien inició el templo en 1550 y lo acabó en 1557.

Para construir este grandioso templo se inspiró en la basílica bizantina de Santa Sofía de la ciudad. También tuvo como referencia la Cúpula de la Roca de Jerusalén. Una de las mezquitas más hermosas del mundo.

4. El Gran Bazar

Gran Bazar de Estambul
Gran Bazar de Estambul – Iker Merodio / Flickr.com

Otra obra única en Estambul es su Gran Bazar, el mercado histórico y cubierto más grande del mundo. Aquí algunos datos sobre él: 45.000 m2 de superficie y casi 4.000 tiendas en su interior repartidas en 64 calles, a las que se puede acceder desde 22 puertas distintas. ¡Impresionante!, ¿no?

Pues son solo los datos, lo más impactante es su interior, los productos de joyería y artesanía que se venden, y sobre todo la vitalidad de sus vendedores. Entrando aquí es improbable no acabar comprando algún souvenir y hasta una hermosa alfombra.

5. El Palacio de Dolmabahce

Palacio de Dolmabahce
Palacio de Dolmabahce – Gelia

Cuando el Imperio otomano comenzó a modernizarse, a mediados del siglo XIX, el sultán que gobernaba decidió trasladar su residencia a este nuevo palacio, en el cual se funde las tradiciones arquitectónicas turcas con la influencia de Europa.

Aquí residirían los sultanes entre el año 1856 y el 1924, fecha de desaparición del Imperio. Y seguramente esta es la última gran obra de ese período de esplendor. Un edificio que es visitable y que está transformado en museo.

“Si la Tierra fuese un solo estado, Estambul sería su capital.”

-Napoleón Bonaparte-

6. El Palacio de Beylerbeyi

Palacio de Beylerbeyi en Estambul
Palacio de Beylerbeyi -nexus 7

Y acabamos este recorrido por las más grandiosas obras que el Imperio otomano legó a la ciudad de Estambul en el Palacio de Beylerbeyi. Esta es la única obra de este listado que se encuentra en la orilla asiática del estrecho del Bósforo, que divide la capital turca.

Y es que Beylerbeyi se concibió como una refrescante residencia de verano para el sultán. Ya fue así desde sus orígenes, cuando se levantó en el siglo XVI en madera, y en la obra definitiva que hoy vemos, construida en el siglo XIX y cuya comodidad la hizo ideal para alojar a los grandes dirigentes extranjeros que visitaban la ciudad.

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