El valle de Halawa, perfecto para una caminata relajante

Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
7 abril, 2019
Hawái es mucho más que playas y volcanes. El archipiélago esconde paisajes maravillosos para practicar senderismo. Este valle es uno de ellos.

El valle de Halawa no es lo más conocido del archipiélago de Hawái. En cambio, todo aquel que lo descubre queda maravillado. Allí nos espera el aspecto más natural y amigable de estas islas en mitad del océano Pacífico. De hecho, a la isla de Molokai, donde se encuentra el valle de Halawa, se la conoce como “The friendly isle”, la isla amigable.

El valle de Halawa en Molokai

El encanto de esta isla hawaiana es de lo menos explotado del archipiélago. Mientras en otras islas como Maui o la propia Hawái el turismo masivo ha hecho que abunden las atracciones y las actividades de ocio, así como los grandes complejos hoteleros, en el caso de Molokai todo es mucho más tranquilo y reposado.

Cascada en el valle de Halawa
Cascada en el valle

Aquí las atracciones son los maravillosos paisajes isleños. La belleza de estos parajes y el relax que se transmite son los motivos de visita. En este sentido, el valle de Halawa es todo un emblema de Molokai. Pero hay otros muchos sitios muy interesantes para disfrutar durante estas peculiares vacaciones hawaianas.

Se puede gozar de paseos a lomos de un burro en el Parque Histórico Nacional de Kalaupapa. Igualmente, es recomendable tumbarse en la arena de una de las playas más grandes de Hawái, Papohaku Beach. Y desde luego, hay que contemplar con calma los dos grandes volcanes isleños: Molokai Este y Molokai Oeste.

Un valle sagrado

Parte del encanto del valle de Halawa reside en su riqueza natural, que es esplendorosa. Pero otra maravilla que oculta este rincón de la isla es su espiritualidad. Los estudiosos de las tradiciones hawaianas dicen que en este bosque se asentaron los indígenas hace 2500 años y que desde siempre ha tenido para ellos un carácter mágico.

Por eso, al recorrer sus sendas se van descubriendo pequeños templetes, altares o lugares de adoración. Ellos los llaman heiau, e ir viéndolos durante la caminata es una de las grandes satisfacciones de esta excursión entre la exuberante vegetación tropical.

Parte de la historia de Hawái

Interior del valle
Interior del valle – Wayne Batzer / Flickr.com

Por la antigüedad de los asentamientos que habría en el valle de Halawa, se puede decir que esta parte de la zona más oriental de Molokai es uno de los lugares que antes se ocuparon de todo el archipiélago de Hawái.

Así queda atestiguado por los restos arqueológicos que se han hallado. No solo en forma de heiau, también con vestigios de murallas o de acequias de riego para sus tierras agrícolas.

La zona hoy está deshabitada. La razón han sido varios tsunamis que acabaron con los campos de cultivo y, por lo tanto, con las posibilidades de subsistencia en esta zona de la isla.

Caminar por el valle de Halawa

Recorrer el denso bosque del valle de Halawa es casi una obligación durante unos días de vacaciones en Molokai. Aunque la expresión no es correcta, porque más bien es un deleite. Es un espacio de dimensiones reducidas, ya que el valle apenas se prolonga durante 5 kilómetros y su anchura es menor al kilómetro.

Vista de Halawa Beach
Halawa Beach

Además, la caminata tiene como recompensa que el valle desemboca en Halawa Beach Park. Allí, obviamente, uno se puede dar un refrescante chapuzón en el océano.

Ese baño es más que merecido si hacemos el camino hasta Mooula Falls, uno de los parajes más bellos del valle de Halawa. Se trata de unas cascadas que alcanzan una altura de más de 70 metros en plena selva.

Para contemplarlas hay que seguir una senda de más o menos tres kilómetros y en su mayor parte de trazado ascendente. Aunque no hay que asustarse, ya que es un camino fácil para casi todo el mundo. Eso sí, es imprescindible ir con un guía local, entre otras cosas porque se trata de un territorio privado.

Por cierto, hay otras cascadas aún mayores, las cascadas de Hipuapua. A las cuales también se puede llegar con un guía para atravesar terrenos privados. Incluso en la zona de sus dos playas, Kaili y Kaiwili, hay espacios de uso privado.

Esto es algo que no se cuenta mucho antes de un viaje a Hawái, pero la realidad es que la propiedad pública y el disfrute gratuito de esos espacios no son nada comunes. Incluso en lugares tan remotos como el valle de Halawa.