¿Dónde viven las personas más bajas del mundo?

Patricia 10 septiembre, 2018
Hay países en los que la estatura media es muy inferior a la de otros. Vamos a conocer en qué países sus habitantes no destacan, precisamente, por su altura.

¿Te has preguntado alguna vez en qué países la población tiene menos altura? A continuación, te descubrimos dónde viven las personas más bajas del mundo, así como las más altas y en qué posición se encuentra España respecto al resto del mundo. ¿Te animas a satisfacer tu curiosidad?

Timor Oriental y Guatemala: los países donde viven las personas más bajas

Mujer de Guatemala, entre las personas más bajas
Mujer guatemalteca

Para responder a la pregunta de dónde viven las personas más bajas del mundo debemos trasladarnos al Sudeste Asiático. Los hombres de Timor Oriental tienen una altura de tan solo unos 160 centímetros de media. 

Por otro lado, las mujeres con menos altura de todo el planeta se encuentran en Guatemala, ya que su estatura media es de 150 centímetros. Este dato contrasta con el de otros países vecinos. Sin ir más lejos, Uruguay es el país donde viven las más personas altas de América Latina con 162 centímetros de media.

Otros países que no destacan precisamente por lo que mide su población son Filipinas, Bangladesh, Nepal, Madagascar, Laos, las Islas Marshall, en el océano Pacífico; la India, Indonesia, Yemen, Malawi, Ruanda y Mauritania. Como veremos más adelante, detrás de ello se pueden esconder problemas de nutrición.

 ¿Y dónde viven las más altas del mundo?

En contraposición, las personas más altas se reparten en dos países europeos: Holanda y Letonia. El primero respecto a los hombres, pues alcanzan los 183 centímetros de altura; y el segundo en relación a las mujeres, ya que, de media, miden 170 centímetros. Así lo recoge una investigación del Imperial College de Londres.

Calle en Leiden, Holanda
Calle en Leiden, Holanda

Como curiosidad, antes de la llegada de los años ochenta los holandeses no destacaban precisamente por su altura: de media alcanzaban los 165 centímetros. La verdadera razón del cambio se desconoce, pero puede que se debiera a adquiriesen una alimentación más sana como consecuencia de un reparto más equitativo de los recursos.

De hecho, ser más alto parece que está íntimamente ligado con tener una mejor salud, así como una vida más larga. Pero aunque se sea menos propenso a padecer alguna enfermedad respiratoria o un ataque al corazón, existen más probabilidades de sufrir ciertos tipos de cáncer, como el de colon.

Sin embargo, la altura no solo viene determinada por el estilo de vida, también por la genética. Una manera de descubrir cuánto puede crecer un niño es sumando la cantidad de diez a la altura de la madre. Al resultado se le añade la del padre y se divide entre dos. Para las niñas se debe restar diez a la altura del padre, sumar la de la madre y dividir entre dos.

Volviendo a los países con la población más alta, además de Holanda y Letonia habría que nombrar a otros como Bélgica, Estonia, Dinamarca, Bosnia-Herzegovina, Croacia, Serbia, Islandia, la República Checa, Eslovaquia, Lituania, Ucrania y Bielorrusia. Queda claro, pues, que Europa está a la cabeza del resto de continentes en este aspecto.

¿Qué ocurre con España?

Gente en Barcelona
Barcelona

España es uno de los países europeos con las personas más bajas, ya que la estatura media es de 174 centímetros en el caso de los hombres y 163 centímetros en el de las mujeres. Dicha altura disminuye con la vejez. Y es que una persona puede llegar a perder entre 2,5 y 7,5 centímetros.

No obstante, aunque los españoles no sean las personas más altas del mundo, sí han experimentado un cambio significativo desde 1914 a la actualidad, pues la estatura de los hombres ha aumentado 13,3 centímetros y la de las mujeres, 12,3 centímetros. Asimismo, los primeros ocupan el puesto número 41 y las segundas, el 44.

Como puedes ver, hay bastante diferencia de altura de un país a otro. Esperamos que esta información te haya valido para satisfacer tu curiosidad porque, como muchas personas piensan, viajar, además de descubrir, implica aprender. Y es que nunca está de más conocer más del país que se visita.

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