Curiosidades del Museo Guggenheim de Bilbao

Armando Cerra 29 enero, 2018

El Museo Guggenheim de Bilbao se ha convertido en el gran referente turístico y cultural de esta ciudad, y en realidad de todo el País Vasco. Desde su apertura en 1997, él por sí solo atrae a muchos de los visitantes de la capital de Vizcaya. Y desde luego, ninguno queda indiferente ante esta construcción, que en muchos casos se ha considerado una gigantesca escultura.

El Museo Guggenheim junto a la ría

Museo Guggenheim de Bilbao
Museo Guggenheim – Iakov Filimonov / Shutterstock.com

Para entender algunas de las curiosidades del Museo Guggenheim de Bilbao, uno de los primeros datos que hay que tener en cuenta en su emplazamiento. El edificio se encuentra a orillas de la ría del Nervión, que atraviesa el corazón de Bilbao.

Y no solo eso, sino que donde hoy se levanta este templo cultural, hasta hace unas décadas hubo un área industrial, que con el tiempo se fue abandonando hasta convertirse en un solar deprimente y deprimido.

Sin embargo, todo eso cambió con esta construcción, que integra la propia ría en su diseño, ya que, según desde donde se mira, nos puede parecer un barco varado. No obstante, si tenemos la suerte de sobrevolar Bilbao y mirar el Museo Guggenheim desde un punto de vista cenital, entonces nos parecerá una gigantesca flor metálica.

Un museo como una nave espacial

Detalle del exterior del Museo Guggenheim de Bilbao
Detalle del exterior del museo – Eric Baker / Flickr.com

El paralelismo entre el Museo Guggenheim y las naves del espacio va más allá de sus formas futuristas. Lo cierto es que su arquitecto, Frank O. Gehry, a la hora de diseñar el edificio usó un software que se emplea en la industria aeroespacial y en la NASA. Gracias a ese programa informático se consiguió la suficiente precisión para crear este inmueble dominado por las líneas curvas.

A eso hay que añadirle los materiales elegidos para la obra. Hay materiales tradicionales como el acero o el vidrio, pero  todo ello se usa para sustentar una curiosa piel de láminas de titanio, unas 33.000. Con ella se refuerza el carácter vanguardista del museo y por momentos se convierte en un gigantesco espejo que refleja la atmósfera bilbaína.

“Las ciudades tienen que tener iconos. Bibliotecas, hospitales, museos. Dentro de 100 años, la gente los verá y dirá: ‘¿Qué es eso?’. Y pensará: es arte.”

-Frank O. Gehry-

Hermano del Guggenheim de Nueva York

Museo Guggenheim de Bilbao
Museo Guggenheim – Michael Jones / Flickr.com

Durante décadas, el emblema de la acaudalada familia Guggenheim fue el museo que lleva el nombre de Solomon Guggenheim y que se encuentra en la isla de Manhattan. Un museo que diseñó uno de los grandes arquitectos del siglo XX, Frank Lloyd Wright. Es decir, se trata de otro museo donde la arquitectura es parte importante de la experiencia cultural del visitante.

No se podía pensar que nada le restara protagonismo a este museo neoyorquino ubicado en la Quinta Avenida. Sin embargo, desde que el Museo Guggenheim de Bilbao abrió sus puertas se ha convertido en otro símbolo de ese apellido, tan vinculado al mundo del arte.

El Museo Guggenheim de Bilbao en el cine

Siguiendo con el parentesco con el museo de Nueva York, también el Guggenheim de Bilbao se ha convertido en un museo de cine. Sale, por ejemplo, El mundo nunca es suficiente, de James Bond.

Pero no solo aparece en películas de grandes estudios americanos o europeos, también lo hace en varias superproducciones de Bollywood, así las típicas danzas de este cine indio se ambientan en el museo.

Las obras de arte del Museo Guggenheim

Puppy en el Museo Guggenheim de Bilbao
“Puppy” – Carlos Reusser Monsalvez / Flickr.com

Lo cierto es que el Museo Guggenheim de Bilbao nació como un inmenso edificio cultural. Es decir, que a diferencia de otros grandes museos del mundo, no iba a contar con una excepcional colección de arte en su interior. Pero en cambio, sí que iba a prestar su espacio para desarrollar eventos culturales de primerísimo nivel y de diversas disciplinas artísticas.

No obstante, el Museo Guggenheim también atesora de forma permanente algunas impactantes obras de arte. Podríamos citar varias, pero nombraremos dos de las más espectaculares. Una sería Puppy, el gigantesco perro hecho de flores que desde hace más de 20 años recibe a los visitantes.

Y otra obra destacada sería la Serpiente del escultor norteamericano Richard Serra. Una obra que por su tamaño se tuvo que ubicar antes de que se concluyera el propio museo. Pero además, años después, el mismo autor hizo otras siete gigantescas obras que la acompañan en la actualidad en la sala 104 del Museo Guggenheim de Bilbao, un enorme espacio que tiene unos 130 metros de largo.

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