Cruzar el Puente Colgante de Vizcaya, una experiencia única

Fue el primer puente de su tipo construido en el mundo, y 125 años después continúa en funcionamiento. Cruzamos el Puente de Vizcaya para conocer algo más de él.

El Puente Colgante de Vizcaya une las dos orillas de la ría de Nervión desde el año 1893. Hoy en día sigue en uso, lo que no impide que sea un monumento digno de ser visitado entre las poblaciones vizcaínas de Portugalete y Getxo. Y una vez que se visita, hay que montarse en él y salvar la ría, bien sea caminando, en bici o en coche, por las alturas o en la barcaza.

La importancia del Puente Colgante de Vizcaya

Puente Colgante de Vizcaya
Puente Colgante de Vizcaya – dvoevnore

Usar el Puente Colgante de Vizcaya supone un importantísimo ahorro de tiempo para sus usuarios, y ciertamente por muy poco dinero si lo comparamos con el beneficio que proporciona. Por ello, la empresa propietaria se ha preocupado de mantenerlo en perfecto estado para que sea usado en la actualidad.

Lo han mantenido en uso y han guardado toda su estética, que realmente tiene su punto de belleza. Cuando se contempla se comprende porque ha sido la primera obra industrial en España declarada Patrimonio de la Humanidad. Conozcamos un poco más de su historia.

Alberto de Palacio, su constructor

Puente Colgante de Vizcaya
Puente de Vizcaya – Francisco Javier Gil

El Puente Colgante de Vizcaya fue una obra de ingeniería pionera. Fue el primer puente transbordador construido con estructura de hierro en el mundo. Y claro, el hierro era en el siglo XIX un material muy conocido por las industrias vascas, y más concretamente del cercano Bilbao.

Su diseño se lo debemos a Alberto de Palacio, quien estudió con Gustave Eiffel, el gran maestro de las construcciones de hierro, con la Torre Eiffel a la cabeza.

Se dice que el célebre arquitecto francés revisó todos los cálculos estructurales de Alberto de Palacio y vio la viabilidad del proyecto.

Esta obra se iba a convertir en la obra maestra de su vida, y eso que hizo otras construcciones interesantes, como el Palacio de Cristal del Retiro en Madrid. Sin embargo, la repercusión del Puente Colgante de Vizcaya fue enorme y pronto se crearon réplicas por todo el mundo.

Características del puente

Parte superior del Puente de Vizcaya
Parte superior – Saül Gordillo / Flickr.com

El Puente Colgante alcanza una longitud de 160 metros para unir las dos orillas. Pero el dato más importante es su altura de 45 metros, que permitió el paso de los grandes buques que salían de los astilleros bilbaínos.

Hoy siguen pasando por ahí barcos, pero menos que hace unas décadas. Sin embargo, la posibilidad de este tráfico marítimo existe. Lo cual no impide que peatones y coches puedan cruzar por el Puente Colgante de Vizcaya los 365 días del año y durante las 24 horas del día.

“El valor de una idea radica en el uso de la misma.”

-Thomas A. Edison-

Un trayecto de minuto y medio

Puente de Vizcaya
Puente de Vizcaya – Patrick Dobeson / Flickr.com

Mientras no se adentren barcos en la ría, el transbordador tiene una frecuencia de 8 minutos, seis y medio para embarcar hasta 200 pasajeros y vehículos, y el resto para el propio desplazamiento de la barcaza que cuelga y de desplaza mediante unos imponentes cables de acero.

También se puede pasar el Puente Colgante de Vizcaya caminando por su parte superior, e incluso se asciende con los dos ascensores panorámicos, para disfrutar de una vista de la desembocadura del Nervión en Santurce. Y desde las alturas se ven las dos localidades unidas por el puente: Getxo y Portugalete.

A un lado, Getxo

Getxo
Getxo – Rafel Miro / Flickr.com

Getxo ofrece algunas de las mejores playas de toda la zona metropolitana del Gran Bilbao, como es el caso de Las Arenas.

Próximos a estas playas hay un par de puertos deportivos, además del Puerto Viejo de Algorta, un pequeño núcleo en el que es muy recomendable acercarse en fin de semana, ya que abundan las tascas que ofrecen los exquisitos pintxos de la gastronomía vasca.

Además, un paseo por el núcleo urbano de Getxo muestra el esplendor burgués de tiempos contemporáneos al Puente Colgante de Vizcaya. Una época, la de finales del siglo XIX y comienzos del XX en la que se construyeron muchas casonas de elegantes estilos artísticos.

Al otro, Portugalete

Mientras que en Getxo domina un paisaje urbano plano, en Portugalete mandan las cuestas, algunas de acusadas pendientes. Hay que sufrirlas para ver el Centro Cultural Santa Clara, la Torre de Salazar o la basílica de Santa María.

Por cierto, desde la basílica se tiene un punto de vista elevado sobre el Puente Colgante de Vizcaya, y uno se sigue admirando de la belleza monumento que no le impide ser funcional para toda la población y sus visitantes.

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