5 cosas que puedes hacer en la isla de San Martín

Es una pequeña isla caribeña que pertenece a dos países. Un paraíso perfecto para disfrutar y olvidarse de todo.

La isla de San Martín es una preciosa ínsula ubicada en el mar Caribe, al este de Puerto Rico, cuya parte norte pertenece a la República Francesa y la sur, a los Países Bajos. Te vamos a proponer algunas de las mejores cosas que se pueden llevar a cabo en este lugar paradisíaco. ¿Te atreves a conocerlas? Te prometemos que no te defraudarán. 

1. Conocer la playa Maho

Aeropuerto Princesa Juliana en la isla de San Martin
Aeropuerto Princesa Juliana – alljengi / Flickr.com

La playa Maho es una de las más famosas del mundo. Y es que se encuentra a unos pocos metros de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Princesa Juliana, por lo que los bañistas pueden ver a los aviones pasar a poca distancia de sus cabezas. Toda una experiencia, sobre todo para los aficionados a la aviación.

Aparte de ello, la playa Maho es bastante estrecha, lo que dificulta el poder tomar el sol; y tiene mucha corriente para poder disfrutar cómodamente del baño. Aunque por la razón que acabamos de ver, nada de esto importa mucho. Lo primordial es disfrutar e inmortalizar una de las pericias más sorprendentes que se pueden presenciar.

2. Visitar Philipsburg, capital de la zona holandesa de San Martín

Philipsburg en la isla de San Martin
Philipsburg – Naeblys

La ciudad de Philipsburg se encuentra un enclave privilegiado, ya que se sitúa entre el lago Great Salt y la playa Great Bay. El primero está compuesto de agua salada y sirve de reflejo a los edificios del gobierno; mientras que la segunda puede presumir de tener aguas transparentes y cálidas, así como arena blanca y fina.

Es aquí donde está la playa Maho, de la que ya mencionábamos. Además de ella, puedes disfrutar de la playa Little Bay, perfecta para bañarse y desconectar de la rutina. O el pico del Paraíso, que, con una altura total de cuatrocientos veinticuatro metros, es el punto más alto de una serie de colinas que se extienden por la isla de San Martín.

3. Hacer submarinismo en la isla de Tintamarre

Isla Tintamarre en la isla de San Martin
Isla Tintamarre – Tjss99 / Flickr.com

Una de las actividades más notables que se pueden llevar a cabo en la isla de San Martín es el submarinismo, tanto en la zona de Francia como en la holandesa. Uno de los mejores lugares para practicarlo es la isla de Tintamarre, una reserva marina protegida. En la misma destaca Circus, donde bucear entre numerosas cuevas y bellos corales.

“Si crees que la aventura es peligrosa, prueba la rutina; es letal.”

-Paulo Coelho-

4. Recorrer Marigot, capital de la parte francesa de la isla de  San Martín

Bahía Marigot en la isla de San Martín
Bahía Marigot – Simon Dannhauer

Marigot nació como una aldea de pescadores construida sobre un pantano. No fue hasta el reinado de Luis XVI cuando adquirió cierta importancia, pues el rey francés mandó erigir el impresionando fuerte de San Luis, situado en una colina sobre la bahía y principal atractivo turístico del lugar que nos ocupa.

Igual de recomendable es visitar en la ciudad francesa la iglesia de San Martín de Tours, que sigue el rito romano o latino y data de 1941, aunque su capilla fue añadida con posterioridad. Más concretamente, en 1971, cuando el edificio religioso fue objeto de un proceso de expansión.

Los miércoles y los sábados también se puede pasear por un mercado local en el que se venden productos de las islas vecinas: desde diversos alimentos frescos a piezas de artesanía como joyas hechas con coral. Su horario es de seis de la mañana a una de la tarde, por lo que se debe ir temprano. 

5. Degustar la gastronomía de Grand-Case

Plato de la gastronomía caribeña en la isla de San Martín
Cocina caribeña – thierry dehove

Grand-Case es un municipio que está considerado como la capital gastronómica del Caribe. Por tanto, es más que recomendable trasladarse al lugar para probar los sabores de la cocina local, empezando por las costillas asadas, la especialidad de la isla de San Martín, y el pollo. Todo ello se realiza en quioscos a cielo abierto.

Antes o después de la degustación gastronómica, que combina la cocina francesa con sabores antillanos, también se puede pasear por el pueblo para contemplar sus casas de madera de colores rodeadas de hibiscos; participar en alguna actividad a ritmo de jazz y de melodías caribeñas; o conocer la cultura y la artesanía local.

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