El castillo de Montemor-o-Velho, una joya portuguesa

Adrián Pérez 19 octubre, 2016

En la región de Coimbra, en el centro del país, encontramos una villa portuguesa más que bonita llamada Montemor-o-Velho. Entre sus 14 freguesías destacamos la que se llama igual que la “vila” y que alberga el bonito castillo que hemos visitado. Queremos contarte la experiencia.

Montemor-o-Velho y su historia

Antes de hablar del castillo sería bueno conocer un poco de la historia en sus alrededores. Los primeros asentamientos humanos, según los vestigios encontrados, datan del período neolítico. Sin embargo, el nacimiento de la villa está relacionado con la construcción del edificio más destacado de la zona.

Montemor-o-Velho
Montemor-o-Velho – Josep Curto

Hay referencias documentales sobre el castillo fechadas en el siglo IX. En el año 848, Ramiro I de Asturias lo domina. Pero pronto lo reconquistaría el rey Fernando I de León y Castilla, quien entregó la propiedad al conde Sisnaudo.

La importancia estratégica del castillo de Montemor-o-Velho hizo que muchas personalidades decidieran vivir en las tierras aledañas. El pueblo era atractivo para infantes como Sancho, Teresa, Alfonso IV, Pedro (duque de Coimbra), Alfonso V y Juan de Portugal (duque de Braganza).

“La vida es lo que hacemos de ella. Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”

– Fernando Pessoa –

De paseo por el castillo Montemor-o-Velho

La villa está ubicada en un valle donde fluye el río Mondego, entre campos de arroz. El castillo ha sido la principal fortaleza del Baixo Mondego durante la época medieval, y en la actualidad sigue mostrando su impronta.

Montemor-o-Velho
Montemor-o-Velho – Arnaldo Pinheiro / Flickr.com

Durante la visita al castillo aprenderás, por ejemplo, que el territorio fue ocupado en la época romana. También que allí se establecieron los árabes en el siglo VIII y fue un punto de disputas entre cristianos y musulmanes.

En el año 991 al-Mansur conquistó la ciudad y decidió construir un nuevo fuerte de estilo árabe (que incluía una mezquita). No hay restos de esta edificación, ya que sobre ella se erigió este espectacular castillo del valle mondeguino.

El castillo

En 1064 pasó definitivamente a formar parte del patrimonio cristiano y fue cuando Alfonso IV de Castilla reconstruyó su estructura defensiva. Durante esa época se llevaron a cabo las obras de la Igreja de Santa María da Alcácova, una iglesia dentro de las murallas que fue remodelada varias veces.

Con la reconquista cristiana y la independencia de Portugal, la localidad de Montemor-o-Velho (con su imponente castillo) fue protagonista de muchos acontecimientos históricos. Los reyes Alfonso Henriques y Sancho I reforzaron la fortaleza, que ya era conocida por su ubicación geográfica.

Castillo de Montemor-o-Belho
Interior del castillo – Phil Blackburn

Las habitaciones y salones que hoy se pueden visitar sirvieron para albergar tanto a reyes como a infantas, y por ende alberga una gran cantidad de leyendas y cuentos populares. El palacio del castillo fue remodelado por las infantas Teresa y Mafalda, quienes lo transformaron en una vivienda señorial.

Durante los siglos siguientes Montemor-o-Velho fue el epicentro de muchas disputas. Por ejemplo, Alfonso II no quería que su padre donase el castillo a las infantas y para terminar con la discordia tuvo que intervenir el papa.

Otros problemas familiares tuvieron lugar en este lugar fueron los de  Sancho II con Alfonso III y más tarde Alfonso con su padre Dinis. Pedro lo eligió como palacio personal debido a su importancia militar y estratégica.

Una tragedia en el castillo

Cabe destacar que el castillo Montemor-o-Velho fue el escenario de un hecho trágico para la historia de Portugal. Aquí se discutió sobre los peligros de la unión entre el infante Pedro e Inés de Castro (hija de un poderoso noble de Castilla). Esta relación no era del agrado de la corte, ya que los hermanos de la mujer influían en las decisiones del futuro rey.

Castillo de Montemor-o-Velho
Castillo de Montemor-o-Velho – Rui Ornelas / Flickr.com

Alfonso IV decidió que el amor entre Pedro e Inés era un tema de estado y por ende ponía en riesgo la independencia portuguesa. Por esta razón ordenó asesinar a la novia cuando se encontraba en el monasterio de Santa Clara de Coimbra.

Para terminar tu visita por el castillo de Montemor-o-Velho no te pierdas el bonito paisaje de los campos de arroz. Y no dejes de descansar un poco mientras bebes un té en la Casa de Chá do Paco das Infantas, sobre las ruinas del palacio del fuerte, integrada en las murallas.

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