Las cascadas de Bua Tong en el Parque Nacional Si Lanna

29 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Armando Cerra
Son incontables las maravillas que ofrece Tailandia. Un buen ejemplo son las cascadas de Bua Tong, al norte del país. ¿Sabías que puedes caminar sobre ellas sin resbalarte?

Las cascadas Bua Tong tienen un nombre que seguramente te resulte más fácil recordar: son las cascadas pegajosas de Tailandia. No obstante, hay que destacar que no son pegajosas literalmente. Es cierto que puedes caminar por ellas sin caerte, pero no es por ningún adhesivo natural. ¿Quieres saber el porqué? Pues sigue leyendo y ahora te lo contamos.

Dónde están las cascadas Bua Tong

La gran mayoría de los viajeros se dirigen hacia las islas y el litoral del sur de Tailandia para descubrir sus playas más famosas y fantásticas. Sin embargo, este país del Sudeste asiático ofrece mucho más que esos lugares de costa, excesivamente occidentalizados y transformados por el turismo de masas.

En cambio, el norte de Tailandia es diferente. De alguna manera, es más auténtico, y allí precisamente se encuentran las cascadas Bua Tong, en el interior del Parque Nacional Si Lanna.

Se trata de un territorio a poco más de una hora de carretera de la gran ciudad del norte tailandés: Chiang Mai. Una urbe con buena oferta de alojamientos y multitud de excursiones que hacer por sus alrededores.

La particularidad de las cascadas de Bua Tong

Está claro que, por sus dimensiones, las cascadas de Bua Tong no forman parte de los más célebres listados de cataratas espectaculares del mundo. Sin embargo, estos peculiares saltos de agua en pleno espesor de la jungla tropical tienen una característica muy especial, a la que se le debe definitivamente su denominación de ‘las cascadas pegajosas’ de Tailandia.

Las cascadas pegajosas de Bua Tong, en Tailandia.

Esa característica es la composición química de esas aguas. El agua de las cascadas de Bua Tong brota de un manantial especialmente rico en calcio. Sí, ese mineral tan importante para los huesos.

Pues bien, el calcio aquí va disuelto en el agua y, cuando el líquido va resbalando sobre las rocas de la cascada, el mineral lenta pero imparablemente se va adhiriendo a la piedra hasta generar una superficie rugosa.

Cuando se observan las cascadas de Bua Tong, llama la atención el tono cristalino del agua que permite ver la roca, de color blanco o en tonos crema, y sobre la que no brota ni una sola planta ni tampoco el típico musgo de estos saltos de agua en los ríos. Aquí solo se ve una superficie de aspecto blando, aunque no lo es, algo que se comprueba al pisarlo.

Andar sobre las cascadas pegajosas

Si pisamos esa superficie, pese a la humedad e incluso el agua, no nos resbalamos, sino que hasta podemos caminar. No hay escalada más fácil que la de las cascadas de Bua Tong; cualquiera puede intentarlo aquí.

Se trata sin dudas de una maravilla para todo tipo de visitantes, tanto mayores como pequeños. Eso sí, hay que estar al tanto de la fauna del entorno, ya que no deja de ser un paraje salvaje en el trópico. Por tal motivo, hay que estar especialmente atentos con las serpientes de la zona.

Disfrutando de la selva

A pesar de la belleza del sitio y su fácil acceso, las cascadas de Bua Tong no son el lugar más concurrido de Tailandia, ni mucho menos. Se puede disfrutar con bastante tranquilidad del sitio.

De este modo, es posible simular esa escalada sobre las aguas y luego descansar un rato en cualquiera de sus tres niveles casi sin apuro. Estos niveles cuentan con partes llanas que invitan a sentarse y relajarse a la fresca.

Las cascadas de Bua Tong ofrecen también lugares para descansar.

Es verdad que no hay unas zonas de baño como tales, pero a cambio, si se sube hasta la parte más alta de las cascadas de Bua Tong, las vistas del entorno selvático son verdaderamente espectaculares. Además, es posible hacer un pícnic a la sombra de los árboles o dar un paseo por alguna de las sendas que recorren los alrededores.

En definitiva, las cascadas de Bua Tong son un paraje que merece la pena descubrir. Son una auténtica sorpresa, de las muchas que nos aguardan durante un viaje sin prisas por el norte de Tailandia.