Benito Juárez y 20 de noviembre: dos maravillosos mercados de Oaxaca

Edith Sánchez·
21 Agosto, 2020
Los mercados de Oaxaca, en especial el Benito Juárez y el 20 de noviembre, son mucho más que lugares para adquirir productos. Allí se condensa toda una tradición gastronómica y cultural del pueblo mexicano, única en el mundo.

Los mercados de Oaxaca son espacios donde no solo se realizan transacciones comerciales, sino que también son lugares con historia y tradición ancestral. En ellos, se intercambia información, cultura y se establecen vínculos colectivos.

Estos mercados son ventanas de cara al mundo, que proclaman las costumbres y dan forma a la identidad de un pueblo. Historia, gastronomía, economía, religión, política y arte son temas comunes en ellos. Adicionalmente, Oaxaca fue declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde hace ya varias décadas.

El origen del Mercado Benito Juárez

El mercado Benito Juárez se encuentra ubicado entre las calles Flores Magón, Las Casas, 20 de Noviembre y Aldama. Fue creado como tal en el año de 1893, pero su historia se remonta a más de siete siglos en el pasado.

En la época Prehispánica, hacía parte de un asentamiento azteca denominado Huaxyacac. En aquel entonces, el mercado principal se denominaba tianguis, y se ubicaba en el que hoy ocupa el Mercado Benito Juárez.

Con la Conquista, los tianguis pasaron a llamarse «plazas», mientras que durante la Colonia a este lugar se lo bautizó como Plaza de Santa Catarina. Posteriormente, fue conocida como Plaza de Cortés, como retribución de la corona española a los servicios prestados por el conquistador Hernán Cortes.

La consolidación

Durante el siglo XVII, Manuel Fernández Fiallo, un portugués sensible a las penurias de la población, decidió comprar el predio de la plaza y donarlo a las personas más necesitadas. A partir de entonces, empezó a llamarse Plaza del Mercado.

El de Benito Juárez es uno de los mercados de Oaxaca.
Imagen: Tiempo Digital México.

Fue solo a mediados del siglo XIX que se vio la necesidad de realizar una construcción que albergara la denominada Plaza del Mercado. A comienzos de 1893, la constructora inglesa Read & Campbell se encargó de levantar el edificio.

La edificación fue inaugurada en 1894 por el entonces presidente del país, general Porfirio Díaz. Finalmente, en 1911 fue rebautizada con el nombre de Mercado Benito Juárez Maza, en honor del entonces gobernador de Oaxaca y quien falleció durante su mandato por problemas de salud.

El mercado Benito Juárez hoy

Su arquitectura de estilo francés alberga 876 locales que en conjunto abarcan gran parte de las tradiciones y cultura de Oaxaca. La estructura de hierro fundido de este mercado ha soportado sismos geológicos y sociales a lo largo de su historia.

El mercado Benito Juárez es el más antiguo de los mercados de Oaxaca y uno de los más conocidos internacionalmente. En él se puede conseguir casi de todo: joyería, textiles, alebrijes, prendas típicas, artesanías… Sin duda, el mejor de los mercados de Oaxaca en este campo.

También cuenta con una lista extensa de productos gastronómicos preparados o sus ingredientes para realizarlos. Estos incluyen frutas, verduras, derivados lácteos, carnes, especias, hierbas y productos autóctonos como mezcal, mole, chiles, tlayudas y chapulines, entre otros.

Este mercado ha permanecido como un eje social a través del tiempo que da sustento a miles de familias. No obstante, también es un lugar en el que se entretejen todo tipo de historias, cuyos protagonistas han nacido y crecido allí.

Uno de los mercados de Oaxaca, en México.

El origen del mercado 20 de noviembre

El mercado 20 de noviembre está emplazado entre las calles 20 de noviembre, Aldama, Arteaga y Miguel Cabrera. Allí se encuentra representada la gastronomía tradicional mexicana en varias generaciones de cocineros ancestrales a través del tiempo.

En sus inicios, el mercado 20 de noviembre era un mercado ambulante que con frecuencia era dispersado por las autoridades de la Alameda de León. En aquel entonces, no solo se comerciaban productos, sino que también se realizaba el trueque al mejor estilo de los mercados de Oaxaca.

Por eso, este espacio se convertía en un lugar social en el que se intercambiaba información que enriquecía la preparación de los platos. Adicionalmente, quienes participaban tenían la oportunidad no solo de enterarse de lo que acontecía en el país, sino de establecer lazos afectivos.

Su historia  

La historia del mercado 20 de noviembre es semejante en sus orígenes a la del Mercado Benito Juárez. En 1576, el virreinato pensó en construir la sede del Gobierno de la ciudad, que finalmente no se concretó y se convirtió en un mercado de alfarería conocido como el Jardín de Cántaros.

Durante el gobierno del general Antonio de León, el sitio fue remodelado y se transformó en lo que hoy se conoce como la Alameda de León. Esto desplazó a los comerciantes hacia la plaza de armas.

Fue solo hasta 1862 que se decidió construir el mercado San Juan de Dios, ubicado en el que fuera el convento de San Juan de Dios. Luego de varias interrupciones, la construcción finalizaría en 1882. Posteriormente, se conocería como mercado 20 de noviembre, en conmemoración de la Revolución mexicana.

El mercado 20 de noviembre, tradicional de Oaxaca.
Imagen: Vive Oaxaca.

El mercado hoy

El mercado 20 de noviembre se divide por zonas especializadas, en las que se pueden encontrar platos de todas las regiones. Vegetales, cereales, carnes, chocolate, moles, café, tamales, frutos secos e incluso chapulines, todo servido para ser disfrutado.

Uno de los sectores más apreciados es el conocido como el «pasillo del humo», en el que se expenden todo tipo de platos preparados con carne. Se puede encontrar chorizo, tacos de tasajo y carne a la parrilla, entre otros, acompañados con guacamole, verduras o tortillas, según los gustos de cada comensal, y con la mejor sazón de los mercados de Oaxaca.

Los mercados de Oaxaca, todo un símbolo de la ciudad

La tradición de la cocina oaxaqueña constituye uno de los tesoros más preciados de la cultura mexicana. Gran variedad de texturas, aromas y colores inundan los sentidos y fijan el carácter único de estos sabores con sello propio. No es gratuito que la cocina mexicana este catalogada como una de las mejores del mundo.

El edificio resguarda el patrimonio culinario del país azteca, por lo que también constituye un Patrimonio Histórico. Dispone de 207 locales, a los que asisten diariamente hasta 15 000 visitantes entre residentes y turistas.