Ansó, un pueblo con encanto en el Pirineo de Huesca

La localidad de Ansó, en Huesca, se puede catalogar sin ningún tipo de rubor como una de las poblaciones más interesantes del Pirineo. Y es que este lugar lo posee todo no solo para hacer una escapada allí, sino incluso para pasar unos días de vacaciones. Porque Ansó dispone de un núcleo histórico muy atractivo y un tramo de la cordillera pirenaica realmente majestuoso.

Ansó, una población pirenaica

Ansó es un amplio municipio en el extremo más occidental y septentrional de la provincia de Huesca. De hecho, limita tanto con tierras de Navarra como con Francia. Se trata de un territorio integrado en la comarca de la Jacetania, es decir, el viejo Reino de Aragón, cuya capital es Jaca.

Vista de Ansó
Ansó – Gerard / commons.wikimedia.org

Pero Ansó está mucho más integrado en las montañas, de hecho si se hace una escapada con prisas hasta esta localidad, uno se quedará con las ganas de hacer alguno de los muchos senderos que recorren esta zona. Una zona que en gran parte es un espacio protegido dentro del Parque Natural de los Valles Occidentales.

Además, parte de este municipio se integra en las hermosas Fozes de Fago y Biniés, excavadas durante milenios por los torrentes del río Veral.

“La naturaleza es un poema que yace oculto bajo una forma secreta y maravillosa.”

-Juan Eusebio Nieremberg-

El aspecto monumental de Ansó

Calle de Ansó
Ansó – Lamuga / Flickr.com

Si alguien quiere conocer cómo es la arquitectura tradicional del Pirineo oscense, entonces Ansó es su destino. Aquí destacan las construcciones levantadas a base de gruesas piedras, donde las ventanas son escasas y los tejados tienen una acusada pendiente. Todos son elementos que nos hablan de una climatología adversa, dominada por los fríos, las lluvias y la nieve.

Ya de por sí la arquitectura tradicional de Ansó tiene un porte monumental, pero además, hay varios edificios que llaman poderosamente la atención y uno de ellos es el gran torreón medieval del siglo XIV. Otro es la iglesia de San Pedro, un templo que reúne en sí mismo elementos de varias épocas: góticos, renacentistas, platerescos y barrocos.

El Museo del Traje

Casas de Ansó
Ansó – Turol Jones / commons.wikimedia.org

El carácter montañés de Ansó hizo que muchas costumbres se hayan mantenido pese al paso de los siglos. Y una de ellas ha perdurado hasta casi finales del siglo XX, ya que algunas personas mayores de la población vestían habitualmente el traje ansotano tradicional.

Por ese motivo, el traje local es un verdadero motivo de orgullo para sus habitantes. Tanto, que se abrió un museo dedicado a estas prendas típicas. Un museo abierto en la ermita de Santa Bárbara de Ansó.

Ese espacio expositivo no es el único que se puede visitar en esta localidad. También se puede entrar al Museo Etnológico, donde se reincide en el aspecto de las tradiciones locales y las formas de vida de siempre. O se puede visitar el Museo de Arte Sacro, con objeto litúrgicos de valor religioso e histórico.

Un carácter bien distinto tiene el Centro de Interpretación de los Valles Occidentales, donde se puede saber más de la naturaleza del entorno y de uno de sus habitantes más insignes, escasos y temidos: el oso.

Deportes en la naturaleza

Valle de Ansó
Valle de Ansó – ..zuzu../ Flickr.com

Aunque haya algún oso, no hay que temerlos en absoluto a la hora de adentrarse a descubrir ese maravilloso entorno natural. Son varias de las rutas que se pueden emprender por la zona, algunas más accesibles y otras para montañeros más expertos y con mejor equipo y forma física.

Ese es el caso de aquellos que quieran ascender hasta los picos más altos del lugar, como son la Mesa de los Tres Reyes o el Petrechema. Ninguno de ellos alcanza los 2.500 metros de altitud, pero no conviene fiarse y es necesario subir con el equipo adecuado y conocer las condiciones meteorológicas para evitar sustos.

En realidad, estamos en la montaña y la prevención siempre es necesaria, aunque se hagan excursiones de carácter más senderista como es caminar por el valle de Zuriza, el bosque de Gaumeta o por la zona de Linza. Por cierto, en Linza durante el invierno también se puede practicar el esquí de fondo en las pistas abiertas para semejante deporte de nieve.

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