4 lugares imprescindibles que tienes que visitar antes de morir

Nuestro planeta cuenta con una riqueza paisajística y monumental de vértigo. Son tantos los lugares que se pueden visitar que cualquier lista, por larga que sea, sería insuficiente. Sería imposible mencionarlos todos, pero en esta ocasión y vamos a mencionar 4 de los espacios más valorados por los turistas. Estos lugares imprescindibles forman un conjunto mágico por su colorido, decoración o su situación.

Lugares imprescindibles que debes conocer

Todos estos sitios resultan fascinantes. Generan sensaciones indescriptibles en el visitante y reflejan la historia que los rodea. En definitiva, se trata de una colección inigualable de emplazamientos que jamás podrían pasar desapercibidos. Son, en definitiva, 4 lugares que debemos visitar antes de morir.

“Conoces más un camino por haber viajado por el que por todas las conjeturas y descripciones en el mundo.”

-William Hazlitt-

1. El Palacio Potala, uno de los más impresionantes del mundo

Palacio de Potala
Palacio de Potala, China – hxdyl

En la montaña Hongstan de Lhasa, en el Tibet, se encuentra uno de los palacios más impresionantes del mundo. 3.700 metros separan el nivel del mar del Palacio Potala. Esta imponente edificación destaca por su estilo tibetano. Su peculiaridad radica en que ejerce las veces de hogar para el Dalai Lama.

El edificio se extiende desde la parte baja del promontorio hasta su cima. No por nada está compuesto por mil estancias y habitaciones. Entre ellas destacan, por su belleza y grandiosidad, el Palacio Rojo y el Palacio Blanco.

El Palacio Rojo está dedicado a la oración y el Blanco alberga una enorme biblioteca. Tras sus majestuosas paredes se encuentran numerosas riquezas y apreciadas reliquias. Todas ellas poseen gran valor, perteneciendo cada una a diferente ámbito. No es de extrañar que este sea uno de los lugares imprescindibles y de visita obligada para miles de peregrinos.

2. Las estatuas moai de la Isla de Pascua

Isla de Pascua en chile
Isla de Pascua, Chile – Amy Nichole Harris

Estas magnificas estatuas de 4,5 metros de altura se encuentran enclavadas a lo largo de toda la Isla de Pascua. Están basadas en el arte Rapa Nui, un arte muy extendido por las islas polinesias. Pero estas figuras se localizan solo en este islote.

Su composición original se basa en la escoria roja y el basalto. No obstante, los más tardíos fueron hechos a partir de toba lapilli. Este material de color amarillento era recolectado en los bordes del volcán Maunga Eo. Su principal característica es su forma rectangular. A esto se le suman sus ojos cerrados y su larga nariz.

Son muchas las preguntas que rodean a estas 9000 manifestaciones escultóricas. Hasta el momento, la mayor parte de todas continúan sin obtener respuesta. Una de las cuestiones más discutida es cómo fueron transportadas hasta sus lugares.

3. El Salto del Ángel, un edén de película

Catarata del Salto del Ángel
Salto del Ángel, Venezuela – Alice Nerr

En el Parque Nacional Canaima, en Venezuela, se nos aparece la catarata más impresionante y grandiosa nunca vista. Hablamos del Salto del Ángel, llamada así en honor al aviador que la encontró, Jimmy Ángel.

El acceso hasta ella no es sencillo, ya que se se encuentra rodeada de selva. Las visitas se realizan entre los meses de junio a diciembre y únicamente en días claros. Solo existen dos medios para alcanzarla: mediante el viaje en avioneta o cruzando a pie la espesa jungla.

A pesar de estas dificultades, continúa siendo una de las mayores atracciones del país y uno de los lugares imprescindibles que hay que conocer. De hecho, hasta ella se desplazan miles de intrépidos viajeros en busca de aventuras. Su importancia es tal, que hasta aparece en películas. Hasta aquí soñaba llegar el señor Carl Fredricksen, el protagonista de la entrañable Up, que decidió llegar hasta ella ayudándose de millares de globos.

4. Los Monasterios de Meteora

Monasterio en Meteora
Monasterio en Meteora – Alberto Loyo

En la llanura de Tesalina nos topamos con los Monasterios de Meteora. Son estas unas sobrecogedoras edificaciones alzadas en lo alto de las montañas, sobre gigantescos y espectaculares monolitos esculpidos por la naturaleza.

Estas difíciles construcciones están dedicadas al recogimiento y la oración. La paz y la calma se respiran en el pueblecito homónimo a ras del suelo. Y es que, al contrario que otros enclaves sagrados, estas abadías nunca han sido invadidas. Ni siquiera por los ejércitos turcos durante su expansión territorial.

A día de hoy solo se encuentran habitados 6 de los monasterios. El más elevado es el Gran Meteoro o La Metamorfosis. Desde él se contempla una maravillosa panorámica.

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