Si vives en una ciudad pequeña te reconocerás en estas situaciones

Adrián Pérez 4 abril, 2016

Cuando nuestro lugar de residencia no es una gran urbe o la capital de un país existen hábitos, tradiciones y costumbres muy especiales. Solo tienen sentido para los que compartimos ese sitio y para los demás incluso pueden ser sorprendentes. Si vives en un pueblo o una ciudad pequeña seguro que te sentirás identificado con lo que te vamos a contar.

Cosas que solo pasan en una ciudad pequeña

Quizás hayas nacido en una localidad alejada de las grandes ciudades o todavía vives allí. En cualquiera de los casos te sentirás más que reflejado en las siguientes situaciones:

1. Es el mejor lugar del mundo

La comarca, el pueblo o la localidad propio siempre es mejor que cualquiera de los demás. Tenemos el mejor río, el mejor restaurante, la más hermosa plaza, etc. Presumir es algo muy común en ciudades pequeñas. Que las mujeres, que las fiestas, que la comida… siempre encabezamos el ránking en cualquier aspecto.

“Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.”

-Carlo Goldoni-

2. Rivalidad entre pueblos cercanos

Si hay algo que nadie puede negar es que los vecinos se comparan y se pelean continuamente. No estamos hablando de gente que vive en la misma manzana o enfrente, sino a algunos kilómetros de distancia, en otro pueblo para ser más preciso.

Ciutadella en Menorca
Ciutadella, Menorca – tuulijumala

Ellos tienen un mejor equipo de fútbol, nosotros de baloncesto… ellos tienen una laguna, nosotros un río… ellos hacen los mejores entrantes, nosotros los postres, y así hasta el infinito. Si por alguna razón se encuentran en un sitio “en común” las réplicas para ver quién es mejor que el otro no tardan en aparecer.

3. Nada de límites

En las pequeñas poblaciones no hay rejas, muros o barreras… los niños pueden jugar donde quieren y esa sensación de libertad es realmente maravillosa. Para los que llegan procedentes de una metrópoli puede ser algo aterrador e inesperado. Pero es algo que orgullosamente muestran los pueblerinos a quien lo desea.

4. La comida es elaborada

En las pequeñas ciudades no suele haber cadenas de comida rápida ni nada por el estilo. Los restaurantes son de elaboración casera y en la mayoría de los casos con productos locales. La tradición gastronómica está muy ligada a los pueblos.

Vista de Sepúlveda
Sepúlveda, Segovia – PHB.cz (Richard Semik

En una ciudad pequeña es habitual que los negocios sean atendidos por sus dueños que ya llevan varias generaciones haciendo lo mismo. Cuando vas a comer fuera, hay que preparar el estómago, porque la comida es toda una experiencia para los cinco sentidos.

Además, cuando una familia está de celebración se preparan con bastante anticipación para agasajar a todos los invitados. Desde primeras horas de la mañana comienzan a servir los platillos… que no se detienen hasta bien entrada la noche. ¿Dieta? ¡En el pueblo no se sabe que es eso!

5. Los domingos a misa

Las ciudades importantes han perdido esa tradición de asistir a la misa de los domingos, ni siquiera de ir a rezar en cualquier momento de la semana. En un pueblo o una ciudad pequeña esto es sagrado. El que no va… será blanco de todas las miradas el siguiente domingo.

Es inútil resistirse… niños, adolescentes, adultos y ancianos han de asistir quizás a la única iglesia que hay en toda la comarca. Todos, por supuesto, elegantemente vestidos.

6. Las fiestas sí que son fiestas

Tomatina deBuñuel
Tomatina de Buñuel – Carlesboveserral / commons.wikimedia.org

Si las personas de ciudad creen que ir a una rave es lo más multitudinario que han hecho en sus vidas… es porque no han presenciado ninguna festividad en un pueblo. Sobre todo en el mes de agosto abundan las fiestas en las pequeñas localidades. ¡Por supuesto que hay competencia con los vecinos, comidas hasta por las orejas, libertad de hacer lo que se viene en ganas, misas y…. la mejor fiesta del mundo.

Todo lo que sucede en un pueblo se engloba en esa fiesta. Y por ello es tan especial, acude todo el mundo no solo residentes, sino también de sitios cercanos. Es una experiencia que quizás no se disfruta tanto si se vive allí, pero los visitantes se lo pasan de maravilla… algo de especial ha de tener, ¿verdad?

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