3 razones para visitar Vilna, la capital de Lituania

Pedro 23 noviembre, 2017

Vilna, la capital de Lituania, es una urbe para pasear y disfrutar con sus bonitas iglesias, tanto católicas como ortodoxas, así como para degustar de su gastronomía o la deliciosa cerveza que, en verano, se toman en las muchas terrazas que nacen bajo ese sol que tampoco abunda el resto del año. 

Hay muchas razones para visitar Vilna, pero solo te daremos tres motivos, aunque estamos seguros de que serán suficientes para animarte a descubrir por ti mismo las maravillas que te esperan en la capital de Lituania.

1. El centro histórico de la capital de Lituania

Casco antiguo de Vilna, capital de Lituania
Casco antiguo – Roman Babakin

Una parte importante de las iglesias y monumentos que podemos ver en Vilna están en el centro medieval e histórico de la ciudad. Se sitúan en un eje que va por una calle alargada que va modificando su nombre (calles Ausros Vartu Gatve, Didzioji Gatve y Pilies Gatve) y que nos lleva desde la Puerta de la Aurora hasta la Torre de Gediminas.

Estamos ante un recorrido en el que tardaremos más o menos tiempo, dependiendo de cuánto busquemos dedicar a visitar cada iglesia que hay en el centro. Lo mejor es entrar por la Puerta de la Aurora, donde comienza la Ciudad Vieja, y que es la zona más animada.

En la parte superior de la Puerta de la Aurora está la Capilla de la Aurora, y merece la pena pasarse por allí. Cerca tenemos la Iglesia de Santa Teresa, una iglesia católica barroca. No muy lejos está San Casimiro, otra iglesia barroca en tonos pastel.

Catedral de San Estanislao en Vilna, capital de Lituania
Catedral de San Estanislao – trabantos

Merece la pena pasarse por el antiguo ayuntamiento de la ciudad, que está construido en estilo neoclásico, como si fuera un templo griego clásico. En este edificio, ahora, hay varias dependencias municipales, incluida una de interés para nosotros, la de turismo.

Añadir que no muy lejos está la iglesia ortodoxa de San Nicolás. Lo cierto es que la llamada Ciudad Vieja de la capital de Lituania está bastante cuidada, una delicia para el visitante.

Otros edificios que merece la pena ver son el conjunto monumental de la Universidad y la Iglesia de San Juan. De hecho, en su campanario está el punto más alto de la ciudad. Añadir que tampoco debemos perdernos de ver la Catedral Católica de Vilnius, un edificio neoclásico.

Por último, podemos pasear desde la catedral a la Torre de Gidimimas, donde hay un paseo de diez minutos. En lo alto de un pequeño montículo están los restos del antiguo castillo, el cual dominaba la ciudad de Vilna. Solo queda este resto.

2. Tres preciosas iglesias fuera del centro histórico

Igalesia de San Constantino en Vilna
Iglesia de San Constantino – Birute Vijeikiene

La primera de ellas es la de San Pedro y San Pablo, una magnífica iglesia barroca de formas muy bellas. En su interior, el blanco lo domina todo. Una auténtica preciosidad que seguro te impresionará. En la época soviética no se llegó a cerrar al culto.

La de San Constantino y San Miguel es ortodoxa, algo que se ve por las formas bulbosas de sus cúpulas. Una iglesia que data de 1.913, pero que es una preciosidad. Destaca el color verde de la misma.

Y, finalmente, merece la pena visitar la Iglesia de Nuestra Señora del Signo, levantada en estilo neobizantino. Para poder visitarla deberás cruzar el puente sobre el río Neris. Está algo alejada del centro, a unos 45 minutos a pie.

3. República de Uzupis

UZupis en Vilna, la capital de Lituania
Uzupis – dinozzaver / Shutterstock.com

Este barrio, al que se le suele llamar República Independiente de Uzupis, es de los que tiene mayor atractivo. Es una zona de ambiente bohemio, especialmente por la tarde, cuando se puede disfrutar de sus muchos cafés y galerías de arte.

Durante muchos años fue una zona bastante dejada y decadente. En el pasado fue la parte de la capital de Lituania donde vivían gran parte de los judíos de la ciudad. Después de la época comunista, el barrio se rehabilitó y ahora es un lugar muy indicado para pasear. Este suburbio se declaró independiente de Lituania en 1.997, de manera solo festiva.

“Todos los viajes tienen destinos secretos sobre los que el viajero nada sabe”.

-Martin Buber-

Después de estas tres razones, seguro que las ganas de visitar esta ciudad han aumentado, ¿verdad? No es ni el primer país ni la primera ciudad que a uno le viene a la mente cuando quiere hacer turismo. Pero sorprende al visitante porque, quizás, Vilna es una de las capitales más desconocidas de la vieja Europa. ¿Te animas entonces a conocerla?

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