Vilna: histórica, sabia y creativa

Adrián Pérez 4 marzo, 2016

Vilna, la capital de Lituania, es una ciudad pequeña, pero sumamente encantadora. Sus edificios de aire barroco adornan las calles del casco histórico. Es una de las ciudades más añejas de Europa del Este y, sin embargo, el ánimo de su juventud y vida nocturna activa son algunos de sus puntos a favor. Es sin duda un excelente lugar para una escapada.

El casco antiguo de la ciudad es una delicia, con sus palacios, sus calles medievales y sus edificios góticos, barrocos y renacentistas. Un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad. Vamos a conocer tres de sus lugares más representativos.

1. El castillo de Gediminas

Castillo de Gediminas en Vilna
Castillo de Gediminas – Birute Vijeikiene

Es el símbolo de Vilna y representa uno de los monumentos más importantes del casco histórico. Se cuenta que fue construido en el año 1323 debido a un sueño premonitorio del rey y que el nombre tiene su origen en el antiguo reinado de Gediminas. Además de ser punto focal donde se concentraban las labores políticas era utilizado como fortaleza por parte del Gran Ducado de Lituania.

El pequeño castillo logró resistir invasiones de todo tipo por parte de los cruzados, por lo que es sumamente apreciado por los habitantes de Vilna y toda Lituania en general. Tras la reconstrucción de la ciudad en 1919 se izó oficialmente la bandera en su torre.

Castillo de Gediminas en Vilna
Castillo de Gediminas – Pe3k

Hoy, desde este lugar de ladrillos rojos hay unas vistas increíbles de Vilna. Se puede llegar a la colina donde se encuentra el castillo a través de un funicular o simplemente subiendo a pie por el antiguo camino de piedras.

En el interior del recinto hay un interesante museo cuyos guías explican un poco acerca de la importancia histórica de algunos castillos de Vilna y los alrededores, que datan de los siglos XIV al XVII.

2. La catedral de Vilna

Catedral de Vilna
Catedral de Vilna – Dima Karpov

Esta se encuentra en el casco histórico de Vilna y es el templo católico más representativo del país. Si bien en la antigüedad esta catedral fue incendiada y continuamente destruida por invasores, en la actualidad es el lugar predilecto para realizar actividades, eventos cristianos y fiestas de origen nacional. Se encuentra cercana a la colina Gediminas.

Las leyendas lituanas afirman que el primitivo santuario fue utilizado como templo pagano para honrar al Dios del Trueno, Perkūnas. La construcción que hoy conocemos es del siglo XVIII, obra del afamado arquitecto lituano Laurynas Gucevičius. Este hombre también fue el encargado de erigir el ayuntamiento de Vilna, la iglesia de Sudervė y las construcciones de Verkiai.

Catedral de Vilna
Catedral de Vilna – Brendan van Son

La catedral cuenta con un mausoleo donde fueron sepultados personajes emblemáticos como obispos y distintos monarcas. Algunos de ellos son Vytautas el Grande, que fue el gobernante más poderoso de Lituania; el Gran Duque Alexander, rey de Polonia y Lituania; algunas reinas y esposas de Segismundo Augusto. El lugar se encuentra justo al frente de la Plaza de la Catedral.

3. El Palacio Presidencial

Situado en pleno corazón de Vilna, el Palacio Presidencial ha sido testigo mudo durante siglos de los momentos más importante que ha tenido Lituania. Esta gran edificación ha sido la residencia predilecta de distintos duques lituanos.

Los siglos XVI y XVII se recuerdan como la época más majestuosa que vivió el palacio, que fue considerado centro histórico por excelencia de Europa Central.

Palacio Presidencial de Vilna
Palacio Presidencial – yegorovnick

A pesar de haber sido víctima de varios incendios que cambiaron considerablemente su aspecto, una vez que fue demolido y nuevamente edificado se mantuvo como un lugar sumamente conservado en Vilna. Los encargados de la reconstrucción fueron artistas famosos de Lituania, artesanos, arquitectos de origen italiano y polaco, etc.

A lo largo de su historia, además de residencia noble ha sido sede de ministerios, de dependencias militares, refugio de artistas y, en los últimos tiempos, sede de la presidencia del país.

Y no podemos abandonar Vilna sin mencionar un curioso rincón de la ciudad: el barrio de Uzupis. Un barrio bohemio donde los haya cuyos habitantes lo han proclamado “república independiente”, de hecho, hasta tiene su propia constitución.

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