Visitamos la imponente Seu Vella de Lleida

19 Diciembre, 2018
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Armando Cerra
Es el gran monumento de Lleida. Una catedral que hunde sus orígenes en el siglo XIII y que durante décadas tuvo un uso militar.
 

El gran emblema monumental de Lleida es la silueta de la Seu Vella, erguida sobre el casco urbano de la ciudad. Cualquiera que visite esta población catalana tiene que subir hasta la antigua catedral. Allí espera un atractivo monumento medieval, así como unas vistas impresionantes del entorno, tanto de la ciudad como de la comarca de Segrià que la rodea.

Llegar a la Seu Vella de Lleida

Seu Vella de Lleida
Seu Vella

Es imposible no ubicar el monumento una vez llegamos a la ciudad. Incluso antes, ya que tanto si se llega por carretera como si se hace en tren, por ejemplo en el AVE, el perfil de la Seu Vella es lo primero que se divisa en el horizonte.

Una vez en las calles de la ciudad, hay dos formas de llegar hasta allí. Un ascenso que se puede hacer tanto a pie como en coche. Una es la calle Sant Martí, que nos permitirá entrar atravesando la puerta del León. Y otra parte desde la plaza de San Joan, donde un ascensor directamente nos lleva al portal de Sant Andreu.

Las vistas panorámica del entorno

Vista desde la Seu Vella de Lleida
Vista desde la Seu Vella
 

Una vez allí, se comprende por qué a veces a la Seu Vella se la conoce sencillamente como el Castillo de Lleida. Y es que el dominio visual de todos los alrededores queda ante nuestros ojos. Más aún si nos asomamos al conocido como Baluarte de la Reina.

Por eso, no extraña que la Seu Vella en el siglo XVIII dejará de usarse como catedral, ni siquiera como templo religioso. Fue entonces cuando se transformó en un recinto militar. Y así se mantuvo hasta el año 1948, que dejó de ser un cuartel.

Hoy en día, los continuos trabajos de restauración están tratando de devolver el esplendor de antaño al conjunto monumental medieval.

La construcción gótica de la Seu Vella

Recinto de la Seu Vella de Lleida
Recinto de la Seu Vella – Jorge Franganillo / Flickr.com

Antes de que se levantara la antigua catedral, en este mismo emplazamiento estaba la Mezquita Mayor de la ciudad musulmana de Lleida. Pero aquello comenzó a cambiar en el siglo XIII.

Hacia el año 1203 comenzarían las obras del templo. Los trabajos iban a continuar durante años, hasta que finalmente se consagró la catedral de Santa María en 1278.

Pero con eso no habían acabado los trabajos. Todavía quedaba lo más espectacular de cuanto veremos durante nuestra visita: tanto el claustro anexo como el potente campanario. Respecto al claustro, se construyó durante el siglo XIV, mientras que la torre no se culminó hasta las primeras décadas de la centuria siguiente.

 

Visita al interior de la iglesia

Puerta de los Apóstoles de la Seu Vella
Puerta de los Apóstoles – Josep Bracons / Flickr.com

El conjunto cuenta con varias puertas, hasta siete, de las que hay que citar la de la Anunciación y la de los Apóstoles. Así como la antigua Puerta Canónica, que originalmente servía para hacer obras de caridad a peregrinos y pobres, pero que hoy en día es la vía de entrada a las visitas turísticas.

Allí nos espera un recinto interior prácticamente vacío, si bien con una interesante carga evocadora en sus naves. Todavía hay alguna zona que guarda sus pinturas murales, aunque se cree que originalmente estaría por completo recubierta de pinturas.

Visita al claustro

Claustro de la Seu Vella en Lleida
Claustro de la Seu Vella – Jordi Escuer / Flickr.com

Posiblemente lo más bello de toda el recorrido por la Seu Vella de Lleida sea su claustro gótico. Uno de los más altos de toda Europa, con sus hermosos ventanales apuntados y calados. Desde luego que las mejores fotos de este monumento las sacaréis en esta dependencia espectacular.

 

Subir a la torre

Aunque también sacaréis bellas fotos panorámicas si desde el claustro de la Seu Vella emprendéis la subida su torre. Ya adelantamos que es una ascensión cansada e incómoda. Hay más de 200 escalones, que son muy elevados y por tramos estrechos, sobre todo al final.

Ya hemos avisado, a partir de ahí que cada uno decida sobre su resistencia física. Se trata de un esfuerzo que se ve recompensado con la contemplación de la impresionante campana de la torre y después con las vistas de toda la ciudad de Lleida, que queda a nuestros pies.