Visitamos la catedral de Cuenca, un edificio singular

Armando Cerra 16 marzo, 2018
La de Cuenca es una de las catedrales góticas más peculiares de España. Una catedral con una historia y unas características únicas que vamos a conocer.

La catedral de Cuenca es uno de los edificios más impactantes de la ciudad. Y no solo eso, sino que también es el más antiguo, ya que fue el primero que se levantó tras la conquista cristiana de las tierras conquenses. Pero a partir de entonces, el templo ha ido renovándose hasta lo que es hoy en día, una obra arquitectónica que fusiona el arte de distintas épocas.

Algo sobre la historia de la catedral de Cuenca

Fachada de la catedral de Cuenca
Fachada – Carlos Octavio Uranga / Flickr.com

Antes de describiros lo que os espera en el exterior e interior de la catedral de Cuenca, os vamos a contar unos cuantos datos sobre su historia, para que podáis disfrutar mucho más de su visita.

Como ya hemos dicho, tras la Reconquista, a finales del siglo XII, se comenzó su construcción. Y para ello se recurrió al solar donde estaba la principal mezquita de la ciudad, algo muy habitual en otras muchas ciudades españolas, desde Sevilla hasta Zaragoza.

Y para construirla se llamó a canteros franceses, de ahí su particular estilo gótico normando. No obstante, en los siglos XV y posteriores se fueron haciendo continuas modificaciones. También sufrió incendios y derrumbes, como el de sus torres, de ahí que la fachada actual en realidad sea del siglo XX.

Los orígenes de la catedral

Interior de la catedral de Cuenca
Interior de la catedral – santiago lopez-pastor / Flickr.com

De lo dicho hasta ahora, se puede decir que una visita a la catedral de Cuenca es algo así como darse un paseo por la historia del arte. Y es que sus inicios fueron como un templo gótico, uno de los primeros en España.

Semejante originalidad se debía a la reina Leonor de Plantagenet, esposa de Alfonso VIII, conquistador de la ciudad. Ella fue la que trajo a los canteros franceses que le dieron ese aspecto de la arquitectura gótica normanda que todavía se puede ver en ciertos elementos del templo.

“Un edificio tiene dos vidas. La que imagina su creador y la vida que tiene. Y no siempre son iguales.”

-Rem Koolhaas-

El exterior de la catedral de Cuenca

FAchada de la catedral de Cuenca
Fachada – FRANCIS RAHER / Flickr.com

Donde menos apreciables son esos matices normandos es, precisamente, en el exterior de la catedral. Y es que este fue profundamente modificado en los siglos XV y XVI. Fue entonces cuando se le aportaron muchos detalles de estilo plateresco.

Y posteriormente se hizo una fachada barroca, de la cual no queda nada en la actualidad. El derrumbamiento de una torre en 1902 hizo que se reconstruyera por completo. Por ello tiene ese aspecto neogótico tan peculiar, y cierto aire de que no se llegó a acabar todo el proyecto tal y como estaba previsto.

En fin, que merece la pena darse un paseo por el exterior de la catedral de Cuenca que, por cierto, está dedicada a Santa María y San Julián. Y sobre todo, es un punto de referencia para ubicarse en el núcleo histórico de la ciudad, ya que está a un paso de atractivos como las Casas Colgadas, el Palacio Espiscopal o el Ayuntamiento, que está en la misma plaza.

El interior de la catedral

Sacristía Mayor de la Catedral de Cuenca
Sacristía Mayor – Carlos Sánchez / Flickr.com

Como es habitual en otros tantos templos españoles, es necesario pagar una entrada para poder visitar el lugar histórico. Aunque también es cierto que, en el caso de la catedral de Cuenca, el pago de una entrada y el alquiler de una audioguía puede ser interesante para que la visita sea más satisfactoria e instructiva.

Para empezar, porque así podremos ver uno de los pocos ejemplos en catedrales españolas que conservan en su interior un triforio elevado. Un recuerdo de lo más emblemático de la primitiva construcción de los normandos.

Pero hay más cosas interesantes en su interior, donde se van sucediendo diferentes capillas plagadas de objetos litúrgicos y artísticos. Aunque si hemos de mencionar espacios en concreto, tendríamos que hablar de la capilla de la Asunción, con obras de Mariano Benlliure.

También hay que destacar el Altar del Transparente, dedicado a San Julián. Este es obra de uno de los grandes artistas del siglo XVIII en España, Ventura Rodríguez, del que se pueden ver otras creaciones suyas en el Palacio Real de Madrid o en la Basílica del Pilar de Zaragoza.

Así que por su larga historia, por sus elementos únicos y por la presencia de obras de grandes artistas, la verdad es que se puede decir con toda tranquilidad que la visita a la catedral de Cuenca es una de las más recomendables en esta bella ciudad de Castilla-La Mancha.

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