Una visita al castillo de Rosenborg en Copenhague

El castillo de Rosenborg en Copenhague es una de las grandes joyas de la corona danesa. O más bien habría que decir que este elegante edificio del Renacimiento salvaguarda y expone muchas de las joyas y tesoros propiedad de los reyes de Dinamarca. En definitiva, que quien quiera admirar uno de los lugares más elegantes de Copenhague debe visitar este castillo.

Cómo llegar al castillo de Rosenborg en Copenhague

Vista del castillo de Rosenborg
Castillo de Rosenborg – Reuben Degiorgio / Flickr.com

No es nada difícil llegar hasta el castillo de Rosenborg en Copenhague. Entre otras cosas porque se encuentra en el centro de la capital danesa. Es decir, que un corto paseo desde la plaza del Ayuntamiento o desde el encantador Nyhavn nos acercará fácilmente hasta el monumento.

No obstante, los más comodones también pueden llegar en los autobuses turísticos o en los transportes urbanos. Si se hace así, la referencia ha de ser Rosenborg Slot, en danés.

Orígenes del castillo de Rosenborg

Muchos de los edificios más atractivos para el turista de Copenhague fueron impulsados por el rey Christian IV en el siglo XVII . Y también fue este mismo monarca en el que comenzó a levantar el castillo de Rosenborg.

Castillo de Rosenborg en Copenhague
Castillo de Rosenborg – Armin Rodler / Flickr.com

Un castillo que se concibió desde un primer momento como residencia para el verano, de ahí la presencia de los impactantes jardines del entorno. Por cierto, próximo al castillo está el siempre bien cuidado Jardín Botánico.

Una recomendación. Si el tiempo acompaña, no lo dudéis, tanto en el Jardín Botánico como en los de Rosenborg hay posibilidad de sentarse al sol y saborear tranquilamente un picnic. Algo barato y con el lujo de estar en el centro de una de las ciudades más caras del mundo.

No obstante, pese a la elegancia de la construcción, la verdad que apenas tuvo éxito entre los reyes de Dinamarca, y tan solo fue usado por el propio Christian IV y sus más inmediatos descendientes. Por ello, pronto se abandonó, y únicamente ha servido como residencia oficial en momentos muy puntuales de la historia del país.

“La arquitectura es un arte visual y los edificios hablan por sí mismos.”

-Julia Morgan-

El interior del castillo

Interior del castillo de Rosenborg
Interior del castillo – Dennis Jarvis / Flickr.com

Ese desuso como residencia realmente es una suerte para los visitantes de Copenhague. Gracias eso, los interiores están muy bien conservados, con estancias tan imponentes como el Gran Salón o la Sala de Audiencias. Por no hablar del Salón Rojo o los apartamento reales, de carácter más íntimo.

En todos ellos se guarda la decoración y el mobiliario histórico, constituyendo una visita de lo más deliciosa. Y esa belleza se incrementa cuando se ven las colecciones reales que aquí se guardan. Y las hay de todo tipo, no solo de objetos artísticos y decorativos como porcelanas, jarrones o tapices. También hay maravillosos trajes o armamento de distintas épocas.

Pero si hay algo que deja a todo el mundo boquiabierto es la exposición de las joyas de la realeza danesa. Entre ellas se encuentra la corona regalia, formada por tres coronas, una espada, un orbe y una vara.

El exterior del castillo de Rosenborg en Copenhague

Sin embargo, sabemos que hay turistas que no son asiduos de este tipo de visitas palaciegas. Si es tu caso, seguiremos recomendándote la entrada al interior del castillo de Rosenborg y, si aún así no entras, al menos detente a observar su arquitectura.

Jardines del castillo de Rosenborg
Jardines del castillo – Michael Button / Flickr.com

Lo cierto es que es un edificio de lo más interesante, y se le considera una de las mejores obras del estilo del Renacimiento neerlandés. Por ello, merece la pena citar el nombre de sus dos arquitectos: Bertel Lange y Hans van Steenwickel.

Ambos supieron crear una construcción de lo más armónica, que sabe ser elegante sin ser excesivamente ampulosa. Y en la que todo aquel que la contempla se lleva el recuerdo del característico color rojo de la piedra arenisca con la que está construido.

En fin, que si se viaja a la capital de Dinamarca, deberíais apuntar el castillo de Rosenborg como una de las atracciones monumentales de la ciudad. Por su arquitectura, por sus agradables jardines o por las colecciones reales que se pueden ver en su interior. ¡No te lo pierdas!

Fotografía de portada: Henk Bekker / Flickr.com

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