La Torre de Belém en Lisboa, símbolo de toda una época

Adrián Pérez 27 enero, 2017

Hoy viajamos hasta Belém, el barrio más monumental e histórico de Lisboa, para conocer una joya del país. La Torre de Belém está declarada Patrimonio de la Humanidad y es un símbolo de la época de mayor esplendor de Portugal. Una edificación testigo de importantes hechos históricos en la capital lusa. ¿Nos acompañas a conocerla?

La Torre de Belém, símbolo de la Era de los Descubrimientos

La Torre de Belém se encuentra en el barrio del que toma el nombre, un barrio ubicado en la desembocadura del río Tajo. Concretamente, sobre la antigua playa de Restelo, muy cerca del Monasterio de los Jerónimos.

Torre de Belém en Lisboa
Torre de Belém – Samuel Borges Photography

Fue construida en el siglo XVI, entre 1514 y 1520, como fortaleza defensiva. Originalmente se llamó “Castelo de São Vicente a par de Belém”, como parte del conjunto de fortificaciones que mandó a construir Manuel I para la defensa de la costa portuguesa desde Cascais a Lisboa. El objetivo era proteger la entrada al puerto de Lisboa y que también sirviera de tributo a las expediciones de Vasco de Gama, gran navegante del país.

Su construcción estuvo a cargo del arquitecto Francisco de Arruda. Arruda ya había levantado varias fortalezas en territorios portugueses de Marruecos, por eso plasmó algunos detalles de influencia árabe. Estos pueden verse en los arcos, balcones y cúpulas de la torre.

Históricamente, la Torre de Belém era el punto de partida de muchas de las expediciones descubridoras hacia las Indias, Asia, África y América. De allí su importancia en la Era de los Descubrimientos de Portugal. Fue restaurada en numerosas ocasiones y ha servido como armería, prisión, aduana y faro.

“Para el viajero que llega por mar, Lisboa vista así, de lejos, se erige como una bella visión de sueño, sobresaliendo contra el azul del cielo, que el sol anima.”

– Fernando Pessoa –

La visita a la Torre de Belém

En el conjunto arquitectónico se pueden distinguir dos cuerpos distintos: la torre de menaje medieval y el baluarte moderno. La torre tiene 35 metros de altura y 5 niveles, que albergan la Sala del Gobernador, la Sala de Audiencias, la Sala de los Reyes, la Capilla y, por último, la terraza, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de Belém.

Su exterior

Torre de Belem en Lisboa
Torre de Belém – Jule_Berlin

Su decoración exterior es de gran belleza. Está construida en un estilo manuelino. Posee esculturas de San Vicente, patrón de Lisboa y también tiene una escultura de la patrona de los viajes.

Tiene cuerdas esculpidas en la piedra, torres de vigilancia, galerías abiertas, la cruz de la Orden de Cristo y otros elementos naturalistas. Entre ellos uno muy curioso, una gárgola de un rinoceronte, símbolo de los descubrimientos. Dicen que esta escultura inspiró a Durero en su obra El rinoceronte.

Su interior

Torre de Belém en Lisboa
Torre de Belém – Matteo Ceruti

La planta baja posee 16 ventanas, cada una con cañones defensivos. En ella aún pueden verse los fosos y huecos por donde se tiraba a los prisioneros. Las distintas plantas están comunicadas por una pequeña escalera de caracol.

Con el paso del tiempo, la Torre de Belém perdió su uso defensivo. Luego fue utilizada como prisión, centro de recaudación y faro. Actualmente es uno de los puntos turísticos más importantes y visitados de Lisboa.

Monasterio de los Jerónimos

Monasterio de los Jerónimos - inacio pires
Monasterio de los Jerónimos – inacio pires

Después de visitar la Torre de Belem puedes acercarte hasta el Monasterio de los Jerónimos. Esta imponente construcción, es otro de los símbolos que conmemoran la era de las exploraciones portuguesas.

Fue construido también durante el siglo XVI, en estilo manuelino, para celebrar el regreso de la India de Vasco de Gama. Cuenta con una iglesia de especial interés, al ser diferente a todas las de su época, y un claustro de grandes dimensiones y enorme belleza. En un edificio contiguo funciona actualmente el Museo de Arqueología.

Belém

Si todavía te quedan ganas de caminar, no te pierdas adentrarte en el barrio Belém, donde se encuentran estas famosas joyas de la Era del Descubrimiento portugués. De hecho, parada obligatoria es el Monumento a los Descubridores, un monumento con imponente conjunto escultórico a sus pies. Si puedes, sube a su mirador, disfrutarás de unas vistas fascinantes.

Monumento a los Descubridores en Lisboa
Monumento a los Descubridores – Kemal Taner

Ya caminando por el barrio, descubrirás casas pintorescas que datan de los siglos XVI y XVII. En sus bajos encontrarás restaurantes y cafés donde degustar buenos platos de la gastronomía lusa. No dejes de probar los pasteles de Belém, un clásico del barrio merecedor de la fama que tiene.

En tu viaje a Lisboa no dudes en conocer la Torre de Belém y sus alrededores. Estos monumentos, símbolo de la Era de los Descubrimientos portuguesa, están repletos de historia y belleza.

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