Las Tablas de Daimiel: visitamos el corazón de La Mancha

14 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el geógrafo Daniel Casas
Las Tablas de Daimiel son uno de los 15 parques nacionales que hay en España. Posee una rica y variada diversidad en su ecosistema.
 

En el corazón de Castilla-La Mancha se ubica uno de los humedales con mayor interés biológico de España. Las Tablas de Daimiel albergan en su hábitat diversas especies animales y vegetales adaptadas a vivir en un medio de transición entre el agua y la tierra.

Este espacio natural se encuentra en el término municipal de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real. Las Tablas constituyen uno de los múltiples lagos endorreicos formados en zonas deprimidas, en este caso, situado en plena depresión del río Guadiana y alimentado a su vez por las aguas del acuífero 23, que se localiza bajo buena parte de La Mancha.

Tablas de Daimiel: entre la vida y la muerte

Paisaje de Las Tablas de Daimiel

Las Tablas de Daimiel son parque nacional desde 1973, constituyendo uno de los 15 espacios protegidos de España que poseen esta catalogación. El parque también está salvaguardado por redes internacionales, ya que es Reserva de la Biosfera desde 1981, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) desde 1988 y Humedal de Importancia Internacional desde 1982.

A pesar de poseer una amplia protección por parte de la Ley del Patrimonio Natural y la Biodiversidad y de organismos internacionales, el parque se ha visto en una auténtica encrucijada en reiteradas ocasiones a causa de uno de sus mayores enemigos: la escasez de agua.

 

Este tipo de lagos se forman en zonas semiáridas y deprimidas donde sus aguas carecen de fuerza para llegar al mar. Además, estas aguas suelen ser salobres y poco profundas. Si sumamos su compleja ubicación en una zona azotada por la sequía estival al uso excesivo que la agricultura hace del agua, obtenemos el cóctel perfecto para su desestabilización.

El humedal con mayor riqueza faunística del centro peninsular

Patos en el agua

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel posee una rica y variada fauna tanto acuática como terrestre. Esa enorme biodiversidad hace de este lugar una auténtica reliquia natural en la provincia de Ciudad Real.

Somormujos, garzas, patos y rállidos como la focha común son las principales aves residentes en el parque durante todo el año. Se alimentan de invertebrados y pequeños peces y es muy fácil observarlas desde los famosos apeaderos y pasarelas distribuidos a lo largo de este conjunto palustre.

Hay otro tipo de aves que encuentran acomodo en el parque llegando la primavera: la garcilla cangrejera, la cigüeñela común o la garza imperial, que suele establecer sus colonias de cría entre los frondosos carrizales. En cambio, la retirada del verano es más atractiva para la visita de grullas comunes, cormoranes o las avefrías, que pasan el invierno en Las Tablas.

 

Lógicamente, las especies acuáticas son las más abundantes en el parque. Pero también constituyen un grupo importante mamíferos como el jabalí y el zorro o anfibios y reptiles como la ranita de San Antonio y la culebra de escalera.

Si la fauna es variada, la flora no lo es menos

Bosque en Las Tablas

Las Tablas de Daimiel están ubicadas en una de las zonas de clima extremo de la península ibérica. Aquí los veranos son muy cálidos y secos y los inviernos muy crudos. A pesar de ello, la flora siempre ha sabido adaptarse a cualquier condición climática, de polo a polo.

En este caso, la vegetación  varía desde el bosque mediterráneo a la autóctona de las riberas. También se forman otros conjuntos florísticos como los carrizales y amplias praderas de algas que aportan especial valor a este espacio protegido.

Existen más de 300 tipos de plantas en el parque. Muchas se han visto reducidas o degradadas por la roturación de los márgenes de los ríos Cigüela y Guadiana para obtener tierras aptas para la agricultura. Y todo, a pesar su declaración de hábitat de protección especial por su interés natural y paisajístico.

 

Entre los conjuntos más destacados encontramos amplias extensiones de encinares formando dehesas que sirven de pastizales para la ganadería. También encontramos álamos negros y blancos propios de las riberas y algas acuáticas fácilmente observables desde las pasarelas del parque.

Sin embargo, la formación más representativa es el masegar. Este se desarrolla en suelos turbosos y soporta bien la sequía en los meses de verano.

¿Por qué visitar Las Tablas de Daimiel?

Pasarela de observación

Forma parte de los 15 parques nacionales que todo amante de la naturaleza debe conocer. Es apto para todo tipo de visitantes y resulta especialmente recomendable para los amantes de la fauna, la hidrología o la geología dada la gran variedad de recursos naturales de los que goza este oasis manchego que sería imposible describir en pocas líneas.

Y por otra parte, está ubicado junto a lugares con mucho encanto natural. Es el caso del Parque Nacional de Cabañeros o de las azuladas lagunas de Ruidera. ¿Te lo vas a perder?

 
  • Parque Nacional Tablas de Daimiel. Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto demográfico. Recuperado el 14 de marzo de 2020 de https://www.miteco.gob.es/es/red-parques-nacionales/nuestros-parques/daimiel/
  • Visita Parque Nacional Las Tablas de Daimiel. Web de Turismo de Castilla-La Mancha. Recuperado el 14 de marzo de 2020 de http://www.turismocastillalamancha.es/naturaleza/parque-nacional-las-tablas-de-daimiel-52771/descripcion/
  • Acuífero 23 (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 14 de marzo de 2020 de https://es.wikipedia.org/wiki/Acu%C3%ADfero_23