Seguimos la Ruta del Císter por Cataluña

· 2 octubre, 2016

La Ruta del Císter discurre por el corazón de Cataluña y une tres grandes monasterios cistercienses: Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges. No obstante, el encanto de esta ruta no solo consiste en visitar estos recintos históricos, sino descubrir los encantos de las comarcas donde se ubican.

Las comarcas de la Ruta del Císter

El recorrido de esta ruta es libre. Es decir, la red de carreteras nos puede llevar de uno a otro monasterio cisterciense por diversos caminos. Y en esos caminos se pueden atravesar paisajes variados y hasta 65 localidades de las comarcas de Alt Camp, Conca de Barberà y Urgell.

En definitiva, que se puede ir parando en rincones de atractivo insospechado. Y, sobre todo, es posible degustar la rica gastronomía local en la que no faltan los buenos vinos.

Monasterio de Santes Creus
Monasterio de Santes Creus – Pepj

Sin embargo, los grandes protagonistas de esta ruta son los tres monasterios cistercienses que dan nombre a la ruta. Por ello les vamos a dedicar un espacio especial a ellos.

“No hay viaje que no te cambie algo.”

– David Mitchell –

El monasterio de Santa María de Poblet

Un dato ya nos dice que la visita a este lugar tiene que ser interesante. Es un monasterio que está declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco. Poblet, completamente rodeado por bosques de propiedad histórica del monasterio, se halla en la Concá de Barberá, más o menos equidistante de las poblaciones de Vimbodí y L’Espluga de Francolí.

Monasterio de Poblet
Monasterio de Poblet – Migel

Pero además de su hermoso entorno, Poblet es parada obligada en la Ruta del Císter para admirar su monumentalidad. Especialmente por su iglesia, que es uno de los mejores exponentes de la arquitectura cisterciense. Y sumándose a la presencia de la iglesia, el monasterio conserva muchas otras dependencias monacales. De hecho, sigue ocupado por una comunidad de monjes.

El monasterio de Santes Creus

En cambio, en el de Santes Creus ya no hay monjes, ya que se fueron en 1835. Pero conserva excepcionalmente bien el ambiente monacal. Su origen se remonta al año 1168, y en su constitución tuvieron mucho que ver reyes y nobles. Algunos de ellos permanecen aquí enterrados, como Pedro el Grande o Jaime II, cuyas sepulturas están en la iglesia.

Monasterio de Santes Creus
Monasterio de Santes Creus – José Luis Mieza / Flickr.com

Pero además de esas tumbas, en la iglesia también merece la pena ver unas exquisitas vidrieras y un gran retablo barroco. Y tras eso, hay que recorrerse dependencias como la sala capitular, el claustro, el scriptorium o el dormitorio de los monjes. Todo ello mucho más comprensible gracias a un montaje audiovisual muy, muy interesante.

El monasterio de Santa María de Vallbona de le Monges

Monasterio de Vallbona
Monasterio de Vallbona – calafellvalo / Flickr.com

De los tres, este es el único femenino. Aquí, durante más 800 años, han estado de forma ininterrumpida monjas de una comunidad religiosa. Las primeras noticias que se tienen de ello se remontan al 1153.

Además de ser femenino, también tiene otra particularidad, es el más pequeño de la Ruta del Císter. Tal vez por eso su encanto está mucho más concentrado.

Y como mejor se puede apreciar es alojándonos en su hospedería, una estancia austera y siguiendo las normas de la comunidad, pero posiblemente de lo más enriquecedora. Y además una forma ideal de conocer los entresijos del cenobio y la belleza de su iglesia, donde destacan sus cimborrios góticos.

La Ruta del Císter caminando

Evidentemente, es posible hacer esta ruta en coche. Pero para sumergirnos por estas tierras y disfrutarlas aún más, quizás lo mejor sea emprender el GR 175 Ruta del Císter.

Se trata de un sendero de gran recorrido (105 kilómetros) que une los tres monasterios y atraviesa los paisajes y pueblos más atractivos de estas comarcas catalanas.