Santuario Shah-e-Cheragh, un lugar sagrado en Irán

13 febrero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el historiador del arte Armando Cerra
Es un mausoleo espectacular por fuera, pero increíblemente bello por dentro. Un lugar de peregrinación en Irán.

El santuario Shah-e-Cheragh es una de las grandes joyas que guarda la monumental ciudad de Shiraz, en Irán. Uno de los grandes tesoros del país por la calidad artística que guarda, y también por el valor espiritual que representa para el pueblo iraní. Por esa razón, la visita ha de hacerse siempre de modo muy respetuoso.

Las normas de comportamiento en santuario Shah-e-Cheragh

Lo primero que os queremos remarcar son las normas de comportamiento que hay que seguir a la hora de visitar el santuario Shah-e-Cheragh. Es un sitio realmente sagrado para Irán.

Por ese motivo, es muy importante darle el valor que merece. Ese valor se comprende desde el momento en que se ve que aquí hay más medidas de seguridad que en otros edificios religiosos del país.

Por otra parte, en el santuario Shah-e-Cheragh han de hacer la visita por separado hombres y mujeres. En cuanto a las mujeres, deberán vestir un chador blanco, mientras que las mujeres musulmanas lo llevan negro.

Junto a ello, hay que seguir unas mínimas normas de silencio y respeto. Y además, otra regla de obligado cumplimiento es la prohibición de hacer fotos en el interior. Pese a que se trata de un sitio verdaderamente espectacular.

¿Qué es el santuario Shah-e-Cheragh?

Interior del santuario Shah-e-Cheragh
Interior del santuario Shah-e-Cheragh

El santuario Shah-e-Cheragh es uno de los lugares más sagrados de Irán, no solo por ser una mezquita. Sobre todo, porque es el mausoleo donde se encuentran las tumbas de Amir Ahmad y su hermano Mir Muhammad. Fueron dos imanes que se refugiaron en la ciudad tras ser perseguidos por su religión musulmana.

La presencia de sus tumbas en el santuario Shah-e-Cheragh convirtió a este lugar en un centro de peregrinaje constante desde el siglo XIV. Y por ese motivo, posteriormente se construyó la mezquita y una escuela coránica.

El santuario Shah-e-Cheragh desde fuera

Exterior del santuario Shah-e-Cheragh
Santuario Shah-e-Cheragh – Diego Delso / Wikimedia Commons

El aspecto externo del santuario Shah-e-Cheragh ya es imponente. De todo su volumen, llaman la atención los dos alminares que sirven para llamar a los fieles a la oración en la mezquita.

También destaca la cúpula bulbosa en el centro del espacio. Una visión espectacular, de día, pero en especial de noche, cuando todo el conjunto recibe una iluminación vibrante.

La verdad es que por fuera ya se queda uno impresionado al ver el edificio y su delicada ornamentación en sus aleros o en sus esbeltas columnas. Y por supuesto, también en su puerta monumental, decorada con esmaltes y tonos dorados. Una puerta que todos los peregrinos la besan al llegar. Pero todavía nos falta lo mejor.

El santuario Shah-e-Cheragh desde dentro

Cúpula del santuario Shah-e-Cheragh
Interior de la cúpula – DAVID HOLT / Wikimedia Commons

Si la vista exterior santuario Shah-e-Cheragh es suntuosa, cuando uno se adentra en su interior, sencillamente se queda impactado. En realidad, la actitud respetuosa que pedíamos al principio casi es imposible quebrantarla en este espacio.

Cualquiera que entra en el santuario queda sobrecogido con su belleza y guarda un silencio de admiración hacia esta joya arquitectónica.

El panteón es conmovedor. Todo su interior se recubre de pequeños cristales y espejos que hacen que los brillos, los reflejos y los juegos de luces sean infinitos y variables. De hecho, su aspecto es cambiante según las horas del día en que se visite.

Lo que no cambia es la espiritualidad que se respira en el recinto. Los musulmanes, por supuesto, viven este momento con una emoción tremenda. Algunos tocan las tumbas, otros oran muy concentrados, casi extasiados. Los hay que sencillamente guardan silencio y reflexionan.

Pero la magia es que no hace falta ser un fiel musulmán para sentir toda esa espiritualidad. Los turistas también perciben esa atmósfera de misterio, de respeto y de fe. Es un ambiente que verdaderamente conmociona a todo aquel que lo siente.

De hecho, hay infinidad de viajeros que tras su vuelta de un viaje a Irán dicen que uno de los recuerdos que se quedarán para siempre de esta experiencia será su visita al santuario Shah-e-Cheragh.

¿Vas a viajar tú a Irán? ¿Te vas perder vivir semejantes sensaciones? Ya sabes, apunta Shiraz como destino imprescindible, y el santuario Shah-e-Cheragh como una visita innegociable durante tu estancia en esta bella ciudad.