Recorremos la Vía Verde de Ojos Negros

Aunque por ese nombre podemos pensar que se trata de un poema, lo cierto es que la Vía Verde de Ojos Negros nos lleva por un antiguo camino minero que cruza parte de las comunidades de Aragón y Valencia. Con sus 160 kilómetros y dividida en dos tramos, es la vía verde la más larga de España. Vamos a recorrerla.

Orígenes de la Vía Verde de Ojos Negros

A finales del siglo XIX varios empresarios vascos comenzaron a explotar yacimientos de hiero en la localidad de Ojos Negros, en Teruel. Entre todos fundaron la Compañía Minera de Sierra Menera en el año 1900. Dado el éxito del negocio, se construyó un ferrocarril de vía estrecha, que servía para llevar el mineral al puerto de Sagunto.

Vía Verde de Ojos Negros
Vía Verde de Ojos Negros – Pacopac / commons.wikimedia.org

En 2001 se acondicionó el antiguo trazado para convertirlo en vía verde, que se puede recorrer en bicicletaDel camino original no se ha aprovechado todo, ya que en muchos sitios atravesaba actuales carreteras y edificaciones.

La Vía Verde de Ojos Negros está dividida en dos tramos. El primero parte de la localidad de Algima de Alfara (Valencia) y termina en Barracas (Castellón), completando una longitud de 70 kilómetros con 15 túneles y 8 puentes. El segundo comienza en Barracas y termina en Santa Eulalia del Campo (Teruel), con 91 kilómetros, 5 túneles y 13 viaductos. El más destacado es el de Albentosa, a 50 metros de altura.

Recorriendo la Vía Verde de Ojos Negros

La Vía Verde de Ojos Negros está en muy buen estado y está bien señalizada. En los laterales se pueden ver merenderos, zonas de descanso con mesas y sobre todo varios pueblos en los que merece la pena hacer parada.

Primera parte del recorrido

La mejor manera de hacer este trayecto es desde Santa Eulalia hasta Sagunto, ya que de esta manera el camino será bajada en la mayor parte. Para regresar se puede tomar el tren (sale por las tardes y permite cargar las bicicletas) o un taxi que se contrata en el punto de partida.

Vía Verde de Ojos Negros
Vía Verde de Ojos Negros – vrakob / Flickr.com

Comienza el recorrido por las explanadas de Santa Eulalia (donde pasaba el antiguo ferrocarril a las afueras de la ciudad). La primera parada puede ser la localidad de Cella, con su tradición artesanal. Luego se pasa por Caudé, un barrio rural, y por el valle del Río Alfambra, desde donde comienza el ascenso hasta el puerto de Escandón.

Continua por el barranco de Valdecebro con su Peña del Macho y su viaducto sobre el camino de Fuente Cerrada. Desde aquí nos podemos desviar para llegar a la ciudad de Teruel.

De lo contrario sigue por la vía verde atravesando dos túneles (el segundo en curva y algo oscuro), llega al desnivel de Puerto Escandón, una zona bonita para descansar un poco. La Puebla de Valverde es un pueblo que merece la pena conocer.

Segunda parte del recorrido

En esta parte ¡la Vía Verde de Ojos Negros es cuesta abajo! Pasa por varios puentes de piedra, dos túneles algo largos y los Pueblos de Sarrión y Albentosa. Pedalea algunas horas hasta llegar a Barracas, donde el trayecto se dificulta un poco pero merece la pena por el paisaje.

Vía Verde de Ojos Negros
Vía Verde de Ojos Negros – Eduardo / Flickr.com

Después de llegar a Caudiel pasa por Jérica y su pantano del Regajo. Sigue por Altomira y Altura. Aquí podemos tomar dos rutas diferentes: la original del tren, que coincide con la carretera, y una alternativa que va callejeando el pueblo. Esta segunda es la mejor y menos peligrosa.

La Vía Verde de Ojos Negros termina antes de llegar a Torres Torres. Desde allí podemos seguir hasta Sagunto para tomar el tren o bien aprovechar para darnos un chapuzón en la playa.

No dejes de pasar por la localidad de Segorbe por sus murallas; Villa de Altura con su cartuja del siglo XIV, la Puebla de Valverde, Albentosa, Sarrión y por supuesto Teruel.

“No debemos dejar de explorar y el final de toda nuestra exploración será llegar a donde empezamos y conocer el lugar por primera vez.”

-T. S. Eliot-

Sin duda, es una experiencia que nunca olvidarás no solo por pasar por lugares de interés medioambiental (como los parajes de Pozo Junco en el Toro, Peñaescabia en Bejís o la Dehesa de Soneja), sino también por sus pequeños pueblos repletos de historia.

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