Monumento de Buzludzha, una visita inusual en los Balcanes

· 14 febrero, 2019
Se construyó para albergar un congreso político. Hoy, esta mole de hormigón que se levanta sobre una montaña está en estado ruinoso.

El monumento de Buzludzha es una visita extraña. Muy singular y diferente. En realidad, tiene todos los ingredientes habituales del turismo cultural. Es un sitio que nos habla de historia, que tiene su belleza artística y que, además, está ubicado en un enclave singular.

Y sin embargo, es una visita muy extraña, ya que se trata de un mastodóntico edificio, ruinoso y perdido en el paisaje de Bulgaria. Esperamos que quieras saber más sobre él. Si es así, sigue leyendo.

Dónde está el monumento de Buzludzha

Vista del Monumento de Buzludzha
Monumento de Buzludzha – Jonathan Bhoo / Flickr.com

Lo primero que debes saber es que el monumento de Buzludzha no es un lugar accesible mediante transporte público. Solo se puede llegar con coche alquilado, o mediante algún alojamiento que pueda ofrecer esta excursión.

Se trata de una construcción levantada en los Balcanes de Bulgaria. Está, exactamente, a unos 80 kilómetros de uno de los lugares más turísticos del país: la ciudad de Veliko Tarnovo.

Ya en las inmediaciones del monumento de Buzludzha, claramente visible en el paisaje, hay que dejar el coche a cierta distancia. Y es que se encuentra en el punto elevado de un monte a más de 1400 metros de altitud. Así que es necesario caminar por una senda ascendente, durante más o menos un cuarto de hora.

Tras ese recorrido, se llega ante esta mole de cemento que nos recuerda el pasado prosoviético de Bulgaria. No es fácil, pero merece la pena el esfuerzo.

Cuándo se construyó el monumento de Buzludzha

Acceso al monumento de Buzludzha
Acceso al monumento

Al estar junto al monumento de Buzludzha uno ya puede intuir que se trata de una construcción relativamente reciente. Se inauguró en el año 1981, con motivo de la celebración aquí de un congreso del partido socialista búlgaro.

Sí, para semejante evento se edificó esta gigantesca construcción, que por momentos nos puede recordar una nave espacial. Hoy está absolutamente abandonado. El suyo ha sido un proceso de progresiva ruina, pese al mucho dinero que aquí se invirtió.

Con la caída del Telón de Acero y la llegada de la democracia al país, el monumento de Buzludzha cayó en el olvido. Nnadie se ha atrevido a gastar dinero en su mantenimiento y conservación.

El monumento de Buzludzha por fuera

Torre y edificio principal del monumento de Buzludzha
Torre y edificio principal – RAFFI YOUREDJIAN / Flickr.com

Lo cierto es que, independientemente del momento histórico que representa, el monumento de Buzludzha no deja de ser una manifestación arquitectónica y artística de esa época. Y además, es una manifestación de cierto nivel, ya que no se escatimó en gastos a la hora de contratar buenos artistas.

Desde el exterior vemos una construcción muy funcional, y con el habitual tono grandilocuente de la arquitectura de la época socialista. Unas características comunes a todos los países de la órbita soviética, sea en la propia Rusia, en Rumanía, Polonia, y también aquí en Bulgaria.

Así que nos encontramos con un gran volumen circular. Y junto a él se levanta una enorme torre de hormigón que alcanza los 70 metros de altura.

El interior del monumento de Buzludzha

Interior del monumento de Buzludzha
Interior del monumento- NViktor / Flickr.com

Esto, en realidad, es lo que se puede ver con seguridad. Como decimos, el monumento de Buzludzha está abandonado y en un estado ruinoso. Sin embargo, hay turistas que buscan la manera de adentrarse en su interior. Y tal y como dicen, lo más espectacular se halla en esas dependencias internas.

Debemos decir que el acceso a la torre es completamente impracticable, con unas escaleras que ya han provocado más de un accidente.

Parece menos arriesgada la contemplación de la sala de juntas donde se celebró aquel congreso socialista. Allí se ve un gran espacio circular con más de 40 metros de diámetro y con numerosos murales adornando el lugar.

Los murales tienen una fuerte carga política. No faltan la hoz ni el martillo ni los máximos referentes del socialismo, como son Lenin, Marx o Engels. La verdad es que son murales que pueden tener su atractivo y, como decimos, son testimonios de una época.

Pero en este caso hemos de decir que no son elementos de una visita turística, ya que en principio nadie puede entrar al monumento de Buzludzha. Y si lo hace será por algún acceso incómodo y, por supuesto, bajo su total responsabilidad.