Los mejores dulces de la gastronomía portuguesa

Este artículo fue redactado y avalado por la historiadora del arte Cristina Moreno
28 abril, 2019
Portugal tiene una larga tradición gastronómica y su repostería no es la excepción. Aquí te mostramos una recopilación de los dulces portugueses que debes probar en tu próxima visita.

Los dulces son toda una delicia de la gastronomía portuguesa. Los más apreciados son los dulces monásticos. Debido a su buen sabor y al gusto de la cultura portuguesa por lo tradicional, las recetas se han ido trasmitiendo de generación en generación y hoy en día podemos probar dulces de origen centenario.

La repostería portuguesa

Aunque la popularidad de la repostería portuguesa se la suelen llevar los pasteles de nata, los dulces típicos en Portugal van más allá de este delicioso postre tradicional. En el país encontramos una rica repostería cuyos ingredientes principales son la yema de huevo y las almendras, base de una gran y variada lista de recetas.

Y para que cuentes con una gran variedad de opciones, te vamos a mostrar algunos de los mejores dulces de la gastronomía portuguesa. Son típicos de diferentes puntos de la geografía portuguesa. ¡Qué aproveche!

Dulces de la gastronomía portuguesa

Pasteles de nata

Pasteis de Belém
Pastéis de Belém – Heather Cowper / Flickr.com

El pastel de nata es el dulce tradicional por excelencia de Portugal. La receta se originó gracias a los jerónimos del monasterio de Santa María de Belém en Lisboa y se elabora y comercializa desde 1837 bajo el nombre de pastéis de Belém.

Esta delicia tiene forma de pequeña tartaleta con base de hojaldre a modo de cuenco. El interior del hojaldre está relleno por una pasta de crema de color amarillo, dulce y jugosa.

Te aconsejamos que los pruebes en Lisboa, concretamente en el barrio de Belém, en la Antiga Confeiteria de Belém, donde aún siguen utilizando la receta original de estos pasteles.

Bolas de Berlim, dulces de la gastronomía portuguesa ‘importados’

Bolas de Berlim
Bolas de Berlim – maryfefireis / Flickr.com

Este dulce tiene origen en Alemania. Su llegada a Portugal ocurre durante la Segunda Guerra Mundial de la mano de las familias judías que fugaban del territorio alemán, donde este postre se llama berlinesa.

Hoy en día está en todas las pastelerías, y en verano hay vendedores de esta delicia hasta en las playas portuguesas, una tradición de décadas. Son unos dulces similares al dónut, pero sin agujero, y que pueden ir rellenos de mermelada o crema pastelera.

Queijadas y travesseiros de Sintra

Queijadas, uno de los dulces de la gastronomía portuguesa
Quijadas – hugovk / Flickr.com

La tradicional pastelería Piriquita, fundada en 1862, es la responsable del origen de estos dos dulces. Se encuentra en la localidad de Sintra, a 30 kilómetros de Lisboa. Esta pastelería toma el nombre de su fundadora, Constancia Gomes, a la que el rey Carlos I apodó como Piriquita por su baja estatura.

Se trata de un dulce a base de queso, azúcar y yema de huevo. Y cuenta la historia que cocinaba las queijadas para satisfacer el apetito del rey que solía pasar sus vacaciones en Sintra y quien llevó la receta para pedir que se las hicieran.

Por su parte, los travesseiros son unos hojaldres rellenos de crema de yema, huevo y almendra. Su receta se la debemos a la hija de la fundadora de la pastelería Periquita. Son tan famosos que los podrás encontrar en cualquier pastelería de la capital lusa y del resto del país.

Manjar divino

Con un nombre que promete una experiencia divina, este dulce tradicional no defrauda. El monasterio de Lorvão, en el distrito de Coimbra, es el lugar donde este dulce nació. Se elabora con los ingredientes elementales de la repostería conventual portuguesa: huevos y almendras (además de miga de pan, canela y azúcar).

Pão de ló

Plato de pao de ló
Pão de ló – rose gomes / Flickr.com

El origen de este dulce, con más de tres siglos de historia, está en la repostería conventual. Cuenta la tradición que la receta del Pão de Ló fue obra de las monjas del convento de Coz, que enseñaron las técnicas de su elaboración a una familia de Alfeizerão (Caldas da Rainha).

Podemos encontrar este bizcocho en cualquier parte de Portugal, pero la localidad más famosa por su pão de ló, es Aveiro, en el centro del país. La receta es muy sencilla, a base de azúcar, harina, claras y muchas yemas. Se sirve semicocido, quedando un bizcocho húmedo y muy esponjoso.

Ovos moles, uno de los mejores dulces de la gastronomía portuguesa

Plato de ovos moles
Ovos moles – Melosh / Flickr.com

Su origen se sitúa en el convento de Jesús de Aveiro. Parece que su origen está en una necesidad de aprovechar la cantidad de yemas de huevo con las que contaban debido a la caridad. Y esto es porque la clara del huevo se utilizaba para curar a enfermos.

Las monjas, que no sabían qué hacer con las yemas, idearon este dulce. La receta consiste en una crema de yema dulce envuelta en fina oblea con forma de concha. Definitivamente, al probarlos, te habrás endulzado el día.

Los ovos moles de Aveiro fueron el primer producto de confitería lusa distinguido con la denominación de Indicación Geográfica Protegida atribuida por la Unión Europea.

Los dulces son una especialidad en los restaurantes, cafés y pastelerías de Portugal. Son deliciosos y casi siempre caseros. No dejes de probarlos en tu próxima visita al país.

  • Gastronomía de Portugal. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 27 de abril de 2019 de https://es.wikipedia.org/wiki/Gastronomia_de_Portugal