Recorremos el lago Titicaca, entre Bolivia y Perú

· 27 octubre, 2017

La sonoridad del lago Titicaca hace que su nombre nos sea a todos familiar. Sin embargo, está claro que este lago es mucho más que su nombre. Se trata de un lago enorme cuya superficie comparten dos países: Perú, con aproximadamente el 60% de su extensión, y Bolivia con el resto.

Aunque si hay un dato que realmente llama la atención es que es el lago navegable a más altitud de todo el planeta, ya que se encuentra a 3.856 metros sobre el nivel del mar. Una cifra que impresiona, como los casi 300 metros de profundidad que alcanza en alguna de sus zonas.

Titicaca, un lago fronterizo

Copacabana en el lago Titicaca
Lago Titicaca – Pakhnyushchy

La territorialidad compartida del lago Titicaca es un asunto importante desde un punto de vista turístico. Evidentemente, se pueden visitar en un mismo viaje la zona boliviana y la peruana, pero quizás por motivos de trámites, cambio de moneda y la escasez de tiempo con la que siempre se viaja, no se visiten ambas orillas.

Para que la visita os resulte más cómoda y productiva, o elijáis desde dónde recorrer el lago si no tenéis mucho tiempo, os vamos a contar qué hacer en uno y otro país.

El lago Titicaca desde Perú

El gran puerto turístico de la orilla peruana es la ciudad de Puno. Hasta ella llegan los autobuses desde Cuzco y otros puntos del país.

Además, en Puno hay una gran concentración de alojamientos para poder hospedarte. Un inmejorable lugar desde el que explorar las maravillas que encierra el lago Titicaca, ya que en Punto está uno de los grandes puertos lacustres, desde el que zarpan las embarcaciones turísticas.

La isla Taquile

Isla Taquile en el lago Titicaca
Isla Taquile – Jordan Adkins

Uno de los destinos habituales de los barcos que navegan por el lago Titicaca es la isla Taquile. Esta es una de las islas más grandes. Está a 35 kilómetros de Punto y recibe el sobrenombre de la “isla de los hijos del sol”.

Todos sus habitantes se ganan la vida gracias a dos industrias, la turística y, sobre todo, la textil. Y es que esta población conserva toda su tradición quechua en cuanto a la confección artesanal de prendas de vestir. Por esa razón quien visita el lago Titicaca y navega hasta Taquile es casi seguro que se compre ropas andinas hechas a mano como ponchos, gorros, guantes, etc.

Las islas flotantes de Uros

Isla de Uros en el lago Titicaca
Isla de uros – Pakhnyushchy

Hay otras islas que visitan los barcos de zarpan desde Puno, pero se trata de islas artificiales. Son las llamadas islas flotantes de los uros.

Unas poblaciones asentadas sobre la totora, una planta acuática del lago Titicaca. Con esa plata el pueblo de los uros creó unas estructuras flotantes, de manera que pueden vivir sobre el agua, aprovechando la pesca y también trabajando sin cesar la propia totora.

Las islas pueden tener hasta tres metros de grosor y se deben mantener continuamente. Y no solo hay viviendas en ellas, también iglesias, espacios comunitarios o escuelas. Por cierto, tienen un sistema de anclaje al fondo del lago para que el viento no las desplace.

“…suelta las cuerdas de tus velas. Navega lejos del puerto seguro. Atrapa vientos favorables en tu velamen. Explora. Sueña. Descubre.”

-Mark Twain-

El lago Titicaca desde Bolivia

En el caso del lado boliviano, la población que posee una mayor infraestructura turística es Copacabana, a la que se llega desde la capital La Paz tras salvar los 150 kilómetros que las separan.

Pero además de un interés turístico, Copacabana también es un destacado centro de peregrinación boliviano. Sobre todo por su iglesia de la Virgen de Copacabana, donde es tradicional entrar a orar tanto ante el Camarín de la Virgen como en la Capilla de las Velas. Además de que los creyentes ascienden hasta la ermita del Calvario a rezar.

La isla del Sol

Isla del Sol en el lago Titicaca
Isla del Sol – RODRIGOBARRETO

Desde el puerto de Copacabana parten los barcos hacia los puntos más atractivos. Uno es la llamada isla del Sol. Un lugar mítico, ya que la leyenda cuenta que aquí se encuentra el origen mismo de los incas.

Esta es la razón de que allí hubiera un santuario bajo la advocación del dios Sol. Por cierto, en esta isla os podrán hablar en español, pero los habitantes entre ellos se relacionan en aymara y quechua.